Eras tú: El misterio Baldochhi

Capítulo 32: Desconocido

War of hearts - Ruelle

War of hearts - Ruelle

David se sentó junto a Keyla, él está frente a mí y ella frente a Christian, el señor Martín y Mark están cada uno sentado en los extremos        

David se sentó junto a Keyla, él está frente a mí y ella frente a Christian, el señor Martín y Mark están cada uno sentado en los extremos. Y, pese a que nadie lo nota, me siento más enclaustrada que nunca, con más dudas que nunca. Y tales sentimientos se intensifican cuando presencio en primera fila lo bien que se llevan el par de herederos.

Y no es que no crea que pueda haber una amistad entre un hombre y una mujer; pero la sensación de que aquí hay algo más no me dejar ver nada con objetividad. Y no me gusta, este sentimiento que aparece cuando no sabes dónde estás parada ni lo que está pasando más allá de tus narices. Miedo a lo desconocido se le llama, y juro que lo detesto.

Suelto un suspiro y picoteo mi comida antes de llevar un bocado a mi boca; percibo que tengo la garganta cerrada, por lo que tengo que beber un trago de mi café para facilitarme el poder deglutir.

—¿Sucede algo? —cuestiona en un susurro Chris. Vuelvo a verlo y está mirándome con atención, su expresión me dice que le extraña mi silencio repentino, porque a mí no me es difícil incluirme en las conversaciones...

Pero la que están teniendo los presentes no me interesa en lo más mínimo. Estos celos me están consumiendo.

—Sí, lo estoy —contesto y trato de sonreírle.

Chris me mira otro tanto y pasados un par de segundo asiente. Pone atención a lo que están hablando los demás y así transcurren alrededor de diez minutos más, hasta que alguien se refiere a mi persona.

—La gira de medios quedó aprobada para la otra semana, Irania... —Elevo el rostro y noto que es David quien me está hablando, asimismo reparo en la mirada tan intensa que me dedica. Degluto saliva y asiento.

—Sí, ya lo hicieron...

—Ah sí, ¿y quién te acompañará? —indaga Mark, dirijo mi atención a él y cuando estoy por responderle que aún no sé si iré sola, David se me adelanta.

—Yo iré con ella, después de todo juntos hicimos casi todo el trabajo —suelta de la manera más casual posible.

Trato de mostrarme estoica, pero la molestia que siento en el pecho me dificulta la tarea. Y es que, justo ahora, todas las dudas se han hecho presentes en mi cabeza, y lastimosamente David va liderando casi todas.

—No es necesario... —espeto, miro de reojo que Martín me está observando.

—Es que no es una pregunta, yo quiero ir —dice y yo hago mis manos puños.

No obstante, todo mi ser se estremece cuando Keyla se aproxima a él, toca su antebrazo con tanta confianza.

—La otra semana vamos a...

—Sí, luego hablamos de eso y nos coordinamos bien —interrumpe David y yo no puedo sentirme más ultrajada, porque justo ahora él acaba de confirmarme de que pasa algo.

Y ese algo sucede entre él y Keyla.

Al terminar de comer, comienzan a informarme que la unión ya está hecha y que debo comenzar a incluir a la línea de supermercados en cada publicidad que se haga para la línea de vinos, pues serán parte de los distribuidores para dicha línea.

—Por cierto, ya que mencionan el tema, hablando con mi papá, se nos ocurrió proponerles algo con respecto a Ardiente Pasión... —Martín la alienta a hablar, por lo que añade—: Nos gustaría ser los distribuidores exclusivos, tomando en cuenta de que tenemos presencia en todo el país, ¿qué les parece?

Muerdo el interior de mi mejilla y comienzo a escuchar que Mark cuestiona cómo sería entonces el trato para que dicho vino pudiera ofrecerse en sus resorts. Entonces cuando Keyla le dice que ella se lo distribuiría, la expresión en el señor Baldocchi cambia.

—¿Qué opinas, Irania? —inquiere David—. Ya que tú eres la encargada de la línea de vinos...

Miro la mesa y sopeso las palabras adecuadas para dar mi opinión, pero la amalgama de emociones que siento me dificulta poder pensar con claridad. Menos cuando David está frente a mí y acaba de acariciar mi pantorrilla con su pie. Lo miro apenas un par de segundos, está sonriendo con tanto cinismo que siento que la cara se me pondrá roja. Suelto un suspiro silencioso y me concentro en la respuesta.

—Una distribución exclusiva implicaría, no solo garantizarles, de nuestra parte, que solo ustedes distribuirán "Ardiente Pasión", sino que ustedes tampoco podrían distribuir algún producto semejante a la línea de vinos, eso los limitaría mucho, a ambos sin temor a equivocarme. Por eso creo, más bien, que tener una distribución selectiva (en bares prestigiosos, restaurantes, resorts, hoteles de categoría), y por medio de un canal corto, nos daría un mejor control de la producción y en el manejo de los precios, las ganancias serían mayores para la empresa y, al mismo tiempo, "Ardiente Pasión" irá ganando prestigio —concluyo, luego me decanto por beber de mi bebida.



Therinne

Editado: 30.10.2020

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