Princesa fugaz

15.- Invisible

Holder

—Su alteza —El hombre inclina la cabeza seguido por dos hombres más.

—Dije que no quería que nadie me molestase —me apresuro a colocarme la chaqueta negra. Andrew acababa de salir por la puerta y ya tenía a alguien más molestando—. ¿Creen que necesito que alguien me vista? Desaparezcan de aquí —ordeno.

—Perdone, Su Majestad ya está próximo a llegar, es oportuno que se presente junto a su Alteza Real Andrew para la presentación.

Miro al espejo para acomodar la banda azul que debo llevar y ponerme las medallas de honor, medallas que no tenía idea de cómo las había ganado. No creía que con apenas unos meses en el ejército me hiciera merecedor de tantas.

—Puedes retirarte.

—Pero su alteza ya debe de ir…

—Dije que te retiraras. En un momento estoy ahí.

El hombre hace una pequeña reverencia y se aleja.

Enciendo el televisor que está transmitiendo cada uno de los incidentes de un día tan importante para el país.

La gente en grandes cantidades se encuentra alrededor del palacio dejando espacio para que el auto que trajo al rey pueda pasar. Agitan banderas en miniatura del país y gritan a viva voz: ¡Viva el rey y la reina! ¡Viva el príncipe! La periodista se acerca a una de las jóvenes.

—¿Qué esperas de esta noche? —pregunta casi a gritos

—Espero conocer un príncipe apto para las funciones que el país necesita y sobre todo guapo —contesta gritando y se echa a reír.

𛈋Todo el mundo hablaba de un solo príncipe, sentía pena por todos ellos, vivián engañados por su propio rey. Invisible para mi país e invisible para mis padres. De cierta manera cada persona era invisible para muchas otras, pero ser invisible para alguien que de verdad te importa es lo que destroza.

—La futura princesa ¿qué esperas de ella?

—La princesa espero que sea digna de su puesto y estoy ansiosa por conocer su historia de amor con el príncipe.

Apago el televisor, incluso la gente esperaba encontrarse con un cuento de hadas, pero no había nada más distante que eso.

Me pongo de pie y me coloco la corona plateada que ha sido mandada a ser confeccionando especialmente para mí.

Salgo de mi habitación y encuentro sirvientes que al ver la corona inclinan la cabeza.

Emprendo camino hacia un destino que no se ve nada prometedor. Miles de preguntas revolotean en mi cabeza, pero la que se repite una y otra vez es: «¿Podre algún día olvidar a Ezlyn?», eso solo pasaría si alguien más entrara en mi corazón. Mi mente viaja hacia la imagen de una muchacha con pijama de conejo, sonrió para mis adentros.

—Imposible —susurro.



Beth Sechs

Editado: 20.02.2021

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