¿esto es amor?

Capítulo 8

No sé por qué demonios, el tiempo en casa se había ido prácticamente volando. Mi meta era terminar todas mis tareas antes de que Jeffrey viniera buscarme, pero fue todo lo contrario. Jeff había llegado hace 20 minutos a mi casa, y yo no había terminado la tarea de biología. Me levanté de la silla de mi escritorio y lancé mis bolígrafos sobre este, de forma brusca, haciéndolos rebotar y ocasionando que caigan al suelo, para que al final toda la tinta salga expulsada del bolígrafo.

— ¡Mierda! —exclamé y rápidamente me agaché para poder limpiar el desastre de yo mismo había ocasionado.

Escuché que Jeffrey había comenzado a reírse tras mi desgracia y se había acercado a mí, para poder observarme. Limpié todo y los desechos que había ocasionado, los tiré en el contenedor de basura que estaba a un lado de mi escritorio. Agradecía no haber ensuciado mis manos con la tinta, porque eso sí iba a ser un gran problema.

Escuché maullidos fuera de mi habitación, y abrí la puerta para que Aristóteles pudiera entrar. Digamos que, esta parte específica de la casa era como su fortaleza personal.

—Hola, guapo, ¿Dónde has estado? —le dije al gato, como si este me entendiera, con un tono de voz que solo utilizaba con él.

Aristóteles se acercó a mí y restregó su pequeña cabeza en mis tobillos y luego se acercó a Jeffrey. Gato traicionero.

Me acerqué a mi clóset y saqué la primera playera que encontré, me quité la que tenía encima, para poder cambiármela, luego cambié mis zapatos, por mis típicos converse, me eché encima un poco de perfume y ya estaba listo.

—Vámonos, Jeff.

—Han pasado 25 minutos, Geri —dijo él mientras jugaba con el gato —, y Aristóteles está conmigo en este momento, lo siento, estoy ocupado.

Lo miré con indignación y parpadeé un par de veces antes de responderle. Jugaba con el gato, como si fuera la actividad más divertida del mundo, y lo mimaba como si fuese su propio gato, me enternecí al ver la escena, pero luego reaccioné.

—Bueno, está bien. Solo espero que sepas comprender tus palabras dentro de 5 minutos, cuando llame a Taylor para hablar sobre nuestra salida —fingí una sonrisa de boca cerrada, y de alguna manera capté su atención de forma inmediata, él estaba acercándose a mí.

—Claro que no, ya es hora de irnos —volvió a girarse hacia el gato y le lanzó un beso —, perdóname gatito bonito, pero tu padre a veces es molesto.

Caminé hacia la puerta de la habitación y la abrí, salí de mi habitación y de la casa con Jeffrey a mis espaldas. Al parecer, había venido hasta acá en el auto de su padre. Me giré a mirarlo y él solo se encogió de hombros. Quitó la seguridad del auto y me subí en el asiento del copiloto sin olvidar ponerme el cinturón de seguridad, segundos después se subió él y a los pocos minutos, ya nos encontrábamos a manzanas de distancia de mi casa. El olor que tenía el auto, era cítrico, lo ambientaba muy bien. En el reproductor de música estaba sonando una canción de Lana del Rey, él es muy fan de aquella cantante.

Debo admitir que la mayoría del tiempo nos la pasamos en completo silencio, yo observaba a través la ventana, la ciudad, que había empezado a ser iluminada por las luces de los faroles y Jeffrey conducía.

Después de algunos minutos, habíamos llegado a nuestro destino. Se trataba de una gran cafetería que se encontraba en la esquina de la manzana, el cartel con el nombre del lugar, estaba siendo iluminado con luces amarillas de navidad, y cuando entramos al lugar, por obvias razones, un penetrante y delicioso olor a café inundó mis fosas nasales. Seguí a Jeffrey unos cuantos metros, hasta que nos sentamos en una mesa. La cafetería no se encontraba muy llena, supongo que a muchas personas no les gusta ingerir café a las 5:50 de la tarde, porque lo prefieren en la mañana o tal vez durante la noche. Seguí a Jeff, hasta que nos sentamos en una mesa vacía, que se encontraba un poco aislada del resto.
Una mesera había tomado nuestras órdenes segundos atrás, y ya había empezado a sentir la mirada de Jeffrey fija en mí.

— ¿Geri ya encontraste una respuesta?

—Aún no encuentro las repuestas de muchas cosas —contesté con un poco de seriedad mientras ponía mi cabeza sobre mi puño — ¿A qué te refieres?

—Me refiero a nuestro beso —respondió instantáneamente, mientras se pasaba la lengua por sus labios — ¿Sentiste algo?

—El sentir es algo un poco complejo, Jeff —le contesté —, pero creo haber sentido algo, ¿Cuál es el problema con eso?

— ¿Crees volver a sentir algo si lo volvemos a hacer?

Miré a Jeffrey y fruncí el ceño.

—Pensé que a ti te gustaba besar a Katherine —empecé  a hacer imitaciones graciosas de besos.

—Esto es serio, y además, nunca la mencioné a ella —comentó con seriedad mientras hacía un mohín con sus labios.

—No lo sé, Jeff. Creo que tal vez, ¿Quieres volver a intentarlo? —le pregunté en son de broma y él asintió mientras me miraba —, pues hazlo en tus sueños. No pienso volver a saciar tu deseo sexual, Bennett.

Él se echó a reír durante unos segundos sin quitar sus preciosos ojos de mí.

—No digas eso, no es cierto. Sí he besado a más chicos —mencionó mientras levantaba su comisura derecha.

Me encogí de hombros y desde mi posición traté de acercarme un poco más él, y él hizo exactamente lo mismo.

—Entonces —empecé a hablar y suspiré, sintiendo su respiración — ¿Por qué me pediste hacerlo?

Jeffrey sonrió con la boca cerrada y se acercó más a mí, hasta que fue capaz de robarme un beso. Me separé rápidamente de él y me ubiqué en una posición mucho más alejada, negando con la cabeza.

— ¿Por qué lo hiciste, depravado? No te di mi autorización para hacerlo —añadí mientras lo observaba.

Jeffrey sonrió mostrando sus blancos y perfectos dientes. De alguna forma tomó mis dos manos sobre la mesa y me miró fijamente.

—Lo hice porque tú lo provocaste, y si te refieres a lo que ocurrió en la casa de Newt, lo hice por impulso, aunque yo lo deseaba y al parecer tú también porque no te negaste —dijo despreocupado sin aún soltar mis manos.



Nela California

Editado: 01.12.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar