En la otra vida... Volveremos a coincidir

Capitulo 2: Decisión

Una semana había pasado desde que aquellas niñas habían llegado al orfanato, una semana de haber llegado al mundo. El noveno día, justo terminando el almuerzo una familia paseaba por uno de los jardines del orfanato, encantados con todo lo que veían a su alrededor, un leve resplandor del sol se colaba por la mirada de la señora que buscaba un bebé para darle su amor y una familia, aquella mirada penetrante que dejó asombrado a su esposo, María no dejaba de ver a la pequeña Saraí quien tomaba una pequeña siesta alejada de su hermana Sara, la habían sacado al pasillo para que recibiera un poco la luz del sol, nueve días de haber visto el mundo por primera vez y ese día María vio su mundo en esa niña. 

María se acercó a la cuna que se encontraba en el pasillo y Saraí abrió sus ojos, un leve contacto que las uniría para toda la vida. María y su pareja eran un matrimonio con una buena posición económica, eran una de las familias mejor nombradas en toda la región, dadas las circunstancias no podían concebir un hijo y habían decidido adoptar, estaban preparados para poder darle amor y mucha dedicación a un bebé y en ese instante María se dio cuenta que había llegado a aquel lugar para encontrar a Saraí. 

De inmediato la conexión sucedió, mientras su esposo la observaba a unos metros de distancia. Ellas se miraban a los ojos como si no hubiese mundo afuera de ellos. María levantó la mirada y con mucha emoción se dirigió a su esposo y le dijo: - ¡Es ella! Ella es la bebé que quiero adoptar.

Su esposo al verla sumergida en esa emoción con los ojos llenos de lágrimas no tuvo otra opción más que aceptar, aunque la mirada de Saraí también le hacía sentir que habían llegado al lugar indicado a buscarla. 

Sin buscar más, sabían que esto era su futuro, con la emoción saliendo de sus poros, se dirigieron a la dirección del orfanato para poder comenzar los trámites lo más pronto posible, era necesario que Saraí estuviese en su casa lo más rápido que se pudiese. – Buenas tardes señora Rodríguez. Le dijo María a la directora del orfanato – Mientras entraba de la mano de su esposo. –. Buenas tardes señores. En que puedo servirles. Dijo la señora Rodríguez. – Nos presentamos, Soy María Castel y él es mi esposo Javier Castel, estamos aquí por Saraí, una de las señoritas que la estaba cuidando nos ha dicho su nombre y queremos empezar los trámites de adopción de la pequeña.

La señora Rodríguez sabía que debía decir que Saraí tenía una hermana gemela para que ellas no fuesen separadas, esa era la intención de sus padres, que ambas tuviesen una mejor vida pero que estuviesen juntas, pero también sabía que era muy difícil que alguna familia se llevase a ambas niñas al mismo hogar. Parecía que la meta principal de sus padres cada día se encontraba más lejos. 

Sin tanto que decir, pidió a los señores Castel que tomarán asiento para poder brindarles el listado de cosas que tendrían que presentar para poder adoptar legalmente a Saraí. El nudo en la garganta de la Señora Rodríguez que le impedía hablar, pero sin embargo su misión era que ambas tuviesen un buen lugar donde vivir y esta familia podría brindarle el hogar necesario a Saraí. Los Señores Castel esperaban emocionados salir de ahí y poder empezar los trámites para que todo sucediese rápidamente.

Al fin la Señora Rodríguez había terminado de escribir aquella gran lista, al leerla ellos sabía que no sería nada fácil reunir los requisitos, pero no sería imposible. María llena de curiosidad y con su mente en el cielo llena de amor y alegría le dijo: - ¿Señora Rodríguez, cuánto tiempo nos tomará de aquí en adelante para poder llevarnos a Saraí a casa?  - Si cuentan con todos los requisitos necesarios serán entre 6 a 7 meses. Contesto la señora Rodríguez.

Aquellos ojos de María que se llenaban de lagrimas al escuchar el tiempo pues sabía que prácticamente contaban con todo lo necesario para poder llevarse a Saraí a casa. Su mente le hacia entender que aproximadamente en  7 meses tendría a su pequeña niña con ella. Saraí estaría casi cumpliendo sus 8 meses de nacimiento para cuando se la llevasen a casa. 

Dispuestos a luchar en contra del tiempo, saliendo del orfanato comenzaron a reunir algunos papeles, sabían que entre menos tiempo les tomase seria más fácil llevarse a Saraí con ellos. Un matrimonio de casi 4 años que no había podido tener hijos y acompañados con las ganas y la necesidad de poder ya tenerla con ellos. 

Así fue, 3 días habían pasado desde la ultima visita de los Señores Castel al orfanato, cuando regresaron con todos los documentos en mano, dispuestos a llevarse a Saraí en un tiempo determinado, entraron a la dirección y con mucha emoción le brindaron los documentos necesarios a la Señora Rodríguez. – Teniendo estos documentos, empezaremos mañana mismo con el proceso de adopción. Dijo la Señora Rodríguez – Mientras escribía en una boleta. – ¿Entonces puedo visitar a mi hija a diario? Pregunto María llena de lágrimas en los ojos. – Si, si pueden venir a verla. Toda esta documentación esta correcta así que es muy probable que la adopción sea aprobada. Pero antes Señores Castel debo decirles algo que aquella tarde no me atreví y es de suma importancia que lo sepan. ¡Acompáñenme por favor!

Sin entender tanto de lo que la Señora Rodríguez estaba diciendo la pareja se levantó de las sillas de la dirección y comenzó a caminar al ritmo de ella, a su paso, a su velocidad, un poco nerviosos de lo que estaba sucediendo y con la intriga de lo que la Señora Rodríguez podría decirles.

Abrió la puerta de la sala cuna donde Saraí se encontraba y junto a ella su hermana Sara, que desde que habían nacido tenían una conexión impresionante hasta para dormir, prácticamente descansaban mejor si estaban una a la par de la otra. La Señora Rodríguez se acercó a ellas y las miro dulcemente mientras María y Javier iban despacio a ver que era lo que ella quería mostrarles.



Gaby Morán

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En el texto hay: romance, secretos, suicido

Editado: 11.02.2020

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