Capítulo 16.1. En la víspera de la fiesta
Snizhana y Petro querían mostrarles a los niños las tradiciones ucranianas. A los chicos les había gustado la koliadka, el villancico tradicional, y se lo habían aprendido bastante rápido. Snizhana coordinó una clase magistral para preparar varenyky y le preguntó a la mujer que les enseñaba sobre la posibilidad de unirse al grupo de villancicos locales.
—¡Ay, pero si toda la comunidad sale a cantar villancicos! Vamos de casa en casa, glorificando a Cristo. Si lo desean, claro que pueden unirse —dijo Marichka con total sinceridad—. Mi esposo justo acaba de bajar la estrella del tejado y decidió restaurarla un poco.
—¿Y cómo haremos con los disfraces? ¿Qué villancicos van a cantar? Yo me sé los villancicos que se cantan en nuestra región —comentó Snizhana.
—¡Pues eso є maravilloso! Nosotros les enseñaremos los nuestros y ustedes enriquecerán nuestro tesoro musical con sus canciones —sugirió Marichka—. Vengan a nuestra casa esta tarde; justo se reunirán todos, así nos aprenderemos las letras y nos ocuparemos de los disfraces.
Después de la clase magistral, Snizhana les contó sobre su idea y el acuerdo con Marichka.
—Ay, sugiero que ensayemos un poco los villancicos que ya conocemos. Sería muy vergonzoso que empecemos a cantar cada quien por su lado y desafinados —respondió Zlata.
—Ahora mismo busco las letras y haremos una transliteración para Derek y Michael —se sumó de inmediato Agatha, quien siempre apoyaba a Zlata.
—¿And for me? ¿Y para mí? —aportó Zoe—. Yo también quiero cantar. La verdad, no sé qué vaya a salir de esto, pero quiero hacerlo. Podríamos cantar uno de los villancicos también en inglés. Me fascina "Carol of the Bells".
—Es excelente que conozcas ese villancico, porque tiene origen ucraniano —comentó Dan.
—¡¿De verdad?! —se asombró Zoe, ya que pensaba que ese villancico era de origen estadounidense. Había escuchado esa canción desde su infancia y siempre sonaba por todos lados durante las fiestas.
—Sí. Es gracias a Mykola Leontovych que este villancico es conocido en todo el mundo. El compositor, director y promotor cultural ucraniano adoraba el folclore. Recopilaba canciones antiguas, las investigaba y perfeccionaba su sonido. Fue recién en 1936 cuando un estadounidense de origen ucraniano, Peter Wilhousky, escribió la letra en inglés para la música de Leontovych —explicó Dan.
—¡Qué genial! No lo sabía —admitió Michael—. Pero me sé muy bien la letra en inglés. Aunque me gustaría escuchar cómo suena este villancico en su original.
—Sin problemas —respondió Agatha y reprodujo el villancico en su teléfono, acompañado por una bandura.
—¡Guaaaú! —exclamó Zoe cuando sonó el acorde final—. No entendí ni una palabra, pero fue sumamente melodioso y hermoso. ¿Y qué instrumento musical es ese? Da la impresión de que no es una simple melodía lo que emite el instrumento, sino el sonido del alma.
—Es una bandura —respondió Dan, guardando muy bien en su memoria la reacción de Zoe al escuchar los sonidos de ese instrumento.
—¡Es bellísimo! Me encantaría escucharlo en vivo —dijo Zoe con fascinación.
—Ya se nos ocurrirá algo —respondió Dan, sonriendo de medio lado.
—¡Yo también quiero cantar! —dijo Derek.
—¡And me! ¡Y yo! —lo secundó Michael.
—¡Y yo! —se unió también Lev.
Todos se sentaron a la mesa y, bajo la dirección de Snizhana, comenzaron a aprenderse las letras. Al principio fue difícil, pero poco a poco la melodía y el canto conjunto fueron mejorando.
Snizhana propuso unos cuantos villancicos más. Hacia el atardecer, desde su cabaña se escuchaban los cantos navideños. Solo hicieron una pausa para el almuerzo y por la tarde se dirigieron a la casa de la señora Marichka, ya que todos se morían de ganas por participar en la celebración navideña.
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Editado: 02.06.2026