Parece que finalmente reconocen quién manda aquí.
¡Yo!
Uno de aquellos hombres arrodillados, alzó la mirada con seriedad forzada.
Se notaba sus nervios, podía ver sus gotas de sudor manchar el suelo.
"Le suplico que nos acompañe."
¿Hmm?
¿Acompañarlos?
Supongo que vienen de parte del gobierno, es mi oportunidad para tomar el poder.
No es mala idea.
"¡Súplicas aceptadas!~"
Avance directamente hacía una de las camionetas con total calma.
Hasta que mi sobrina habló.
"¡¿Qué demonios?! ¡¡Ustedes no deberían llevarlo como sí nada!! ¡¡Es un asesino!!"
"¡¡Es un--"
Todos los hombres apuntaron su arma hacía ella, sus palabras blasfemaban contra mí.
Y actuaron como es debido.
Solo que había un problema...ella era mi sobrina.
"¡¿Qué rayos?!"
Los hombres miraban como sus armas se transformaban en pistolas de burbujas, totalmente inofensivas.
"Mi estrellita, debes moderar ese tono de voz~"
"No querrás sonar desafinada~"
Ella miraba con puro shock, sus grandes ojos del color de las estrellas, estaban confusos.
"Ven."
Extendí mi mano hacía ella, con una sonrisa brillante.
"Es hora de reclamar lo que es nuestro."
"¿O acaso...aún prefieres vivir en esas condiciones?"
Su mirada bajó hacía su uniforme escolar.
Su camisa arrugada y despintada, con algunos botones faltantes.
Sus zapatos, abiertos en algunas partes.
Es bastante...penoso.
"Y-yo..." , murmuró indecisa.
"Es tu decisión, querida~"
Finalmente, entré a una de las camionetas, con una sonrisa confiada.
Ella va a venir.
Y no me equivoque, en silencio, ella entró.
Sentándose al lado mio, ligeramente encogida.
La camioneta comenzó a moverse, conduciendo por la carretera.
"¿No sería hermoso?"
. . .
Ella giró su rostro lentamente, aún sin saber si confiar en mi.
"...¿Qué cosa?"
"Vengarse de la escoria."
Su expresión se dificultó, parecía tener odio pero también..."empatía".
Hmph.
"Te han lastimado ¿eh?"
Ella guardó silencio.
"Debe ser triste haber nacido sin madre."
"...¿Cómo sabes eso?" , apretó sus puños.
"La conocí en persona, era muy buena amiga."
"Una muy...alegre."
Pequeñas lágrimas se deslizaron en sus ojos brillantes, imaginando a su madre.
"...Unos don nadie la mataron, por ello nacistes sin nadie."
"...Si realmente tu me conoces desde bebe...¿por qué...por qué me dejastes sola?"
Oh.
Esa pregunta.
Que suerte, que estas camionetas llegaron rápido al lugar.
Una gran mansión lujosa y blanca.
"¡Oh, mira, llegamos! ¡Qué lástima, tendré que explicártelo luego!"
Sin más, me bajé de la camioneta, con una sonrisa amplia, adentrándome en la mansión.
Estoy aliviado, de no tener que responder esa pregunta.