Princesa fugaz

23. Buscando tú mirada

Andrew

Los susurros desaparecen cuando la iglesia es inundada por las notas de violines y pianos. La mayoría de los presentes parecen asombrados, lo más probable es que estén maravillados al ver a Anwen en el vestido en el que siempre he querido verla, pero… no quería verla caminando hacia alguien más, sino caminando hacia mí.

Cuando siento la mano de Ezlyn entrelazar la mía recuerdo que en un mes ella y yo seremos el centro de atención.

Ezlyn me mira con devoción, pero sin amor y yo sé que lo que haremos no está bien, ambos seriamos infelices con personas a las que no amábamos y con las que no deseábamos pasar nuestros días.

¿Y si aún no era tarde? Y si aún existía un futuro para los dos.

«No, no es tarde» trato de convencerme a medida que mis pies caminan hacia ella.

—Andrew…—susurra Ezlyn, trata de detenerme, pero mi brazo se desliza de sus manos.

—Lo siento, pero esto está mal —logro decir cuando me voy de su lado.

Anwen gira al oír el alboroto que he causado, mientras los murmullos comienzan a crecer.

—Espera… —suplico y trato de acercarme a ella.

—¿Qué haces? — pregunta confundida.

—Lo que debí hacer desde un principio. Cumpliré nuestra promesa —Le extiendo mi mano para que venga conmigo, para que haga un futuro conmigo.

Parece sorprendida, pero yo aun espero que acepte tomar mi mano.

Mi padre se coloca junto a mí y susurra— Deja de hacer actuaciones inapropiadas y compórtate como alguien de tu rango.

—He sido formado para convertirme en un príncipe ejemplar, y a pesar que han existido ocasiones en las que he querido huir, he permanecido aquí ¿pero no crees que, si quiero ser un buen rey, también debería tener a mi lado a la mujer que me fortalecerá cuando lo necesite? Así como tú te has apoyado en mi madre cuando lo has necesitado —. Giro mi mirada hacia Anwen— y estoy seguro que el país necesitara a un rey fuerte y feliz, Además de una reina que se preocupe por ellos, e incluso de los conejos—sonrío al recordar el peluche que le he regalado— Y siento que la chica correcta para el papel de reina esta justo frente a mí.

Anwen parece conmovida por mis palabras y una leve sonrisa aparece en su rostro.

—Por favor —ruego mientras le extiendo la mano— se mi reina.

Anwen gira la cabeza hacia su padre el asiente y sonríe a medida que su mano se coloca sobre la mía.

—¡No puedes jugar con todo esto! —dice Holder apareciendo detrás de Anwen— ¿Incluso el día de mi boda piensas arruinarlo y robarte la atención también? Pudiste arrepentirte antes, pero no lo hiciste hermanito. Es demasiado tarde para que cambies de opinión

—Andrew, siempre has sido el eres el príncipe perfecto. No es momento de ser sentimentales y poner tu corazón por sobre tus obligaciones de príncipe. Ahora vuelve a tu lugar y compórtate. —dice el rey y le lanza una mirada amenazante al padre de Anwen, este inmediatamente intenta alejar a su hija de mí.

—Andrew… lo nuestro no es posible, no ahora—dice Anwen y suelta mi mano. Holder le ofrece el brazo y retoman su camino hacia el altar.

—Espera, por favor —camino tras ellos, pero no logro alcanzarlos— Anwen, por favor. Anwen…

 

 

—Anwen… Anwen —me muevo y a medida que abro los ojos los rayos del sol me alumbran.

—¡Andrew! — se acerca mi madre, dándome un beso en la frente y abrazándome— Me tenías bastante preocupada.

—Madre ¿qué sucedió?

Siento una punzada en el brazo y veo las vendas sobre este. Mi madre tiene unas ojeras sobre los ojos, dejando atrás así su impoluta apariencia.

Y antes de que ella responda, noto el ambiente donde estoy y recuerdo lo sucedido en el aeropuerto: El atentado.

—¿Ezlyn, está bien? —pregunto.

—Ezlyn tiene apenas unos moretones en los brazos causados por los guardias al tratar de protegerla. Pero mírate, esos malditos rebeldes pudieron haberte matado.

Estaba claro que su intención era matarme, si la bala hubiese estado más hacia la derecha, quizá ahora no estaría aquí.

Después de la revisión de un extenso grupo de doctores logran acordar que no es necesario que pase más tiempo en el hospital. Además, mi madre, Ezlyn y yo, ya nos ausentamos por bastante tiempo del tradicional encuentro en la que toda la familia, más en específico, la casa reinante actual «La casa de Wienfort» se reúne. Mi padre, el rey se encuentra ahí y según lo que a dicho mi madre los medios no están seguros si he resultado herido en este ataque por lo que esperan que aparezca ahí.

La comitiva de autos nos respalda hasta llegar a palacio donde una gran multitud de fervientes patriotas nos esperan, a pesar que se les dijo que no debían estar aquí por su seguridad.

Ni bien llegamos soy llevado inmediatamente hacia mi habitación. Me preparo con mi traje militar blanco para dar un discurso de valor a el país, para asegurarles que los rebeldes nunca ganaran la batalla y que la corona es más fuerte que antes.



Beth Sechs

Editado: 06.03.2021

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