Tu amor son mis alas

Capítulo 17. ¿Confías en mí?

Capítulo 17. ¿Confías en mí?

Zoe estaba preparando a su equipo para la presentación. El comercial ya se había filmado y los clientes habían quedado muy satisfechos, ya que la publicidad resultó ser muy llamativa y atraía a nuevos compradores. Las chicas del equipo de animadoras estaban felices. Además de que sus fotos ahora aparecían en casi cada evento deportivo, varias de ellas recibieron ofertas de agencias de modelos. Zoe se alegraba de haber logrado unir al equipo, porque las chicas, a pesar de las ofertas de las agencias y los buenos contratos, siempre encontraban tiempo para los ensayos. Su equipo se había vuelto muy unido. Ahora incluían en sus rutinas elementos complejos que otros equipos no se atrevían a replicar. Sí, era difícil hacerlos, pero ellas aprendían, entrenaban y lo lograban. El equipo solía reunirse a menudo fuera de los entrenamientos: fiestas, salidas al cine, picnics.
Dan jamás sentía celos de Zoe por los miembros del equipo, aunque también hubiera chicos allí. Dan asistía a menudo a los entrenamientos, iba al cine con los integrantes del equipo e incluso él mismo organizaba fiestas para las animadoras. A Dan lo conocían, lo respetaban y lo querían. Cuando alguno de los chicos del equipo se enfermaba y no podía asistir al entrenamiento, Dan lo reemplazaba sin problemas, ya que se sabía a la perfección el orden de las acciones y los elementos que ejecutaban las animadoras.
A Olivia le restringieron el acceso. Su padre se vio obligado a recurrir no solo al dinero, sino también a sus influencias para que Olivia pudiera seguir estudiando, al menos en la modalidad a distancia. ¡Por alguna razón, la rubia se empeñaba en estudiar precisamente aquí! Y no por los buenos profesores ni por sus compañeros de clase, sino por un deseo incontenible de fastidiar. Le enfurecía que el equipo de animadoras ahora hubiera alcanzado otro nivel y se estuviera preparando para una competencia. Zoe, como capitana del equipo, había presentado la solicitud para el torneo interuniversitario. Antes, la universidad solía participar en este tipo de competencias, pero a Olivia no le importaba mucho la participación de las animadoras en los torneos, porque entendía que su programa era demasiado simple y no era competitivo.
La rubia estaba que echaba chispas. Intentaba influir en las y los miembros del equipo. A algunos intentaba sobornarlos, a otros intimidarlos, pero aquella ya no era la misma Olivia a la que todos consideraban la estrella de la universidad. Olivia tenía su propio plan de venganza. La competencia se avecinaba y la rubia calculaba cada paso. Espiaba, jugaba sucio, pero nada le salía bien. Zoe no hacía ningún comentario sobre la situación, pero lo entendía todo, lo sentía todo y apoyaba a las chicas sobre las que intentaban ejercer presión. El equipo se había vuelto como una familia. Los chicos acompañaban a las chicas después de los entrenamientos, y todos vigilaban lo que comían y lo que bebían.
El día de la competencia, todos los Kalynovych estaban en los asientos de los aficionados, y los niños habían dibujado pancartas para apoyar al equipo de Zoe.
La pelirroja estaba más concentrada que nunca. El uniforme, el calzado, las toallas, las botellas de agua, los analgésicos... Zoe lo había planeado todo. Vio cómo un hombre desconocido intentaba cambiar las botellas de agua, pero intervino a tiempo. Ahora no era solo la capitana, sino que se había convertido en pura vista, oído e intuición.
Dan veía lo nerviosa que estaba su amada, entendía lo importante que era esta presentación para ella y la apoyaba.
El rector, el cuerpo docente, Bianca y Luke también se encontraban entre los aficionados. Dan apretó los puños casi hasta sangrar cuando anunciaron la salida a la cancha del equipo de las "Águilas". Atrapó la mirada de Zoe. Estaba confundida, asustada.—Algo pasó —dijo Dan.
—¿Qué? —preguntó Luke, que estaba a su lado.
—No lo sé, pero tengo que ir con Zoe —respondió Dan.
—Voy contigo —dijo el rubio con firmeza.
—¡Y yo! —se escuchó la voz de Michael. Él también entendía que algo andaba mal.
Tanto Dan como Michael conocían muy bien la estructura del equipo de Zoe; vieron que en la cancha faltaban dos chicos, los que sostenían en vilo a Zoe y a Mia cuando ellas realizaban los elementos más difíciles. Sin ellos, no podrían mostrar todas las acrobacias de soporte.
—Tranquila, mi niña —dijo Dan, tomando el rostro de Zoe entre sus manos—. Estoy contigo, estoy a tu lado. Todo va a estar bien.
—Josh y Brandon no están. Las chicas buscaron por todos lados. Sin ellos no podremos... —comenzó a decir Zoe.
—¡Sí podrán! —la detuvo Dan con total seguridad—. Me sé cada movimiento. No te preocupes, yo te atraparé, mi ave. ¿Dónde está la ropa?
—¡Aquí! —Luke le extendió a Dan unos shorts y una camiseta, y comenzó a vestirse él mismo.
—Luke, ¿y tú? —preguntó Zoe, pálida. Entendía que para las acrobacias de soporte el apoyo de Dan solo no bastaba. Estaba segura de su amado, pero en cuanto a Luke...
—Zoe, ustedes corrieron a nuestro equipo del gimnasio porque necesitaban entrenar. Lo entiendo perfectamente. Pero ahora quiero que ganen, porque fue precisamente por su culpa que nosotros no pudimos entrenar. ¡Arriba esa frente! ¡Ahora las "Águilas" van a mostrar cómo se vuela! —dijo Luke con firmeza mientras se ponía la camiseta.
—Zoe, ¡lo lograremos! Tranquiliza a todos. ¿Confías en mí? —preguntó Dan mientras se vestía.
—Más que en mí misma —respondió Zoe, para que solo él lo escuchara, y se volvió hacia el equipo—. ¡A concentrarse, "Águilas"! ¡Ahora vamos a mostrar quién es digno de la victoria aquí!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.