Poder Contra el Poder

Capítulo 1: Alexa Mountbatten

El día estaba muy soleado, estaba muy bien para salir a cabalgar muy cerca del bosque, pero no podía disponer de un día como hoy, tenía muchas cosas importantes que hacer. Como siempre.  

Meg coloca mi ropa limpia en los muebles de madera de mi habitación, mientras ella ordena mis cosas en la habitación camino hacia una de las ventanas, observo todo desde aquí, mi pueblo, el pueblo que debo guiar desde que mi padre no consiguió un hijo varón, aunque eso fue hace mucho.  

– Mi reina – la voz de Ron la oigo detrás de mí.  
Me vuelvo y Ron es uno de mi guardia real, uno en los pocos que confió, está vestido con su armadura y con su espada cerca.  

Como instinto no muestro expresión alguna.  

– Todos están reunidos en el salón del mapa. – me informa.  

Asiento y me vuelvo a ver de nuevo a la ventana.

–Esperadme afuera. – le ordeno seriamente. – me escoltaras hacia la sala. 

–Sí, mi reina. – acepta sin ninguna queja.  

Escucho como sale de la habitación al cerrar la puerta.

Coloco mis manos detrás de mi espalda y suelto un suspiro como de costumbre.  

Todo estaba tan tranquilo por los últimos tres años que no pensé que precisamente hoy tuviera que llegar Rocko con noticias.  

– Mi reina ¿necesita su ropa especial? – me pregunta intrigada.  

Niego con la cabeza.  

– No, gracias. – camino hacia la puerta pero me detengo antes de salir. – Busca a los granjeros y les preguntas si ya han comido los tres.  

No espero una respuesta cuando salgo de mi alcoba, cierro la puerta y del lado derecho estaba Ron esperándome, camino a mi lado mientras nos dirigíamos hacia la sala del mapa, nos encontrábamos con algunas personas que me reverenciaban y me saludaban y yo amablemente les devolvía el saludo.  

La sala del mapa no estaba muy lejos de mi habitación hacia que llegamos rápido, Ron me abrió la puerta y entré con las manos en la espalda y la frente en alto. Todos ya estaban ahí, capitanes, jefes y lores del reino y Rocko quien observé estaba muy nervioso e impaciente, a penas entre me reverenciaron y yo me incliné en forma de saludo y respeto.  

– Gracias señores por venir tan deprisa. – me posicione cerca de los ventanales grandes. – Rocko empieza. – le ordeno. 

Escucho un leve carraspeo.  

– Mi reina, me dio la tarea de encargarme junto a mi hermano de los puertos y así lo hemos cumplido. – en su voz se oye cierto nerviosismo y miedo. – Hace tres años que hemos tenido paz pero hace dos días que estábamos revisando las últimas embarcaciones del día, llego algo muy peculiar. – me volví para nada, seguí viendo hacia la ventana. – El barco tenía el símbolo del norte. 

La habitación comenzó a llenarse de murmullos pero no me afectó. 

Los reyes del norte siempre han sido un problema para mi personalmente, son tres hermanos y una hermana pequeña que rigen esas tierras, por lo personal cuando los conocí los tres eran unos engreídos y nunca cruce palabra con su hermana ya que era una niña de apenas cinco años. Mi padre los adoraba a los tres aunque me tuvieran sin cuidado los deje de ver cuando cumplieron diez. 

– Ya habéis pasado varios años desde la Gran Batalla y los Snow por fin aparecen en las tierras que querían robar. – les digo secamente.  

El día que nos traicionaron yo misma maté a los asesinos de mis padres y cuando fue la batalla me sorprendí tanto que el norte se uniera con mi enemigo pero parece que se resignaron de la perdida después de años. 

– Mi reina, aún hay más. – dejo que prosiga. – me aseguré que fueran los Snow y si lo eran los cuatro hermanos junto a su guardia real, iba a enviar una lechuza pero entro otro barco con la bandera del oeste. – los murmullos comenzaron de nuevo pero acompañado de protestas. – El rey Jaime y su esposa e hijo junto su guardia real. – apreté mi mandíbula al escuchar eso. – Me sorprendió tanto verlo que estaba preparando mi caballo cuando llego la última embarcación era la bandera del este y venían el heredero al trono y su hermano.  

Al escuchar lo último todo se volvió un caos, comenzaron a gritar pidiendo más información y no actué por impulso, abrí entre los pliegues de mi falda y saqué un cuchillo, me volví y lo lancé directo a donde esta en el gran mapa el reino del este. Mi cuchillo llegó impecablemente en su destino y todos en la habitación se callaron.  

Vi la cara de consternados de todos en la habitación.  

– Rocko. – lo llamo. – Los muelles están a casi dos días de aquí. – observo su rostro. – cuando entraron sus barcos. 

– El martes al medio día mi reina. – su voz es ronca. – apenas me aseguré que en sus barcos vinieran solo la guardia real y ellos vine solo hacia aquí para avisarle. Además tienen banderas blancas en forma de paz.  

Asiento y camino directo hacia el mapa, saco el cuchillo de donde apunte y lo vuelvo a guardar entre mis pliegues, al ver que yo estoy en mi lugar los demás se colocan alrededor del mapa. Analizo todo el mapa.  

– Solo son ellos y la guardia real de cada uno. – murmuró.  

Varios de mis comandantes se acercan más a la mesa.  

– Mi reina, no sabes si es un ataque son pocos hombres y hemos tenido paz desde hace tres años. – el tono de su voz es preocupante.  

Levanta la mano a modo de silencio y así es cumplido.  

Mis enemigos a merced de mis tierras, tropas y reino.  

Levanto la mirada hacia mis capitanes mayores, Ida y Nazio.  

– Envíen hombres a que les enseñen el camino correcto. – ordeno. – Preparaos todo para nuestros invitados. Quiero que cada hombre, guardia, empleado o lo que sea debe de portar un arma. – me vuelvo a ver a Ron. – mientras estén aquí todos ellos, todos en el castillo deberán estar atentos que cualquier señal de ataque. – miro de nuevo el mapa. – no quiero que traten un ataque interno.  

Escuche la gran orquesta de “Si, mi reina” me volví hacia la puerta rápido y le di órdenes a Ron.  



Ziomi Pacaja

Editado: 27.11.2020

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