Operación Astra

Capítulo 3 : Pozo Nocturno

?, Base Aérea, Condado de Lincoln, Nevada.

Astra desconocía el tiempo que había pasado en ese lugar, talvez horas o días, quizás meses.

Luego del experimento fallido, experimento del Dr. Wagner, bajo la orden del Coronel Williams fue llevada al infierno siendo arrastrada por demonios. 

Fue tomada por los guardias y arrastrada atravez del extenso pasillo. Con sus pocas fuerzas puso resistencia, pero sus piernas se hallaban demasiado debilitadas suplicó, pataleo y lloró, pero nadie la oyó. También intentó negociar.

-Porfavor. Doctora. Seré buena. Puedo hacerlo, déjeme intentar...por favor!!

Gritó, mientras era arrastrada por sus brazos. La Dra. Murphy solo miró a Astra con lástima para luego voltear su vista a otro lado. El Dr. Wagner, quién no había obtenido sus muy deseados resultados, tenía una pequeña mueca de satisfacción en su rostro, eso haría recapacitar al Sujeto 27, con suerte colaboraría la próxima vez.

Por otro lado al coronel Williams no podría importarle menos lo que pasara con esa cosa, claro estaba frustrado por no tener buenas noticias para sus superiores. Pero de cualquier manera siempre obtiene lo que desea con el paso del tiempo, aunque la paciencia no era su mayor cualidad.

Astra, y los seis guardias que la arrastraban, cuatro de ellos apuntándole todo el tiempo con armas, llegaron frente a una gran puerta metálica, a esa habitación que ella bien conocía.

Al abrirse la puerta fue arrojada sin cuidado en el cuarto de los horrores. Rápidamente corrió hacia la puerta con la esperanza de que al golpearla está se abriera. Eso no pasó.

Desistió de su lucha abrazando sus propias piernas, echa un bollo se hecho a llorar en un rincón. 

Sus ojos rojos no lograron distinguir ningún tipo de forma en lo absoluto. Todo estaba en completa obscuridad. 

Jamás descubrió el tamaño de esa habitación o si había algo o alguien más en ella. Todo eso le era desconocido. 

El pozo siempre estaba sumido en repleta oscuridad. Ningún sonido exterior se oía allí, ningún ruido interno provocado o accidental se oía allí, era como...el vacío del espacio, pero más aterrador.

Y aunque Astra no lo sabía el aislamiento sensorial era muy utilizado en sujetos como ella. Ella no había sido la primera ni seria la última en sufrir ese destino..el ser abandonada con su peor enemigo, nada puede ser peor que eso.

Su cuerpo aquel que como plástico en microondas se hallaba derretido momentos atrás, ya había logrado regenerarse, sin rastro de los infernales sucesos ante la bestia de hierro.

Sin embargo ese dolor acalorado que acompañaba la destrucción de sus células seguía presente en su mente. Tanto como la palabra "Duele", intenta recordar donde oyó esa palabra, pero no lo consigue es como si siempre la hubiese sabido, casi como si fuese un instinto el decirla para evitar ser dañada.

El aislamiento. La eliminación de todo el mundo. El olvido. La oscuridad. Solo ella, y su traicionera mente eso sí era una tortura.

Su mente lo único que ellos no podían tomar la estaba traicionando, creando monstruos en la oscuridad, generandole una sensación de vacío e irrealidad como si todo a su alrrededor fuese solo una temible pesadilla, pero eso solo volvía todo más aterrador"Como se supone que despierte?".

El tiempo pasa lento donde no hay reloj. Y los recuerdos llegan como bombas cuando tienes tiempo.

La llegada de Astra a la tierra fue genial para los humanos, pues tenían un nuevo conejillo al cual torturar. Más para Astra quien había sido enviada con una misión, fue algo extraordinario. 

Era algo que veía suceder todo el tiempo, en su planeta, se sintió afortunada cuando aún siendo tan joven la seleccionaron para viajar a la tierra. 

Su distante planeta se había visto sumergido en una constante evolución. Sin embargo esto no simplificaba el rechazo de este hacia los suyos.

Su llegada no fue lo que ella pensaba. No salió como estaba planeado, ella y la cápsula 22 o quizá era 24.. no importa, lo importante es que debían infiltrarse, pero con el tiempo a olvidado el fin de esto. 

Sus ojos se abren de golpe en la oscuridad. Frente a ella una escena aterradora esta siendo llevada a cabo, nuevamente esta en lo que cree es su planeta, esta siendo subida a su cápsula, la N°31, unos seres iguales a ella de piel plateada y ojos de gato le hablan no con sus labios, sino con esas señales neuroeléctricas que ha percibido más de una vez en la tierra. Su viaje tan emocionante como temible inicia. Poco antes de llegar, su nave es derribada por un objeto volador no identificado. Al salir es recibida con largas cosas metálicas apuntándole. Intenta entablar una conversación con la criatura de piel oscura que se acerca a ella, pero recibe un fuerte golpe y pierde la conciencia. 

Su mente divaga y el resto es historia. 

Todo es tan vívido como espeluznante, se siente muy confundida siempre creyó que sería amiga de los seres de la tierra, pero no fue así, ellos la torturan, la utilizan de conejillo de indias, le niegan su libertad, y la exponen a monstruos en la oscuridad. 

Y aún así no puede odiarlos, no puede. Quizá cuando ella voltea son buenos unos con otros, no pueden ser crueles con los de su misma especie. ¿Cómo podrían?.

Lo único que tiene por seguro es que el cielo que en su mente aún existe estos son seres de un infinito potencial. Son capaces de amar, reír y llorar. Igual que ella deben ser tan benévolos como los suyos. 

La empatía que estos sienten, esta capacidad de no ignorar el sufrimiento ajeno es algo envidiable en especial para alguien que viene de un planeta de decadencia y dolor puro. Donde las risas son una leyenda y las lágrimas su realidad.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.