El Hijo del Cielo y el Hijo de la Luna

Capítulo 3

La policía y la ambulancia no tardaron en llegar, hicieron que salieramos para que  hicieran su trabajo sin que algún curioso interrumpiera. 

La mayoría murmuraban sobre el fallecido, sus allegados lloraban como si no hubiera un mañana. Me enteré que se llamaba Cody Shaw, estaba en primer año. Tenía depresión, problemas de autoestima, su padre no era una precisamente una buena persona con él...

No puedo asegurarme de que eso era verdad, pues no lo conocía, únicamente podía escuchar lo que decían sus conocidos sobre él. Por mi parte, logré guardar la calma, no iba a entrar en crisis por más impactante que fuera la escena. No es la primera, y al parecer tampoco será la última vez que mi vida estará involucrada con la muerte.

—Oye, ¿estás bien?—me preguntó Chloe preocupada.

—Sí, descuida—dije con total serenidad.

—Digo, cualquiera estaría perturbado después de ver un cuerpo. ¿Cómo lo haces?

—¿Qué cosa?

—Eso, no entrar en pánico, llorar o...ya sabes. 

No querrás saberlo, a veces hasta yo me hago la misma pregunta.  

—Es un secreto—respondí sin rodeos. Al menos eso trataba, nadie más debe saber por lo que he pasado, arruinaría mi nueva vida. Ya he perdido suficiente.

—¿Desde cuando tienes secretos?

—¿Desde cuando alguien no los tiene? ¿Acaso olvidaste lo que me contaste sobre lo que hiciste hace una semana?—crucé de brazos.

Abrió los ojos, inmediatamente desvió la mirada a casi todos los lugares. Sonreí de lado, si me dieran dinero seguramente estaría disfrutando de un genial rato en una playa caribeña.

—No-No sé de qué hablas—se rascó la nuca.

—Ayudaste a que el noviazgo entre Laura Cooper y Jackson Davis se acabara, esparciando fotos de él besándose con Ashlyn Barrett.

—¿Qué hiciste qué?—Brooke volteó a vernos.

—¿Desde hace cuanto están ahí?—Chloe frunció el ceño. Al parecer no había notado la presencia de nuestros otros dos amigos que estaban en la misma banca.

—¿Olvidas que siempre estamos juntos? Los cuatro somos como el chicle en un zapato—bromeó Walter, haciéndonos reir.

Atención estudiantes, debido al trágico y súbito evento las clases se cancelan, tanto hoy como mañana,   favor abandonar el recinto para que las autoridades realicen su labor, gracias—avisó el director por los altavoces.

—Lo único positivo de este día es que regresamos a casa. Al fin podré ver a Finn Wolfhard en la pantalla de mi computadora—Chloe chilló feliz, dando pequeños brincos.

Algunos que caminaron cerca de nosotros la miraron mal, sin razón alguna. 

—Qué falta de respeto, ¿te importaría ser menos escandalosa? Alguien acaba de morir y tu pareces como si no hubiera pasado nada—le reprochó un chico.

—Sí, qué vergüenza—negó la chica que lo acompañaba.

—¿Disculpen?—se levantó de la banca para confrontarlos—En primer lugar ni siquiera conocí a ese tal Cody, en segundo lugar no se metan donde no les incumbe. En tercer lugar voy a estar contenta sin importar quien haya muerto y no podrán hacer nada al respecto.

—¿Esa es la educación que te dieron tus padres?

—Lástima que tengan una hija como tú.

Sin más se retiraron, dejando a mi amiga enfurecida, con ansías de golpearlos hasta asesinarlos. Chloe es una persona con un temperamento bastante fuerte, en sexto, séptimo y octavo grado estuvo en detención once veces. 

Caminamos en dirección a mi casa, pues pasaríamos un rato juntos, lo cual es muy habitual.

—¿Cómo se atreven a regañarme? Son de segundo año, nosotros de tercero. No son nadie para decirnos qué o no hacer.

—Relájate—le sugirió Walter—, ignóralos. La ira no te queda nada bien.

Brooke sacó su celular tras recibir un mensaje, al revisarlo sonrió de oreja a oreja. Como si le hubieran ofrecido un viaje con todos los gastos pagos por el Caribe.

—Este viernes hay una fiesta en la casa del lago de la familia de Jessica por su cumpleaños, April nos invitó. 



Samarhed

Editado: 07.01.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar