Oh, mirar la ciudad es una delicia.
Hay tanto para destruir, hay tanto para reconstruir.
Debo empezar a crear mi propio piano, mis propias teclas deben sonar para mi.
Avanzó, con paso alegre, mi traje elegante de blanco puro, contrasta mis ojos rojizos.
Me preguntó, cuánto se resistirán, antes de ceder a su Dios.
Las miradas de los transeúntes, me observan.
¿Por qué lucen tan sorprendidos?
Oh, verdad, estoy en medio de la pista.
Aunque--
"¡¡Hey, idiota, salte del caminó!!" , gritó una tecla defectuosa encima de un vehículo.
"Hmm~ En serio, que suenas mal~"
"Manipulación de la realidad."
"2° Materia."
Mis palabras salieron como una ley, una que el mismo planeta debía obedecer.
Su vehículo, antes formidable, comenzó a reducirse, como un auto de juguete.
Incluyendo al conductor.
"¡Ohhh, tan solo mirate!~"
Al alzarlo entre mis manos, aun podía escuchar su voz, sonaba tan mal.
Lo correcto será dejarlo donde pertenece.
Así que, lo tire juntó a unas hormigas.
Vaya, que estaban hambrientas, no dudaron en comenzar a devorarlo.
Ugh, sus gritos si que son molestos.
¿Por qué los humanos deben ser tan ruidosos?
¿Sus palabras no pueden alinearse con sus acciones?
"¿¡Q-qué has hecho?!" , gritó un vagabundo sin piernas.
Antes que los demás presentes comenzaran a huir de mí.
. . .
¿Acaso la Nueva Era no había comenzado?
Me acerqué al vagabundo, quien no pudo huir de mí.
"Hmm. Oye."
Vaya, está llorando...
"No te mataré, así que relájate."
"¿Acaso sabes...que es la Manifestación del Alma?"
"N-no...n-no se..." , sonó tan agudo, me gusta.
"Ve y corre."
Extendí mi mano, y su anomalía genética, comenzó a repararse.
Hueso, tejidos, carne y sangre, todo comenzó a reconstruirse tan...perfecto.
"¿Q-quien...eres?"
Qué pregunta más estúpida, merece un castigo.
Sus ojos, comenzaron a inflarse como globos de fiesta, al punto de estallar.
"¡¡AHHHHHH!!" , tan...agudo.
Se levantó con sus renovadas piernas y comenzó a correr a toda prisa, como sí fuera a perseguirlo.
Me ofende que nadie se haya dado cuenta.
Entre el hombre y yo, soy lo más cercano a Dios.
Pero lo que más me confunde...es que no sepan lo que les hemos enseñado.
Siguen siendo los mismos de siempre.
¿Acaso lo ocultaron?