Capítulo 5.4. No son las niñitas de mamá
«¡Ooh! Le voy a leer la cartilla a Bogdán por andar cargando con mi foto a todas partes. ¡Así no voy a poder presentarle a una chica guapa en la vida! El Plátano es como un hermano para mí. Su familia hizo muchísimo por mí. La vida quiso que me cuidaran personas que no eran de mi sangre ni parientes lejanos, pero se convirtieron en los seres más queridos. Bogdán tiene unos padres maravillosos que me apoyaron y me cuidaron, quitándole a mi madre mis derechos legales», escribió Zlata.
Zoe sonrió al leer lo de «leer la cartilla», pero sintió un dolor casi físico cuando Zlata escribió sobre su madre. ¿Acaso esa chica tan guapa y sofisticada también había tenido una infancia difícil? En las fotos se veía no solo la belleza exterior de Zlata, sino también una luz interna y una gran fortaleza de carácter.
«Yo también tuve una infancia difícil que prefiero no recordar, pero mis rayos de sol, los que me impulsaban a seguir adelante y me hacían levantarme cada vez, fueron mis hermanos menores. Todo es por ellos», quiso compartir Zoe su dolor con Zlata por alguna razón.
«¡Los hermanos son una gran bendición! Yo tengo hermanos por parte de padre. Empezamos a hablar después de muchos años porque la mujer que me dio a luz hizo todo lo posible por romper mi vínculo con ellos. Pero Bogdán se convirtió en mi hermano. Me alegra mucho que te tenga a ti. Espero que sea mutuo, ¿verdad? Porque Bogdán ya no cabe en sí de gozo y está en el séptimo cielo. Pero que conste, esto queda entre nosotras», escribió Zlata.
«Sí, mis hermanos son mi fuerza. Aunque es difícil con ellos, no imagino cómo viviría sin ellos y sin el caos constante en casa. Y respecto a Dan, es mutuo. Es maravilloso. Estoy de acuerdo», respondió Zoe.
Las chicas estuvieron charlando media noche sobre todo lo divino y lo humano. Cada una se fue a dormir pensando que tenía una nueva y estupenda amiga con la cual compartía mucho en común.
— Zoe, despierta, ya son las once —oyó la pelirroja la voz de Michael entre sueños—. ¿No estarás enferma?
— Buenos días. ¿Qué hora es? —preguntó Zoe, abriendo los ojos y mirando el reloj.
— Las once —repitió Michael.
— ¡Dios mío! ¡Tienen hambre! —exclamó Zoe saltando de la cama.
— Qué va, yo preparé el desayuno, alimenté a Derek y tu porción te espera en la cocina. Limpié mi habitación, como prometí. ¿Entonces iremos mañana al autocine? —Michael preguntó lo que más le interesaba, y Zoe pensó una vez más que sus pequeños eran unos soles. ¿Cómo viviría sin ellos?
— Ahora mismo voy a revisar la calidad de la limpieza —respondió Zoe.
— Desayuna primero, que te pones de mal humor cuando tienes hambre —dijo Michael.
— ¡¿Yo de mal humor?! —se indignó Zoe.
— ¿Ves? Todas las mujeres se ponen de mal humor cuando tienen hambre —sentenció Michael con aire de sabio.
— ¡Estoy tan de mal humor que te voy a morder! ¡Prepárate! —exclamó Zoe en broma, se echó la bata por encima y corrió tras su hermano, que se apresuraba a la cocina para «ablandar» a su hermana.
— Buenos días, Zoe —saludó Derek—. Te hice un zumo. Manché un poquito con la naranja, pero ahora mismo lo limpio. ¿Mañana iremos con Dan?
— Gracias, mi amor —dijo Zoe abrazando a Derek—. Gracias por el zumo, está riquísimo.
— Además, ayer cuando llegamos a casa, Michael no me dejaba mirar por la ventana cómo tú y Dan se besaban —soltó Derek, delatando de nuevo a su hermano.
Zoe casi se ahoga de la risa. ¡Vaya alcahuete!
— Michael, ¿así que fuiste tú quien olvidó la mochila en el coche a propósito ayer? —preguntó Zoe, intentando que su voz sonara severa.
— No. Simplemente se me olvidó. Tú misma dices que tengo memoria de pez. Fue pura casualidad —respondió Michael, pero Zoe no se creyó ni una palabra.
— Haré como que te creo, porque el desayuno está divino. Gracias —dijo Zoe, masticando los sándwiches que sus hermanos habían preparado.
— ¿Entonces iremos? —preguntó de nuevo Derek.
— Sí —apenas alcanzó a responder Zoe.
— ¡Yuju-u-u! —exclamaron los hermanos y empezaron a saltar.
— Pero aún no he revisado cómo han limpiado sus habitaciones —añadió Zoe con fingida seriedad.
— Está todo limpio, brilla como... bueno, está todo impecable —se corrigió Michael a tiempo, pues sabía que a Zoe не подобається, коли він використовує грубі вислови.
— ¿Y qué planes tenemos para hoy? ¿Vas a ir a actuar a algún sitio otra vez? —preguntó Derek con tristeza.
— ¡No! Hoy voy a preparar muchísimas cosas ricas y vamos a jugar al fútbol —propuso Zoe.
— ¡Bieeen! —exclamó Derek—. ¡Voy a por el balón!
— ¿Qué pasó? Casi todos los sábados trabajas con el idiota de Patrick. Ay, me expresé mal. No es un idiota —se retractó Michael rápidamente.
— ¿No te alegra que esté en casa? Y sobre Patrick tienes razón, pero no uses esas palabras, por favor —pidió Zoe.
— ¿Y qué hay del pago del alquiler de la casa? —se interesó Michael, pues Zoe siempre decía que tenía que trabajar los fines de semana para poder pagarlo.
#691 en Novela contemporánea
#1981 en Novela romántica
porristasyjugadores, amorverdadero amorcomplicado, sportromance
Editado: 18.04.2026