La ví caer en el suelo.
Su pequeño pecho agitandose desesperadamente.
Ojos perdidos, estaba viendo su final.
Sin embargo, yo compongo ese final.
Extendiendo mi mano, su corazón antes atravesado, comenzó a reconstruirse.
Tejido a tejido, hasta que el órgano finalmente sanó, su herida se cerró.
Y su mirada volvió a enfocarse.
Sorprendida, de tener un tío tan genial.
Ahora...debo encargarme de esa escoria.
La tierra misma se deformó, comenzando a elevarme con gracia.
Tenía una vista periférica de todo mi alrededor.
"Oh, ahí estás."
¿Sacandome el dedo medio?
¿Por qué luces tan confiado...?
Si solo eres una tecla defectuosa y-
Otra vez, sonó esa bala.
Sentí un frío en mi cabeza.
Había atravesado mi cerebro.
"No me esperaba eso-
Otra...¿vez?
No...bastante...sorpresa...¿20?
Tejido...reconstruir...cerebro...
"Uff"
Eso fue raro.
De veras, son muchos.
A una distancia de unos 85 metros.
Primero debo acercarlos.
"Manipulación de la Realidad."
"1° Gravedad."
Todo comenzó a deformarse.
La ley de la gravedad, descubierta por Isaac.
No es más que una ciencia escrita por lápiz.
Donde yo paso el borrador y sobreescribo las leyes.
"¡¡AHHH!!"
"¡AHHH!!"
Comenzaron a caer ante mis pies, sus huesos rompiéndose por la fuerza de la gravedad.
Di un salto, bajando de la cima donde estaba.
Cayendo sobre uno, aplastando su cabeza.
Fue tan parecido como pisar un globo.
"¡P-por favor!"
"¡S-sólo trabajamos!"
No me importó lo que decían, me giré hacía el arrogante que me sacó el dedo.
El mismo que había disparado a mi sobrina.
"¿Q-que? ...No me arrepiento de nada, imbécil."
. . .
Todos los demás, habían explotado al ser aplastados por la gravedad.
Solo quedando él.
"Manipulación de la Realidad."
"2° Materia."
Me divertire jugando con esta escoria.