Cuando una estrella muere.

0 | Primera carta

California.

11 de enero del 2006.

Rich Luczerch.

Amaia, mi hermosa y radiante estrella, ¿quién iba a imaginar lo que nos deparaba el destino?

¿Por qué entraste en mi vida y me abandonaste sin despedirte? ¿cuál fue la razón por la que te fuiste tan pronto? Han pasado algunos meses y tu recuerdo aún arde.

Muchas veces llegué a pensar que el universo lo necesitaba, buscaba separarnos; muchos lo decían, no iba a funcionar, sin embargo, lo hizo. ¿Para qué? me fallaste, me lastimaste.

Me mentiste.

Estoy confundido, enojado, lleno de miedo y sin esperanzas. ¿Dónde estás? ¿qué pasó con la promesa de permanecer juntos toda la vida? Te ruego que regreses, te extraño tanto.

Me desvanezco al verte en mis sueños. Aquel día lo vi, sabía que me amabas, realmente lo hacías, lo vi en tu mirada, me lo gritaba, pero tu decidiste callarlo.

Dejaste que tú luz se apagara y con ello te llevaste la mía.

Prometiste que lucharías, cuando al primer golpe te rendiste.

Me juraste que no te dejarías derrumbar, y te tiraste sola. Caíste como lluvia en octubre.

Grito al cielo, te extraño. No soporto el dolor de la soledad.

Me gustaría pensar que estás en un lugar mejor, sin embargo, el tuyo era aquí... conmigo.

Nadie me advirtió que cuando una estrella muere su brillo cambia, se vuelve más intenso y de repente, se desvanece. Porque lo aprendí y viví. Que iluso fui al creer que todo en nosotros estaba bien, que estábamos en nuestro mejor momento. Fui un tonto al no entender las señales.

Destrozaste todo a tu paso y por ti, desaparecí.

Amaia, me has dejado roto.



Ivette R

#2654 en Novela romántica

En el texto hay: estrellas, cartas, novelajuvenil

Editado: 17.01.2021

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