Tu amor son mis alas

Capítulo 9.1. Cupido

Capítulo 9.1. Cupido

Bianca notó el interés en los ojos de Zoe y decidió continuar con su sutil juego.

— Michael, en aquella esquina hay unas alas negras y una flecha. Tráelas, por favor —pidió la fotógrafa, y el niño fue de inmediato en la dirección que le indicó Bianca.

— ¿Para qué es esto? —preguntó Dan. Nunca antes había hecho de modelo. Por supuesto, Zlata siempre intentaba arrastrarlo a sesiones de fotos, pero más allá de fotos amistosas con el móvil, nunca conseguía nada. Pero aquí, de repente, sintió ganas de presumir de su cuerpo ante Zoe. Aunque no de todo, sino solo de la parte superior, pero aun así... ¡Y vaya si tenía de qué presumir! Hombros anchos, cintura estrecha, un torso esculpido. No en vano pasaba tanto tiempo en el gimnasio.

Dan notó CÓMO lo miraba Zoe. Le encantaba la expresión de su rostro y la admiración en sus ojos. La pelirroja no lo miraba como a alguien desvalido o atado a una silla, sino como a un hombre. ¡Un hombre muy atractivo!

Bianca miró una silla cercana y tomó un chaleco de cuero.

— Puede que no sea de tu talla, pero casi mejor, porque un cuerpo así no se debe ocultar —dijo Bianca, y Dan se puso el chaleco, que le quedaba sencillamente fantástico.

— Aquí están —dijo Michael, mostrando las alas.

— Zoe, cerca del vestidor hay varios tubos de cosméticos, coge el iluminador (highlighter), por favor. Ayúdame a darle a Dan un aspecto brillante —¡ah, esta fotógrafa! Lo sentía, sabía que ni él ni ella se negarían a su petición.

Zoe encontró el tubo necesario, se acercó a Dan, se arrodilló a su lado y empezó a aplicar la crema sobre su cuerpo.

En un momento dado, Bianca miró a Derek, que estaba absorto viendo unas fotos, y mandó a Michael a por agua, porque Zoe y Dan se veían tan "adultos" en ese momento que la escena no era apta para ojos infantiles. Aunque mantenían la distancia, sus ojos lo decían todo. Bianca veía lo concentrado y tenso que estaba Dan por el contacto de Zoe. La pelirroja, sin duda, estaba disfrutando de lo que hacía. ¡Cielo santo!, Zoe gastó en el cuerpo de Dan todo el tubo, que habría bastado para una decena de modelos. ¡Ahora Dan brillaba como una auténtica estrella y por dentro resplandecía más que el sol!

Era increíblemente placentero sentir el tacto de Zoe y estar tan cerca de ella. Dan apenas podía contenerse para no abrazarla, estrecharla contra su torso dorado y besar sus labios tentadores.

La pareja quedó suspendida, magnetizándose el uno al otro con la mirada. Era algo tan íntimo y sincero que Bianca temía espantar ese momento tan frágil con el clic de la cámara; parecía que en cualquier instante sus labios chocarían, pero entonces sonó inesperadamente la voz de Derek.

— ¿Y para qué sirven las alas? ¿Y por qué son negras? —preguntó el pequeño, examinando las grandes alas que estaban en el suelo, sin mirar siquiera a su hermana y a Dan.

— Ufff... —casi aulló Bianca, porque el niño había roto el dulce momento y la pareja se distanció. La fotógrafa, al menos, logró captar unos cuantos fotogramas. Tenía que ser algo muy, muy sincero y hermoso.

— Ya terminé —dijo Zoe, bajando la mirada y colocándose el pelo.

Dan estaba sentado sonriendo como un gato en celo. ¡Qué tipo! Al menos podría no sonreír de forma tan tonta. Zoe se sonrojó y, una vez más, sonrió ante el hecho de que Derek, como siempre, lograba atraer la atención con su naturalidad.

— Tendremos un Cupido precioso con alas negras y una flecha de fuego —le explicó Bianca al pequeño. No estaba enfadada con él y ya había ideado un personaje para él también. ¿Cómo no retratar esa carita dulce, esos ojos azules ingenuos y esos labios carnosos? — Y tú serás un Cupido pequeñito con alas blancas. Michael, por ahí debe haber unas alas blancas pequeñas y una aureola. ¡Tráelas! —le gritó la fotógrafa a Michael.

— Vale, estaban por aquí cerca. Ahora las traigo —respondió Michael.

Bianca logró hacer varias tomas maravillosas de Dan. Él llevaba el chaleco de cuero sobre el cuerpo "dorado" por Zoe. Bianca le colocó las alas y le dio en la mano la flecha, a la que prendieron fuego, y esta ardió con fuerza.

Exactamente igual ardía Dan ahora mismo. ¡Daría lo que fuera para que Zoe lo mirara siempre así!

¡Definitivamente se haría esa operación! ¡Y cuanto antes, mejor!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.