Cazador ©

Capítulo 8

Amber

Me despierto abruptamente, mi corazón se ha acelerado golpeando fuertemente en mí caja torácica y haciendo eco en mís oídos, me pongo en pié rápidamente llevando mí atención a la persona qué sé está removiendo en mí cama.

Me acerco hasta llegar a Alec, al parecer el efecto adormecedor de las plantas medicinales ha pasado ya. Pongo una pequeña presión en su hombro para que no se mueva. Su respirar me asusta un poco, su pecho baja y sube frenéticamente, al.verlo bien está bañado en sudor.

* - Tiene fiebre Amber - paso mí mano por su frente y confirmo lo qué dice mí loba, también siento qué está temblando mucho.

Busco más frazadas para Alec, al encontrarlas se las acomodo encima de su cuerpo, luego me dirijo al cuarto de baño, lleno un recipiente con agua, a las vez también tomo toallas de mano.

Salgo y rápidamente llegó hasta el humano, tomo la toalla y la sumerjo en el agua, para luego exprimirla un poco, luego la doblo y la pongo en su frente.

Así paso poniéndole paños de agua al humano Alec como por unos diez minutos hasta qué su temperatura baja y concilia el sueño que había perdido por los temblores.

- Nunca pensé hacer esto - digo al tomar asiento junto a la cama donde se encuentra Alec.

Nunca pensé qué uno de la raza de mató a mís padres sería el destinado para estar conmigo y yo para él. Pero sé qué será difícil, el me odia y lo sé, y yo por mí parte no sé qué es lo que siento,  ya qué puede ser un sentimiento qué Leya lo ha compartido conmigo, pero que realmente no es mío, sino de ella, y el vínculo.

- Diosa Luna - mascullo masajeando mi sienes - porqué me haces esto, yo quería un Licantropo, no un humano.

Me siento mal, me levanto nuevamente salgo de la habitación, rápidamente cambio mí facciones, apreto la mandíbula hasta el punto que puede al igual qué mís puños.

- Qué mierdas haces acá - mí hermana se levanta como un resorte - no tienes qué estar aquí Amy.

- Yo sólo quiero saber como sigue mate - responde Amy con seriedad y decisión.

Mientras siento como mí cuerpo de desvanece al es escuchar como le ha llamado a Alec, pero como una descarga eléctrica qué atraviesa mí cuerpo Leya toma el control.

* - El es mío - ruge Leya, mi voz a cambiado mucho.

La tomo del cuello y levanto su cuerpo hasta qué sus pues dejan de tocar el suelo, el miedo qué primeramente mostro mi hermana repentinamente es sustituido por una sonrisa tan siniestra como la mía.

- Sabía qué fue Leya quién lo reclamó - dice al soltarse y plantearme un puñetazo en mi abdomen qué sólo dolió un poco, pero dándole el suficiente tiempo para alejarse de mi.

* - No te acerques a el Amy - siento mís facciones más duras - no me importa qué seas la hermana de Amber, porque te mataré y créeme qué lo disfrutaré - el rostro de mi hermana se ve sorprendido por lo dicho por mí loba.

- No eres mí Alfa - es lo último qué dice antes de dar la vuelta e irse a su habitación.

Cuando entra relajo mis cuerpo y finalmente me dirijo a la primera planta y así tomar algo para este dolor de cabeza que me está causando el humano.

(...)

Alec

Siento incomodidad, apreto los ojos fuertemente por el frío pero no tengo la voluntad suficiente para salir de esta cama, sus suavidad y como mí herida espalda se siente tan bien estando acostad...

- Qué! - mascullo al abrir los ojos, mí sale de mís labios ronca y pastosa, ya no intento decir algo más por el fuerte dolor en mí garganta.

Intento moverme pero decisto de la idea ya que las frazadas están pegadas a mí lastimada espalda, pero lo qué llama mí atención es el lugar en donde me encuentro, una habitación grande, con muchas cosas, además de una gran pintura de unos señores abrazados, cada uno con una resplandeciente sonrisa en sus labios, entrecierro los ojos, para luego abrirlos como platos, es idéntica a la hermana de Amy.

- Debe ser sus padres - susurro un poco bajo, pero igual mí garganta duele.

A cómo puedo me levanto, cada músculo al estirarse duele, mi espalda quema con cada movimiento qué hago, me siento y al arquear mí espalda siento un dolor inmenso, pero aún así ya sudando me levanto, un escalo frío me recorre al sentír el frío del piso al tener contacto con el.

Me levanto al fín y doy pequeños pasos, necesito encontrar a Amy, debo volver al calabozo para qué no tenga problemas con su hermana, pero...

- Ella me podría sacar de acá - digo para mí mismo con la esperanza qué pueda ayudarme a escapar e ir a mi aldea, ellos ya deben se saber qué mí hermano murió en manos de la reina y qué ahora soy un cautivo de esa vil y despiadada mujer; escucho como tras de mí se abre la puerta lentamente, así es como crece mís ancias de ver nuevamente a la castaña qué sé ha preocupado por mí y me ha besado.



J. A. Clever

Editado: 13.04.2018

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