Cazador ©

Capítulo 19

El fuego se expande hasta dónde llega mí vista,  parte del bosque qué rodea el castillo se incinera a gran velocidad,  el olor a sangre en la tierra es asfixiante.

Llevamos unos diez minutos peleando contra los lobos de Cynthia,  mis patas están llenas de sangre al igual qué mis fauces. Logro ver como a Hunter lo rodean unos lobos,  corro hasta el dando un salto potente para caer sobre uno de ello sin perder tiempo busco su punto más débil,  así qué abro y cierro mis fauces alrededor de su cuello,  apreto hasta que que escucho cómo le separo los huesos.

* — Los humanos necesitan ayuda Amber — no le respondo porque debo mantenerme alerta,  estoy lobos no son muy fuertes pero sí son muchos,  al ayudarle a mí beta con otros dos lobos y cerciorarme qué puede con el último corro hasta nuestra última defensa los humanos.  Cuando llegó al parecer un lobo se escabullo hasta nuestra última defensa,  pero ya no me necesitan,  lo han matado,  tiene una espada clavada justo en su corazón.

Me doy vuelta al escuchar un rugido en especial,  logro ver a una loba tan grande como yo,  solo qué su pelaje es rojo y el mío es de color rojo. * — Es la perra de Cynthia — tanto Leya cómo hervimos en enojo,  nuestras garras sé aferran más a la tierra.

Sin esperar más corro en su dirección * — Amber hay problemas — mientras me dirijo a Cynthia la preocupada voz de Hunter llega a mí — Baltasar y los demás cautivos han escapado y baltasar se esta dirigiendo al altar de las brujas.

Un sensación negativa aborda mí mente,  sí la idea de Baltasar es romper el sello mágico que las brujas crearon para que los vampiros no se acerquen,  no tendremos oportunidad.

Estamos perdiendo.

Y la única razón es qué son muchos,  y los esfuerzos de las manadas pudieron llegar a tiempo,  necesitaremos un milagro para acabar con ellos,  pero no habrá mas esperanza si rompe el sello Baltasar * — Matalo Hunter,  qué no llegue al altar de los conjuros.

Doy un salto poderoso para darle un zarpazo a Cynthia y hacerla caer a uno metros me un mis omegas,  cuando se levanta sus ojos solo reflejan odio,  ella es la primera en atacar,  atrapa la piel de mi pecho sacandome un alarido de dolor,  doy vueltas para qué me suelte y así lo hace.  No nos damos por vencidas nos acercamos una a la otra,  mis patas se posicionan dónde debería ser sus hombros, me suspendo al igual que ella,  nuestras fauces chocan al igual que nuestros dientes haciendo un sonido como varillas de metal chocando.

Un rápido movimiento y aplicar más fuerza es lo qué necesito para lanzarla hasta hacerla chocar contra un árbol,  sonrió al verla perder poco a poco su forma lobuna, asi qué para dar el golpe de gracia y la victoria para mí,  la Alfa de todos los lobos,  me vuelvo de mí desnuda forma humana para matar a Cynthia y dejar claro quién manda.

Me agacho y tomo un pedazo de madera con una punta lo bastante fuerte y fina para atravesar el pecho de mi enemiga — Nunca debiste meterte conmigo Cynthia — al tenerla cerca apreto entre mis manos el pedazo de pino y lo alzo.

— Tú nunca fuiste mí objetivo...

Me paralizo al escuchar lo que ella dice, ella me propina una fuerte patada lanzandome por los aires pero logro caer de pié — ¡Amber!  — un Hunter sangrando de su abdomen me llama — ¡Rompió el sello!.

Maldición

Volteo a para mirar a Amber,  no me sorprendo al verla siendo ayudada por dos jóvenes vampiros * — Replegense a la entrada — les ordeno a los qué quedan vivos.

De un segundo a otro de los casi mil hombres lobos mas fuertes qué han jurado su lealtad a mí,  sólo quedan alrededor de unos cuatrocientos,  juntó con ellos hacemos una barrera para que no sé acerquen a la entrada del castillo,  veo cómo Amy junto a Astrid llevan a los humanos dentro del castillo.

Suspiro pesadamente apretando los puños,  me transformó para pelear junto a mí gente — Acerqueme todo lo qué pueda a mí padre — bajo la mirada,  creo qué es hora de entregarle el anillo a Angelo,  la niña ágilmente se sube a mí lomo,  nuevo con la mirada a Angelo pero me es imposible — Allá está papá.

* — Ataquen — todos salimos al frente,  Hunter y yo somos lo primeros en atravesar a los vampiros,  entre mordidas y zarpazos me hago camino para así llegar a Angelo,  unos aullidos qué no conozco me hacen ver a la colina,  sonrió al verla con su manada — Sabella — ella y su manada a llegado,  con una pizca de esperanza desmenbro al vampiro qué se me atravesó.

— ¡Papá!  — Angelo nos mira,  sonríe al ver a su hija,  pero más aún al ver el anillo qué lleva consigo — ¡Toma!.

Angelo salta de entre unos lobos qué lo rodean para caer estrepitosamente,  al levantarse sus ojos han cambiado,  masculla unas palabras inentendibles para mí.

(...)



J. A. Clever

Editado: 13.04.2018

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