El cronista de Shálayim: La Historia del Reino. Parte Il

Capítulo II Antagonia

Capítulo II
Antagonia

El Ducado de Antagonia

En el 15 de diciembre del año de ---- de nuestro Señor se fundó la Gran Ciudad-Fortaleza “Antagonia” (en donde antes era “la cueva de los animales”, después se llamó ciudad pequeña o ciudadela). El Honorable ducado de Antagonia se fundó en las faldas de la Montaña Blanca del Noreste y en las frías Montañas Neblinas del Norte, con la firma de 33 nobles colonos antagónes.

 

            Cuando el día caía la luz que se reflejaba en la nieve blanca al fundirse con los rayos del sol causaba la neblina que se posaba ayudada por el viento en las Montañas del Norte.

 

            La luna siempre salía sobre aquella Montaña Blanca y su efímera luz la hacía lucir plateada, mientras que el sol la hacía resplandecer dorada. Le llamaron con varios nombres “La Montaña de Oro y Plata” o “El Monte de Plata” los enanos cuando vieron surgir a tal volcán en aquella tierra y decidieron explorarla y explotar sus recursos naturales. “My Nyddarian” la llamó Tom I y sus leonidas, “La Montaña Argenta” los elusivos elfos del bosque, “La Montaña Blanca” los pequeños atlantes, “Üksil-danemägi” los altos Antagones, “Sudra-bakalnā” la Heroica Brigada Reformadora, “Valkoinenvouri” los Montarces del Norte y por ultimo “Nyiajroob” los Protagones.

 

            Tal montaña Blanca se veía pálida cuando sucedía este fenómeno luminoso en aquel tiempo y escalarla era toda una aventura casi imposible de hacerse.

 

            La ciudad pequeña era un gran complejo de mazmorras profundas dentro de la cordillera y viejas cavernas que el agua del Río Escondido y los enanos habían horadado en todas las montañas. Habían sido minas enanas de buen oro pálido, como le llamaban al oro que yacía en montañas nevadas, que fueron abandonadas cuando el reino de Bad-ness cayó.

 

            Otrora, en estas profundas cavernas, los enanos habían lanzado poderosos y largos hechizos. Algunas personas cuentan que se escuchaban todavía los ecos de las mazas tañendo contra el metal, siendo moldeado y los picos que derrumbaban la tierra para conseguir el oro, como campanas sonantes, en lugares profundos, donde muchas criaturas sombrías aún dormían para ser despertadas por el cuerno, aquella trompeta final que los elfos entonaran cuando llegue el gran Rey, en la tierra debajo de la tierra; era un reino y una antigua mina de donde vinieron muchas gemas para los reyes antiguos de enanos, hombres y de elfos. Algunas de esas gemas después fueron destinadas a las empuñaduras de las espadas que se narran en estas crónicas y en otras más, collares de plata y joyas que asemejaban estrellas, fundidas con el fuego de los dragones del altiplano meridional, también fueron manufacturadas copas y arpas mágicas de oro que tocaron hermosas melodías en otras salas reales en la bella época de Salem. Fue ahí, en aquellas salas vacías de ese antiguo reino enano bajo la extensa y bella cordillera del norte, sierra que se desprendió del Monte que separo el Magno Rey de Reyes Malki-Tzedek cuando murió, donde llegaron a vivir las personas, sus tribus y Casas que se conocieron como los Antagoneses, pues, seguían a Frederick “El Antagón”.

 

            Las minas enanas son pequeñas, aunque estos seres han tallado enormes cavernas para sus salas, palacios y ciudades. La mayoría tienen pequeños pasadizos o pasajes (chicos para los hijos de Ish o hijas de Isha que solamente los podrían cruzar de rodillas). Sus puertas solamente pueden ser reveladas, si estas así lo desean ante los ojos humanos por el crepúsculo o la luz blanca de luna reflejada en ellas; como la Gran Puerta del feudo Enano en el rojizo Monte del Cofre, vista desde el pueblo del Moral, hacia la Prístina Laguna Negra que reposa en las alturas de aquella agreste formación rocosa cobriza, que está justo debajo de la pétrea barba del monumento tallado en la peña del Rey Enano Ghör VII, hijo de Ghrör, el cual es semejante a un gigante de roca y granito estuviese sentado sobre su trono, debajo de su tumba. Se comenta que siempre que hay un portal enano hay oro debajo de esas tierras. Suelen confundirse, a veces, con los restos esqueléticos de los arcaicos gigantes de roca y granito, algunos dicen que los Gigantes de Granito se volvieron sirvientes y guardianes de tales portales. Deberían tener sumo cuidado los exploradores para entrar a los territorios de aquellos seres mágicos, pues, ya fuera un Gigante de roca o un portal enano no se podría entrar fácilmente por el dorado pasaje, los enanos defenderán su oro con sus vidas de ser posible o arrojar enormes rocas a los extranjeros; sabed que a los gigantes de roca no les gusta ser despertados.



Mayito33dc

Editado: 20.07.2019

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