Juliette
El sonido de mi alarma me despierta demasiado temprano, estiro el brazo para apagarla y me quedo unos segundos mirando el techo todavía medio dormida.
Me levanto y voy directo a la ducha hoy voy a regresar a clases, ya estoy en las ultimas. Han pasado varios días desde la última vez que estuve ahí y no sé exactamente que me voy a encontrar.
Después de ducharme, regreso a mi habitación y comienzo a arreglarme. Abro mi armario y saco una blusa color vino y unos pantalones de cintura baja, me visto rápidamente y me siento frente a mi tocador para arreglarme las ondas y maquillarme un poco.
Cuando termino agarro mi bolso y salgo de mi habitación y salgo por el pasillo hasta llegar a la cocina.
-Hola- dice Lucien
- Ah hola-respondo mientras voy a buscar una taza.
Abro el refrigerador y saco la leche para poder servirla en la taza y meterla al microondas, mientras espero siento la mirada de Lucien sobre mi.
-¿Qué? Me gusta tomar leche caliente en las mañanas.
Lucien no dice nada solo me mira, creo que voy a empezar a acostumbrarme.
Cuando el microondas se apaga, saco la tacita y me siento en el banco del desayunador. Empiezo a tomarme la leche, teniendo cuidado de no quemarme.
Termino el ultimo sorbo de leche me levanto de la sillita.
-Ya estoy, vamos o voy a llegar tarde- le digo mientras dejo la taza en el fregadero.
-Vamos
Camino detrás de él hasta la entrada de la casa, salgo y me acomodo el bolso sobre mi hombro. Vamos directo al elevador para bajar al primer piso. Las puertas se abren y ambos entramos. Lucien presiona el botón del primer piso y se queda de pie a mi lado, con las manos en los bolsillos, lleva un pantalón casual y una playera negra que se ajusta ligeramente a su cuerpo dejando entrever que está bastante marcado. Aparto la vista porque creo que ya me estoy empezando a poner roja.
La puertas se abren antes de que otro pensamiento indecente cruce mi mente. Él sale primero y yo lo sigo, apenas cruzamos el vestíbulo, veo el auto esperándonos frente a la entrada.
-Sube-dice mientras rodea el auto para subirse al auto
¿Dónde se supone que debo sentarme? ¿Adelante o atrás?
Decido que voy a sentarme adelante y con esto en mente abro la puerta del copiloto.
Lucien me observa unos segundos como ya es de costumbre, yo creo que ya me estoy empezando a acostumbrarme.
Me acomodo en el asiento y miro por la ventana mientras el auto se pone en marcha. Las calles de Nueva York son demasiado bonitas. Los enormes edificios, las personas caminando de un lado a otro.
-¿Cuántos años tienes?- pregunto porque este silencio me está matando
- ¿Eso es importante?
- ¿Y no puedes solo responder y ya?
- Treinta y dos
-Ya estas viejo- digo soltando una risita
- ¿Disculpa? Ya, y tu eres una niña.
-Claro que no soy una niña, tengo vein….
-Veinte años, lo se
Le voy a preguntar cómo lo sabe hasta que recuerdo que es mi guardaespaldas así que es obvio que tiene que tener esos datos. Se hace un silencio entre nosotros, las calles de Nueva York pasan rápidamente frente a mis ojos. Hay personas caminando con cafés en las manos, taxis amarillos por todas partes y enormes edificios.
-¿Siempre has vivido aquí?
-No
Qué respuesta más seca.
-¿Entonces?
-Soy de Argentina
Giro mi cabeza hacia el, sorprendida
-¡Argentina! Pues no tienes acento.
—Tengo ya muchos años viviendo acá, así que supongo que se me fue pegando la forma de hablar.
Sin darme cuenta hemos llegado a la Universidad, Lucien estaciona frente a la entrada y apaga el motor.
Miro por la ventana y observo a todos los estudiantes que entran y salen del enorme edificio. Algunos van acompañados de sus amigos, otros caminan con los audífonos puestos y otros simplemente parecen tener prisa.
-Ni pienses que vas a entrar conmigo
-Ese es mi trabajo
-Pero puedes esperarme aquí, no tienes que entrar conmigo.
- Me quedare cerca de la entrada.
Lo miro unos segundos, aliviada de que no vaya a estar pegado a mi todo el día
Abro la puerta y bajo del auto. Me acomodo el bolso sobre el hombro y miro una ultima vez hacia él. Lucien hace lo mismo y me sigue hasta la entrada.
Entro e inmediatamente empiezo a buscar a Sami. Miro hacia todos lados, intentando encontrar entre la cantidad de estudiantes algún rostro conocido.
Saco mi teléfono y reviso los mensajes, entro al grupo que tenemos Samara y Thiago mi mejor amigo.
Yo:
¿Dónde estás?
Apenas envío el mensaje, recibo una respuesta.
Sami:
En la cafetería. ¿Ya llegaste?
Yo:
Voy para allá
Empiezo a caminar para donde está la cafetería, hay gente hablando entre ellos, otros revisan sus teléfonos y varios pasan a mi lado. Después de caminar unos minutos por fin llego a la cafetería, subo las gradas y entro. Empiezo a Buscar a Sami y a Thiago, veo a lo lejos una mano que me hace una señal indicándome que están ahí. Voy hacia la mesa en donde ellos están
-Amor mío- digo mientras la abrazo.
-Corazón de melón- responde ella
-Y a mi no me vas a saludar- dice una voz que conozco muy bien de quien es
-Thiago, aunque no me lo creas ya te echaba de menos.
-Pues yo no- tiene una sonrisa en sus labios
-Que tonto eres
-La verdad- responde Sami
Thiago se ríe y extiende sus brazos para abrazarme,
-Yo también te extrañe Juls
El timbre suena por todo el pasillo, haciendo que todos comiencen a moverse a sus respectivos salones.
-Vamos, o nos van a dejar afuera-suelta Sami con cara de aburrimiento
Acomodo mi bolso sobre el hombro y comienzo a caminar junto a ellos hacia nuestro salón. Los pasillos están llenos de estudiantes que se apresuran para llegar a tiempo a sus clases. Avanzamos hasta llegar a nuestro salón. Sami abre la puerta y entra primero. Caminamos hasta llegar a nuestros asientos, prácticamente nos sentamos juntos los tres, Sami delante mío y Thiago a mi lado.