El Hijo del Cielo y el Hijo de la Luna

Capítulo 13

—¿Un balón de fútbol américano?—preguntó la doctora que se encargó de atenderme.

Asentí, pasó algo demasiado extraño. El dolor en la nariz se detuvo unos veinte minutos después, tampoco salió más sangre, al examinarme no había indicio alguno de fractura, ella no podía explicárselo.

—Pues...déjame decirte que tienes mucha suerte, un golpe con un objeto como ese pudo haber provocado una fractura, en especial si se lanza con mucha fuerza. 

—¿A quién diablos se le ocurre traer un balón a una fiesta?

—Los del equipo son muy locos, ya lo han traido en otras fiestas—comentó Brett, negando con la cabeza—, es la primera vez que lastiman a alguien.

—Pues diles que tengan cuidado la próxima—sugirió la doctora—, tienen el campo de entrenamiento de la escuela.

La inteligencia de algunos deportistas es inversamente proporcional a su belleza física...Brett es la excepción, obviamente.

Tras unas cuantas revisiones, salimos del hospital, subimos al auto rumbo a mi casa, aún era temprano pero le pedi a Brett que me llevara para evitar que otra parte de mi cuerpo resultara rota, mejor prevenir que lamentar.

—Les diré que no vuelvan a traer balones a las fiestas—aseguró.

—¿Crees que te harán caso?

—Por supuesto, confia en mi—sonrió.

Con esa sonrisa tallada por los ángeles claro que confiaría en ti, maldición, estar enamorado me desconcentra, mañana debo hablar con Cody y su familia, será raro pero quizás es la manera de que él pueda encontrar el descanso eterno.

Portar estos "dones" no es sencillo, básicamente tu vida no vuelve a ser la misma, tienes que actuar como si nada estuviera fuera de lugar contigo, porque los demás no entenderían y regresarías al manicomio donde saliste gracias a tu increíble don de la actuación. 

A veces, incluso considero esto no como un don, si no una maldición. ¿A quién en este planeta le gustaría ver espirítus las veinticuatro horas, los siete días de la semana? 

Llegamos a mi casa, antes de bajar del auto Brett puso su mano sobre la mía, en ese preciso insante mi corazón aceleró los latidos como si fuera a salirse de su lugar, espero no sufrir un paro cardíaco, no quiero regresar al hospital. 

—Lamento que la fiesta no haya salido como esperabas.

—¿De qué estás hablando? La pasé genial, a excepción del golpe en mi nariz, no duré mucho tiempo pero al menos fue divertido estar contigo.

Sonrió.

—La próxima me encargaré de que te quedes más tiempo, sin balones, por supuesto—soltó una leve risa.

—Claro, gracias por traerme a casa, nos vemos maña...

Fui interrumpido por el tacto de sus labios, claramente no esperaba que hiciera eso, aún así correspondí, algo torpe pues es mi primer beso...

Oh Santo Dios, ¡estoy teniendo mi primer beso con Brett Jensen! ¡Estoy soñando, no puede ser cierto! 

Sentía un extraño hormigueo en el estomago, mi piel se puso de gallina, los latidos de mi corazón eran si este se hubiera convertido una bomba a un minuto de explotar. La mejor de las sensaciones, nunca imaginé que así sería.

Me separé a unos escazos centímetros de su rostro, lo miré sorprendido.

—¿Qué fue eso?—pregunté susurrando.

—No es necesario responder con palabras...

Cuando iba a decir algo más sus labios regresaron a los míos, no quería que se detuviera, era como ir al paraíso, incluso mejor. Oficialmente esta ha terminado mejor de lo que pude esperar. 

Lo que alguna vez consideré imposible, en este momento se hizo realidad. Brett Jensen, el chico de quien me enamoré perdidamente.

Gracias Dios, Buda, Zeus, Alá, cómo sea que se llame el jefe supremo divino, mejoraste a noche.



Samarhed

Editado: 07.01.2020

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