Cartas al Destino.

Capítulo Dieciséis| Una llamada inesperada

Golpeaba su cabeza insistentemente en el mesón que había en la cocina.

Sentada, encogida, exasperada. Escuchaba el regaño de su madre sin rechistar ni una sola vez, pero no dejaba de sentir que ella exageraba. Todos lo hacían. Su madre, Ezekiel e incluso mucho más Florencia.

Si tan solo nadie hubiese dicho nada, no estaría desayunando un buen plato servido de reproches por parte de la voz furiosa de su madre.

—mírame— exigió Adele más molesta con el hecho de que Harriet actuará como si nada de lo que ella decía le importara, más que el mismo motivo por el que en sí la estaba reprendiendo  —confié en ti, me dijiste que ibas a salir con tu hermano y no fue así.

—sali con él.

—pero no permanecieron juntos ¿Que sucede contigo? ¿Porque querer engañarme?

Harriet resopló — ¿Porque todo lo exageras tanto? Salí con mi hermano a un lugar en donde no fui bien recibida ¿Cuál fue el delito? ¿Irme a otro sitio con unos amigos?

—no, irte a escondidas de Ezekiel.

— ¿Él te dijo eso?— dudosa no creía que su hermano fuese capaz de mentir así sobre ella.

Adele no respondió.

Pero Ezekiel le había dicho muchas cosas sobre anoche y la fiesta y no le gustaba el camino al que se estaba dirigiendo su hija.

—que sepas que estas castigada. Y empieza a ser consciente de que estas perdiendo mi confianza.

Rabia.

Eso sintió, se tragó sus propias palabras y se levantó de donde estaba. Subió corriendo las escaleras y al pasar por la puerta de la habitación de su hermano pateo muy fuerte varias veces, no llamando, solo drenando su rabia. Siguió su camino pero antes de abrir la puerta de su habitación, Ezekiel salió de la suya — ¿Que te sucede?— cuestiono ceñudo.

— ¿Que me sucede?

—sí, eso pregunté.

— ¡Oh! Ahora preguntas... Pero no me preguntaste porque termine en la playa, no... Tu solo fuiste y dijiste lo que te pareció que sucedió ¿No?

—te dije que llegábamos juntos y nos íbamos juntos.

— ¿Y por eso me traicionas?

—no es traición. Me preocupo por ti. Todos hablaban de tu y Axel dentro de la playa ¿Quieres que así te vean los demás? ¿Cómo una chica fácil que se manosea delante de cualquiera con un imbécil con novia?

Harriet gritó furiosa, impactando a su hermano —me importan diez monos cogiendo lo que "los demás" piensen de mí... ¿Sabes que me importa? ¡Tu! Y sabes que me duele que al igual que mamá tú solo te dejes llevar por lo que piense de mí. ¿También te contaron porque no entre a la fiesta? O ¿Estabas muy entretenido siendo subsionado por la devora bombones de fresa?

—yo no estaba...

—tu si estabas disfrutando del momento cuando yo estaba siendo humillada delante de todos, al no dejarme entrar en aquella fiesta en donde estaba todo el asqueroso mundo ¿Qué hiciste para defenderme? Nada. Y no bastándote eso, me dejas mal delante de mamá para tapar tus fallos, porque se supone que debías cuidarme no dejarme sola por irte de calentón.

La rabia hacia que Harriet llorara. Se sentía defrauda con tanta fuerza de su hermano que era inexplicable, su corazón quería reventarse de dolor al asimilar que su hermano, su hermano, ese que tantas veces la apoyo la dañara de esa manera.

Ezekiel trago grueso, sintiéndose mal al ver las lágrimas en su hermana, esa que tanto se negaba en dejar salir y por su culpa estaba liberando; solo ese acto en ella pudo disipar la neblina que obstaculizaba su mente, esa que le hizo creer que contarle a su madre y anexarle un poco más a la historia era la correcto, era lo correcto porque si Harriet no pensaba escucharlo al menos si escucharía a su madre.

—lo siento...

—Que caiga un rayo y te parta Ezekiel— renegó furiosa y entro a su habitación lanzando la puerta en el proceso y cerrándola con seguro.

Era aterrador el grado de angustia y desespero que sentía al imaginar que ya no podría contar con Ezekiel como su cómplice, que ya no serían esa tapadera del otro, que no podrían confiarse cosas. Estaba desesperada al sentir que podría perder toda la relación que tenía con su hermano y su madre, con ella siempre vivía en una montaña rusa, porque su percepción sobre ella variaba según quién le contará que cosa.

Y Florencia.

Pensaba que había forjado una buena amistad, de esas que su conflicto más severo era elegir el mismo fandom musical. Pero no, Florencia la juzgaba, Florencia no intentaba comprenderla, Florencia solo quiere apagarla.

¿Y que si le gusta Axel?

¿Porque los demás sufren tanto por ello?

Es su corazón el que romperán, son sus sentimientos los que van a fracturar, ella lo sabe, y no necesita de nadie que esté todo el tiempo gritándoselo a la cara como si ella misma no fuese capaz de verlo.

Se acostó boca abajo, escondiendo el llanto aun cuando estaba sola, ya Ezekiel la había visto, no quería que encima la siguiera escuchando llorar como una tonta.

Sin oponerse se quedó dormida, cuando despertó eran casi las cuatro de la tarde, tenía mucha hambre pero no se esforzó en si quiera levantarse, se quedó ahí, peliculeando con sus pensamientos, creando un fanfic de su vida en donde moldeaba a los personajes a su gusto y conveniencia.



ZenCarolina

Editado: 04.12.2020

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