Mi Vida en Virtual

13- Aclarando dudas

No sabía qué hacer con respecto a Vanessa y mucho menos se que hacer con la conversación pendiente con Nathan.

Iba de camino a la academia, y nisiquiera podía formar en mi cabeza una sola pregunta para hacerle.

¿Que podía preguntar cuando Vanessa me ha dicho todo eso?

Sentía que mi amiga no había tomado en cuenta mis sentimientos, y mucho menos lo que yo tan siquiera pensara. Me expuso y me lanzo a los brazos de un desconocido y no pensó si yo en realidad quería.

Fui vilmente manipulada, se quejaba y lanzaba improperios sobre mi madre, pero resulta que actuó igual o peor que ella.

°°°°

 

Estacioné el auto frente a la academia y podía ver desde donde estaba la postura de Nathan, tenso, inquieto moviendo su pie insesantemente, y de vez en cuando caminaba de la punta de la escalera a la otra.

Me quedé en el auto unos cinco minutos Mas o menos antes de bajarme, observándolo, y tratando de pensar cómo podía actuar o como reaccionaria a lo que me diría.

No puede ser que yo tenga tanto miedo a lo que me pueda decir, siento unos nervios extraños, se me estrujaba el corazón al recordar que todo fue mentira por así decirlo.

Cuando sus ojos reconocieron mi auto ya estacionado, se quedó quieto, con sus manos en los bolsillos mirando fijamente y sentía que taladraba con la mirada el auto esperando a que yo bajara, y no me quedó de otra.

Cada paso que daba alejándome de mi seguro auto y acercándome a la inseguridad que por ahora Nathan me hacía sentir hacia que mi corazón latiera tan rápido que podía ver por encima de la tela que me cubría como se movía al compás de ese organo traidor.

Nathan cada vez movía más y más su pie haciendo notar y marcar mucho más su nerviosismo.

¡Bueno al grano!

— Muy bien ya estoy aquí — dije firme parandome frente a él — Y como le dije a Vanessa Nathan quiero la verdad.

— Se que debes estar pensando lo peor — dijo mientras mordía su labio, un poquito más de presión y podría verlo sangrar — Pero te juro que mi intención nunca ha sido mala.

— Pues todo esto de estar prácticamente investigandome lo hacer ver de otra manera — acuso.

Tomo mi mano entre las suyas y dijo muy rapido— Te juro que no, Te juro que no.

— Entonces exijo que me expliques sino nunca voy a lograr entender si me pongo a hacer congeturas en mi cabeza — Pido.

— ¿Quieres que hablemos acá o podemos ir a otro sitio? — en realidad no tenía sentido estar parados acá como unos tontos.

— Vamos a algún lado, pero te sigo en mi coche — ésta vez me aseguraría de poder regresar a casa por mi cuenta.

— Está bien, entonces me sigues — comienza a avanzar hacia su auto, pero lo tomo del brazo para detenerlo — ¿Que sucede?

— Necesito que cuando lleguemos me digas las cosas claras y sin muchos rodeos — Solo asiente — Tengo un remolino de pensamientos así que hay que acabar con todas estas dudas.

— Muy bien — termina de avanzar hacia su auto, y aún así lo veo triste, pero me dirijo a mi auto para seguirlo.

°°°°


Seguí a Nathan tan solo como unos 10min, entramos al estacionamiento de un lindo Starbucks que estaba cerca de la academia, la verdad nunca había venido acá pero no le tome mucha atención, lo vi bajarse del auto en cuanto estacionó e imite esa acción y me acerqué a él.

Cuando ya estuve cerca de él me dijo — Busca una mesa, haré los pedidos y enseguida te alcanzo.

No rechiste simplemente me di en la tarea de hallar una mesa y esperar a que llegara para poder aclarar todo.

Aun no se qué pensar, nisiquiera había comenzado o llegado a algo más con él y ya hay mentiras, ni una amistad ni una relación se construye asi, porque la mentira es papel, una sola ráfaga de viento y se vuela, una gotita de agua y nada, para bajo.

— ¿Esta bien un capuchino? — pegue un brinco en mi lugar al escucharle y haberme sacado de mis pensamientos.

— Si está bien, no hay problema — puso el vaso frente a mi junto a un trozo de chesscake de frambuesa.

Mi favorito.

Ruego al cielo que esto no se lo haya dicho Vanessa también.

— ¿Chesscake de Frambuesa? — pregunto sin quitarle la mirada a dicho dulce frente a mi.

— Sino te gusta podemos cambiarlo — suelto el aire que no sabía había retenido.

Ya estoy paranoica, siento que todo lo que este chico hace a sido planeado, que todo le han contado o que ha investigado.

<<Ni siquiera sabes cómo han sido las cosas ya deja de ser tan dramática>> me calla mi subconsciente

— ¿Podemos aclarar ya todo? — asiente despacito

— ¿Que necesitas saber?

— Todo — respondo rápido — De la A a la Z. ¿Como es que conociste a Vanessa?

— Ella es amiga de Sebastián igual que yo.

— ¿Porque tú repentino interés en mi?

— No fue repentino — lo dijo tan serio, tan pacífico que me dio hasta miedo

— Explicate mejor por favor — pido comenzando a comer del delicioso Chesscake

Puede que deje un segundo café sin tomar el día de hoy, pero jamás desperdiciaria tal delicia.

— Yo ya sabía de ti, te lo había comentado — asiento para que prosiga — Mi hermana se la pasaba hablando todo el día de una Tal Daija Castillo y un día estando en la academia con ella me dijo — pauso un momento tomando un trago de su café — ¿Vez aquella Chica que estira en la segunda barra? — allí mi atención se centró mucho más — Es Daija, la bailarina de la que siempre te hablo

— ¿Que tiene que ver todo eso? — frunzo un poco el ceño, pero lo relajo al seguir comiendo mi postre.

<<¿Y tú venías por la información o por el postre?>> Mi subconsciente 
<<Admite que está delicioso>> mi conciencia.
<<Bueno si>>
Dios mío qué manera de distraerme. ¡Al Grano!

— Ese día entendí la fascinación de mi hermana por ti, y creeme que comenzó una de mi parte, de un día para otro ya no me molestaba las charlas de mi hermana donde el título era DAIJA CASTILLO — me miró y créanme que sentí esa mirada tan penetrante en mi, que me hizo dudar de la rabia que sentía por todo este enrollo y engaño.



Gelyqv

#10862 en Novela romántica

En el texto hay: secreto, amor, baile y musica

Editado: 03.07.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar