"Cambié por Ti"

Capítulo 5

Al llegar a casa, ellos me dejan, porque irán a un hospital para que lo atiendan.

Sigo negando, sigo dándole vueltas al asunto.

¿Por qué Safira... por qué?

Subo y me encierro en la habitación. 
No tenía que suceder esto. Ahora los señores Montoro no me volverán a creer y... y si hacen algo que... Vuelvo a negar y me tiro a la cama.

¿Por qué todo difícil?.

No sé en qué momento me quedé dormido. Pero me despierta algo cálido. 
La señora Montoro, me sonríe y acaricia mi cabello.

_ Buen día Sebastián. 
Yo: Buen día -me siento en la cama y miro la hora 11:01am, tarde-.
_ Prepárate y ven a desayunar, hoy no irás a la escuela. 
_ ¿Y el señor Montoro cómo está? -mi intención no era dormirme, pero bueno, pasó-.
_ Está desayunando. Ya está mejor no te preocupes. Rápido, vamos.

Termino de arreglarme y bajo. 
Al verlo, siento algo raro... cómo si mi prioridad son ellos, que debo protegerlos.

_ ¿Cómo está su brazo señor? -sonríe de lado y lo mueve un poco-.
_ Está bien, gracias. 
_ Disculpen por lo que pasó... yo... no volveré a hacer o decirles una cosa así. Pensaba que saldría todo bien, pero fallamos.
_ No te preocupes, no todo sale cómo lo esperas. Tenemos mucho tiempo aún. 
_ ¿Y si no lo logramos? -de pronto me entra las dudas y miedos, pero es una realidad-.
_ Confía, Sebastián. Podremos hacerlo. A parte te tenemos y nos sentimos contentos de que no haya pasado nada malo a lo que alguien después pueda arrepentirse.

Ese comentario va referido al señor Lombardi. 
¿Qué habrán dicho, qué pasó para que hicieran esto?. Una respuesta que siempre será un misterio.

 

Tres meses después.

Ya ha pasado un buen tiempo y seguimos en ceros. No podemos lograr que Safira regrese con nosotros. 
Cada vez la cosa se pone muy dura. El señor Montoro dice que lo dejemos y después volvamos a intentarlo, pero el caso es que yo no la quiero dejar y si pasa algo y nosotros no nos damos cuenta. No quiero darme por vencido, debemos seguir...

Bueno les cuento. 
Hemos progresado mucho los tres, ellos me aceptan y yo poco a poco los voy entendiendo. En la escuela me va bien, mis amigos me describen cómo el más popular. No he tenido ganas de volver a jugar con otra, creo que cambié en ese aspecto. Muy raro lo que me está pasando. Ya hasta me da un poco de miedo. Mi nuevo Yo,  asusta.

En la noche nos reunimos con dos que harán un negocio con el señor Lombardi. 
Vamos a aprovechar.

_ Les vuelvo a repetir, el irá con Safira y en el camino la convencerá. Si es necesario, pueden contarle lo que hacemos.
_ Esta es nuestra última oportunidad para sacarla de ahí, confiamos en ustedes -nos levantamos para acompañarlos a la puerta- Bernardo, Luciano, gracias por aceptar y querer ayudar.

_ Lo lograremos, tranquilos.

La tensión, el miedo, la alegría, se presenta en el aire. Todos estamos iguales.
Los señores Montoro preocupados por su hija, yo lo estoy igual. Nadie sabe cómo terminará esto, bien o mal nuevamente.

No sé cómo es que en tan poco tiempo, he cambiado.
Me propuse que no lo haría, pero sucedió.

_ Sebastián te tenemos una noticia -puedo notar la alegría en su voz-.
_ ¿Si?
_ Si logramos traer a Safira, teníamos pensado hacer un cambio -esperen... ¿más?- haz tus valijas, guarda todo lo que es necesario porque nos iremos de aquí. 
_ Si, escapar. Eso también lo estuve pensando. Estarán de un lado a otro buscándonos y no pararán hasta que encuentren su objetivo. Hay que irnos del país. 
_ Exacto. No iremos muy lejos pero si saldremos del país. Iremos a Francia a vivir.

No es tan lejos, pero si lo suficiente para que no nos encuentren.
Allá está el grupo enemigo de los Lombardi. Un grupo que ha hecho mucho para quitar poderío acá, ellos son los Fiore.
Quieren verlos en el piso, sin nada.
Pero si aparecen por allá, no los dejarán dar ni un paso.
Por suerte a mí no me conocen, no tengo problemas.

Pero hacer nueva vida. Sería mucho mejor.

No puedo cerrar los ojos y conciliar el sueño. 
Los nervios me consumen, hacen que no pueda estar tranquilo y confiado.

Al día siguiente voy a la escuela. Otra cosa por la que tampoco presté atención. Toda la mañana, toda la tarde, buscando respuestas. 
Mis amigos han tratado de animarme pero no, nada.

Cuándo llegué a casa, ya habían guardado casi todo, estaban más que listos para irnos. Hoy en la noche pasará todo.

Nos sentamos en el sofá de la sala. Impacientes miramos la hora 22:08pm... 22:31pm... no avanza la hora.

¿Qué le diré cuándo vuelva?. ¿Qué pasará con nosotros?.

Se que ella siente lo mismo que yo, amor. Cómo quedará la situación, no lo sé. Pero lo que si estoy seguro es que juntos vamos a estar y nada nos podrá...



María Carrizo

#18456 en Otros
#2389 en Acción

En el texto hay: decisiones, amor, dolor

Editado: 30.05.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar