Paris: Una Chica en la Ciudad del Amor

Capítulo 27: “París se paraliza”

Ania había recorrido aquellos pasillos cientos de veces pero ahora se encontraba perdida. A pesar de conocer el camino como conocía su propia piel ahora no podía encontrar la entrada. Era su corazón afligido el que provocada la falla de su sentido de orientación. Así que lo obligo a aguardar un rato antes de tomar las riendas de sus acciones.

Cuando entro en la biblioteca le pareció que todos los chicos eran iguales, todos concentrados en sus tareas y en sus propios pensamientos. Entonces recordó como era ella antes de que todo el “asunto del amor” destruyera su calma. Centrada, con su futuro en sus manos, consciente de cada paso que daba; y odio a aquella Ania. No había más libertad que tomar riesgos y ante más riesgos tomara mayor seria su felicidad. 

Se detiene cuando lo ve de espaldas a ella. Sonríe para sí misma disfrutando del cosquilleo que secunda su encuentro. Comienza a caminar hacia él.

Arthur lee un libro en la comodidad de su silencio, Ania ya no teme acercársele y ansia establecer verdadero contacto visual con él. Se detiene detrás de él y sin hablarle lleva una mano hacia su hombro.

Antes de que pueda rozarlo un fuerte estruendo interrumpe la tranquilidad de la habitación y Ania se encuentra en el suelo junto con los demás alumnos, que entre llantos y exclamaciones se preguntan en que momento sus vidas comenzaron a peligrar.

***

Suenan las notas en la guitarra eléctrica y Dante se frustra cuando no obtiene la melodía esperada.

—Esto de escribir canciones no es tan sencillo como pensé.

—Solo concéntrate en la fuente de tu inspiración, no puede ser tan difícil.

Dante deja la guitarra de lado y se recuesta en el suelo junto a la chica.

—Ese es el problema, ya no sé si ella me inspira. 

—¡Vamos Dante! Vi como la mirabas, bien podrías haberle arrancado la ropa si yo no hubiera estado allí cuando llego. 

—¿Y eso qué? Ericka es ardiente, ardiente de veras, y eso no significa que mis sentimientos por ella basten para darle vida a una canción. Quizás deba cederle el control a Stefano, demostró que tiene potencial.

—Sí que lo tiene. Pero no querrás que sea el quien aparezca en la portada de su primera revista. Stefano es gay, tiene todas las de ganar con el público.

—No comprendo.

—Nuestra generación está cansada de lo mismo, ahora buscan por lo diferente y en eso Stefano va un paso delante de ti.

—¿Me acabas de llamar aburrido? —Dante gira para ver la sonrisa divertida en el rostro de Paris, se apoya en los brazos y se sitúa sobre ella—. ¡Oh no mademoiselle! No me llamaras aburrido sin pagar las consecuencias.

Juguetea con ella cosquilleándola hasta que Paris se encoge de la risa.

—¡Basta ya Dante! Madura de una vez —lo aparta sin dejar de reír.

 —Paris de la Torre, eres una bravucona.

—Lo dice el chico de la casaca de cuero y las zapatillas de 300 dólares.

Dante sonríe de lado y coge su móvil para revisar sus redes sociales.

—¡No puede ser!

El rostro del chico palidece. Se ha levantado de un salto de repente. Paris escucha el resto de sus palabras como si estuvieran en cámara lenta.

—Hubo un tiroteo cerca de la Catedral de Notre Dame.

A Paris el corazón se le detiene.

—No, no, no. Ania estudia cerca de allí.

Es como si el sol se hubiera ocultado de repente, sin esperar a que llegara la noche.

Dante se levanta y coge sus llaves.

—Vamos, averiguaremos que sucede.

Le ofrece su mano. La chica la toma impulsándose para levantarse y lo siguiente que pasa es que están en el lugar de los hechos.

 

Hay cintas amarillas rodeando calles y calles sin cederles el paso. La gente se congrega en cada espacio vacío entre las calles y los policías. Hay rostros preocupados donde sea que Paris mire y siente como le contagian su aflicción multiplicando la suya.

—Dante, si le paso algo…

—Shh, no te atrevas a decir eso. Tu prima está bien, tienes que confiar en ello.

—Este no es el primer atentado. Como es que no se ha tomado medidas en el asunto.

Se cruza de brazos y mueve la cabeza en señal de impotencia y frustración.

Ve a un oficial cerca y se le acerca.

—Disculpe, ¿me podría decir el lugar exacto donde aconteció el tiroteo?

El oficial le responde con total serenidad.

—Es lo que tratamos de averiguar señorita —y vuelve a su radio.

Paris voltea e inquieta intenta mirar sobre la multitud. Dante se sitúa a su lado y la conforta con un abrazo.

—Tranquila hermosa, nada malo le pasara.

La chica se deja confortar y respirando su aroma de estrella de rock intenta mantenerse positiva.

 

A unos pocos metros de ellos un programa matutino de noticias toma escenario.

Anais Fablet lleva 4 años como periodista y en todo ese tiempo había aguardado paciente hasta recibir el cargo de conductora que tanto anhelaba. Pero cada día pasaba sin obtener aquel merecido privilegio y con cada día su paciencia corría mayor peligro de agotarse.

—Anais, prepárate, en 5 minutos estas al aire.



Danae C.P.

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En el texto hay: romance, aventura, amistad

Editado: 27.05.2018

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