Todo lo que no se dijo

Capítulo Uno: El regreso

Acto I · Atraccion y Mentiras

La sala no tenía ventanas. Era el primer detalle que Alessia notaba siempre en un briefing: si había ventanas o no. Las salas sin ventanas eran las que guardaban las misiones que no debían existir.

Esta era una de esas.

La última vez que Alessia Varela había pisado esa sala, salía en camilla. No era un recuerdo que guardara con nostalgia. Cuatro meses de incapacidad. Tres costillas fracturadas, una infección que tardó seis semanas en ceder y un silencio institucional tan perfecto que ni siquiera sus superiores directos supieron cómo llamarla cuando por fin estuvo lista para volver. Le mandaron un mensaje de texto. Sin mayúsculas. “Sala 4. lunes. 09:00.”

Siempre ocho minutos antes. No por disciplina — por control. Entrar a una habitación antes que los demás significa leerla primero. Significa elegir dónde sentarse, dónde mirar, qué cara poner cuando lleguen ellos.

Esta vez el cuarto ya estaba ocupado.

Tres personas al otro lado de la mesa larga de superficie mate, sin papeles encima — lo cual significaba que todo estaba en las tabletas que sostenían con esa incomodidad característica de quien no confía en la tecnología, pero la usa igual. Alessia los conocía. Rangos distintos, desconfianzas distintas, pero todos con la misma mirada de evaluación permanente que ella ya había aprendido a devolver sin parpadear.

Se sentó. Cruzó los tobillos. Esperó.

✦ ✦ ✦

Director Haas

Nos alegra tenerte de vuelta, Varela.

No le alegraba nada. Lo que le alegraba era tener disponible a alguien con su perfil.

Alessia

Gracias. ¿De qué se trata?

Haas deslizó la tableta por la mesa. Alessia la tomó sin urgencia. La imagen que apareció era la de un hombre: ángulo de tres cuartos, tomada con teleobjetivo desde cierta distancia. Traje oscuro. Mandíbula definida. Ojos que, incluso en una foto granulada desde un edificio de enfrente, tenían algo que no se podía ignorar del todo.

Leyó el nombre debajo.

Adrián Kovač.

Expediente · Clasificado

«Inteligente. Peligroso. Sin registro de vínculos afectivos estables en los últimos cuatro años.»

«Eso lo hace predecible en una cosa: desconfía de todos. Sin excepción.»

Director Haas

Lidera una red de operaciones encubiertas que lleva tres años moviéndose justo por debajo de nuestro radar. Necesitamos acceso a su red interna. Contactos, rutas, el nombre del proveedor que mueve el material por Europa del Este. Nada de eso aparece en papel. Todo está en él.

Alessia

¿Qué tipo de infiltración?

Director Haas

Cercana. Muy cercana.

Hubo una pausa. Breve, pero calculada. La comandante Reiss —a quien Alessia respetaba con la misma frialdad con que respetaba una tormenta eléctrica— fue la que continuó.

Comandante Reiss

Kovač no se acerca a nadie por interés profesional. Su único punto de acceso real es personal. Hemos identificado un patrón en sus relaciones. Hay un tipo de mujer ante la cual baja ligeramente la guardia. En esta misión, si la situación lo requiere... se espera que uses todos los recursos disponibles. Incluidos los personales.

✦ ✦ ✦

Silencio.

No el silencio incómodo de quien no sabe qué decir. El silencio preciso de quien decide, en tiempo real, cuánto revelar de lo que acaba de escuchar.

Alessia no se movió. No parpadeó más de lo normal. No cruzó los brazos ni apretó la mandíbula ni hizo ninguna de las cosas que el cuerpo hace cuando algo lo toma por sorpresa.

Porque no la tomó por sorpresa.

Interesante. Llevan cuatro meses sin hablarme y la primera misión que me ofrecen incluye esto.

Innecesario. Completamente innecesario. Hay diez formas de infiltrarse en la red de un hombre sin recurrir a eso, y cualquier agente competente lo sabe.

Tomo nota: o subestiman mi perfil o están más desesperados de lo que aparentan.

Este era el tipo de frase que existía en ciertos briefings. La había escuchado antes —no dirigida a ella, pero la había escuchado— y siempre le había parecido lo mismo: una solución torpe para un problema que la mayoría de los analistas no sabían resolver de otra manera. Un atajo disfrazado de táctica.

Nivel cuatro. Qué nombre tan prolijo para algo tan antiguo.

Lo anotó mentalmente con la misma frialdad con que anotaba el resto de los datos operativos: como una variable que existía sobre el papel, que alguien había considerado necesario mencionar, y que ella descartaría en cuanto saliera de esa sala.

No porque le pareciera una ofensa. Sino porque era, sencillamente, innecesario.

Alessia llevaba siete años en esto. Siete años de misiones que habían funcionado, de objetivos que habían caído, de información que había llegado a las manos correctas. Ninguna de esas veces había necesitado llegar tan lejos. Había entrado por la puerta equivocada y salido por la correcta. Había mentido con la voz y con los ojos y con toda la arquitectura de una identidad construida desde cero. Había hecho que personas inteligentes, desconfiadas, entrenadas para no creer, le creyeran.




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