Volviste Demasiado Tarde

Capítulo 5

Isabella

No puedo respirar desde que Damián salió de la iglesia. Todo quedó destruido detrás de él.

Mi boda.

Mi tranquilidad.

Las mentiras que sostuve durante tres años para sobrevivir.

Las piernas me tiemblan mientras sigo parada en la entrada con Sofía dormida entre mis brazos. Su pequeña mano sigue aferrada a mi vestido como si incluso dormida sintiera que el mundo acaba de romperse.

Y quizá sí.

Porque Damián Cross volvió.

Vivo.

Y con una mirada capaz de incendiar todo lo que toca.

Todavía puedo sentirla sobre mi piel.

Ese odio.

Ese dolor.

Esa manera brutal en que me miró cuando vio a Sofía.

Dios mío.

Cierro los ojos un segundo y vuelvo a verlo exactamente igual que hace unos minutos.

La forma en que dejó de respirar. La manera en que sus ojos recorrieron el rostro de nuestra hija. El instante exacto en que entendió la verdad. Nunca voy a olvidar esa expresión. Porque por un segundo dejó de parecer un hombre peligroso. Solo parecía alguien completamente destruido.

—Isabella.

La voz de Leonardo me obliga a abrir los ojos. Sigue de pie detrás de mí. Tenso, furioso, humillado. Y lo entiendo. Todo el mundo acaba de verlo perder a la novia frente al supuesto esposo muerto.

Dios.

Qué desastre.

—Tenemos que hablar —murmura.

No respondo inmediatamente, porque sinceramente no sé qué decirle, porque todo lo que acaba de pasar también me destruyó a mí.

Leonardo baja la voz.

—¿Sabías que estaba vivo?

La pregunta me golpea. Giro rápido hacia él.

—¿Estás loco?

Sus ojos me estudian. Como si intentara encontrar una mentira en mi cara.

—Entonces explícame por qué pareció odiarte tanto.

Una risa amarga escapa de mis labios. Porque claro. Desde afuera debe parecer que yo le hice algo horrible a Damián. Pero nadie sabe lo que yo viví.

Nadie sabe lo que fue recibir esa bandera doblada.

Nadie sabe cómo fue quedarme sola mientras la familia Cross prácticamente me llamaba oportunista por llorar a su hijo. Nadie sabe lo que fue enterarme del embarazo semanas después del funeral.

Sola.

—No me mires así —susurro.

Leonardo suspira y pasa una mano por su cabello.

—Isabella…

—No hice nada malo.

Mi voz se rompe un poco. Odio eso. Odio seguir sintiéndome culpable. Leonardo da un paso hacia mí.

—Yo no dije eso.

Pero sí lo piensa, todos lo piensan, porque Damián volvió con la mirada de un hombre traicionado. Y yo estaba vestida de novia. Aprieto más fuerte a Sofía.

—Quiero irme a casa.

Leonardo parece querer discutir. Pero entonces observa a Sofía dormida y finalmente asiente.

—Te llevaré.

—No.

La palabra sale demasiado rápido, él frunce el ceño.

—Isabella…

—Necesito estar sola.

—Recuerda que vendiste tu departamento cuando decidimos comprar una casa más grande para mundanos después de hoy— me recuerda una cruda realidad y es que no tenia de donde más aportar para la casa y no iba a permitir que el solo pagará la primera parte.

Llegamos a la conclusión que la pagariamos juntos y vendí lo único que tenía para darle a mi hija mi pequeño departamento, por que los padres de Damian me corrieron días después de su muerte.

—Puedes quedarte en tu antiguo departamento, dame esta noche para procesar lo que está pasando.

En realidad necesito llorar. Necesito derrumbarme. Necesito gritar porque Damián está vivo y odio al universo por hacerme feliz y miserable al mismo tiempo.

Porque sí. Maldita sea. Una parte de mí sintió alivio al verlo, aunque me estuviera mirando con odio, aunque pareciera capaz de arrancarme el corazón con las manos. Damián está vivo. Y eso destruye todo lo que intenté construir sin él. Leonardo me observa durante unos segundos.

—¿Todavía lo amas?

La pregunta me deja helada.

No respondo.

Porque responder sería demasiado peligroso, porque no sé cómo dejar de amar a Damián Cross, ni siquiera después de tres años, ni siquiera después de creerlo muerto, ni siquiera después de que regresara mirándome como a una enemiga.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.