Mi Reino Por Un Amor

Capítulo 18

Christina salió de paseo una tarde soleada, buscando un respiro del torbellino de emociones que había estado enfrentando en casa. Caminó por las calles familiares de su vecindario, observando a la gente y disfrutando del aire fresco. Cuando dobló una esquina, se encontró de frente con Marlieses e Ivanna.

Sus amigas se acercaron rápidamente, con sonrisas de alivio y arrepentimiento en sus rostros.

- ¡Christina! - exclamó Marlieses, extendiendo los brazos para un abrazo.

Christina, sorprendida, levantó una mano deteniéndola.

- ¿Qué hacen aquí? - preguntó con frialdad, su voz cortante.

- Hemos estado tan preocupadas por ti - continuó Ivanna, con una voz cargada de sinceridad. - Todo esto fue un gran malentendido. Queríamos ayudarte, pero salió mal. Fue por tu bien, de verdad.

Christina entrecerró los ojos, su expresión endureciéndose.

- ¿Por mi bien? - replicó, su tono lleno de incredulidad y resentimiento. - ¡Traidoras! Con amigas como ustedes, ¿quién necesita enemigos?

Marlieses e Ivanna se quedaron sin palabras, sus rostros mostrando una mezcla de culpa y desesperación.

- Christina, no era nuestra intención lastimarte - dijo Marlieses suavemente. - Solo queríamos que vieras...

- ¡No quiero escuchar excusas! - interrumpió Christina, dando un paso hacia atrás. - Todo esto ha sido una traición. Confiaba en ustedes y me utilizaron como si fuera un experimento.

Ivanna trató de acercarse, con lágrimas en los ojos.

- Christina, por favor, perdónanos. Solo queríamos...

- No hablen más - dijo Christina, su voz temblando de ira contenida. - Necesito tiempo para procesar todo esto. Por ahora, no quiero verlas ni escucharlas.

Dicho esto, Christina se dio la vuelta y se alejó, sus pasos firmes resonando en el pavimento. Marlieses e Ivanna se quedaron de pie, mirándola alejarse con la esperanza de que algún día su amiga pudiera perdonarlas.

Los preparativos para la boda de Alexei y Natasha comenzaron con una energía renovada en la casa. Desde temprano, la residencia estaba llena de movimiento y actividad. Los organizadores y decoradores llegaban con cajas y más cajas de adornos, telas y flores. El jardín, con su césped perfectamente cuidado y sus setos bien recortados, estaba siendo transformado en un espacio de ensueño.

El sol brillaba intensamente, iluminando las mesas cubiertas con manteles blancos de encaje que se disponían en el jardín. Encima de cada mesa, los arreglos florales empezaban a tomar forma. Las peonías, las flores favoritas de Christina, llegaron en grandes ramos. Eran de un rosa pálido y blanco, con sus pétalos suaves y perfumados. Los floristas las colocaban con esmero, asegurándose de que cada detalle estuviera perfecto.

En el interior de la casa, la sala principal se había convertido en un centro de operaciones. Las paredes estaban decoradas con guirnaldas de flores y luces parpadeantes. En una esquina, una mesa grande estaba cubierta con muestras de menú, vajillas elegantes y listas de invitados. Natasha, con su vestido sencillo pero elegante, supervisaba todo con una sonrisa tranquila.

Christina y Natasha estaban en la cocina, rodeadas de cajas de decoraciones y muestras de postres. Natasha se volvió hacia Christina, su mirada llena de gratitud.

—Christina, ¿puedes creer todo esto? —preguntó Natasha, señalando la actividad a su alrededor—. Nunca pensé que planear una boda sería tan complicado, pero también tan hermoso.

Christina, que había estado ayudando a organizar las flores, sonrió. —Es mucho trabajo, pero valdrá la pena. Me alegra que mis peonías estén aquí. Siempre me han parecido tan elegantes.

Natasha asintió. —Sabía que te gustarían. Quería asegurarme de que tuvieras algo especial en este día también. Después de todo, estamos formando una nueva familia.

Christina la miró con una mezcla de emoción y nostalgia. —Gracias, Natasha. Y, bueno, siento mucho cómo he actuado antes. Fue difícil para mí, pero me he dado cuenta de que realmente haces feliz a mi padre. Eso es lo más importante.

Natasha sonrió, con los ojos brillantes. —Gracias, Christina. Eso significa mucho para mí. Nunca intentaría reemplazar a tu madre, pero quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti también.

—Lo sé —respondió Christina, acercándose para darle un abrazo—. Vamos a hacer de este día algo inolvidable.

Mientras se abrazaban, Alexei entró en la cocina, viéndolas con una sonrisa. —Ah, mis dos chicas favoritas conspirando juntas. ¿Cómo van los preparativos?

—Van muy bien —respondió Natasha—. Pero aún queda mucho por hacer.

Alexei asintió, abrazando a ambas. —Estoy seguro de que será un día perfecto, gracias a ustedes.

La tarde pasó rápidamente, con todos ocupados en sus tareas. Las peonías adornaban no solo las mesas, sino también los arcos bajo los cuales Alexei y Natasha se casarían. Las luces se encendieron cuando el sol comenzó a ponerse, creando un ambiente mágico en el jardín.

La casa se llenó de una expectación alegre mientras la familia y los amigos llegaban para celebrar. La música suave llenaba el aire, y el aroma de las peonías se mezclaba con el de la comida que se estaba preparando.

Christina, observando todo desde una ventana del segundo piso, se dio cuenta de lo feliz que estaba su padre. Y aunque todavía le quedaba un largo camino para aceptar completamente los cambios en su vida, supo en ese momento que había tomado la decisión correcta al regresar. La felicidad de su padre y la nueva relación con Natasha eran lo más importante.

Con la llegada del atardecer, la casa y el jardín se sumieron en una atmósfera mágica. Las luces colgantes empezaron a brillar, creando un resplandor cálido que envolvía a todos los presentes. Las peonías, ya completamente desplegadas, emanaban su dulce fragancia, envolviendo el lugar en un aroma embriagador.

Los invitados comenzaban a llegar, llenando el espacio con risas y conversaciones animadas. Christina, vestida con un sencillo pero elegante vestido azul, se paseaba entre ellos, asegurándose de que todo estuviera en orden. A pesar de su enfado con su padre y el resto, no podía evitar sentirse emocionada por la felicidad que este día traía a su familia.




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