Serendipia.

Prólogo.

-Cásate con ella y te cedo la empresa.

Los ojos de Johan se abrieron como platos para después negar.

-La quiero a ella. -sentencio el abuelo mientras sonreía.

El malhumorado hombre soltó un gruñido de frustración cuando su abuelo lo dejo a solas con la odiosa chica.

-Si no es mucho pedir quisiera un baño de burbujas, jugo de limón y música clásica.

Genial. Expendido. Excepcional.

-Lárgate de esta casa.

Los ojos de la chica se abrieron como platos.

-El amable anciano me dijo que podía quedarme le tiempo quisiera.

-Te largas o te largas... elige.

La irritable chica entrecerró sus ojos.

-Me quedaré aquí, y ni tú ni nadie me sacara de esta casa hasta que me salga del culo irme.

Poco a poco la furia se fue disipando por mi cuerpo, hasta que me nublo la mente.

Solo pensaba en mil maneras de matar a esta mujer y no ir a parar a la cárcel.

La niña caprichosa, abrió su boca para hablar. Pero antes de que pudiera hacerlo el abuelo compareció ante nosotros.

-Johan. No será necesario sublevarte al puesto de mensajero.

-Por lo menos existe alguien cuerdo en esta casa.

Mi abuelo negó.

-Te daré la mitad de la empresa, mis cuentas pasarán a tu nombre, la mansión y demás propiedades serán tuyas.

¿Qué?

-Abuelo, pero yo...

-No solo me diste lo que te pedí, sino que en varios meses acunare entre mis brazos a tu heredero.

-¿De qué habla abuelo?

-¿No recuerdas lo que sucedió hace un mes en el crucero Symphony of the Seas?

Negué.

Y eso pareció agradarle al abuelo.

-Según mi investigación te colocaron alguna especie de droga en la bebida, y por equivocación ingresaste a la habitación incorrecta y pasaste la noche con una mujer.

Esa confesión logró que mi cabeza empezará a doler.

Sacudí la cabeza tratando de que disminuyera el dolor, pero lo que logré con ello fue que los recuerdos de esa noche llegarán a mí.

Una mujer, caricias, besos, risas y una noche llena de pasión...

Abrí mis ojos como platos al distinguir ver el rostro de la mujer.

No. No puede ser.

-Johan, te presento a Maeva. La mujer con la que perdiste el control, la mujer que lleva a tu hijo en el vientre.

Desvíe mis ojos hacia ella. Y la odiosa mujer agachó su cabeza mientras abrazaba su vientre.

-Te casaras con ella, y le darás un hogar estable a mi nieto.

-No necesito que él se case conmigo señor.

-No te quedaras sola y desamparada. No te dejaré sola mientras lleves a mi bisnieto en tus entrañas, hija.

La chica negó. Para después alejarse de nosotros a paso rápido.

-Johan...

-Lo lograste, viejo zorro. Lograste embaucarme.

-Solo quiero tu bien hijo.

-No lo creo. Solo una cosa te voy a advertir... -el abuelo colocó sus ojos en los míos. -Yo nunca la voy a amar, ella podrá ser la madre de mi hijo, pero nunca la dejaré entrar en mi corazón. En el no hay cabida para ninguna mujer. Y nunca la habrá.

***

Te joderás Johan.
Prometo que te tragaras tus palabras. Porque Maeva llegará a tu vida a colocarla patas hacia arriba.

¡Oh! ¡Sí…!

¡Oh! ¡Yeah…!
¡Ujum, ujum…!
***

Nos leemos.
Kimberley Coelho.💚




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