Querido Cupido

Capítulo 22. Bajo la luz de la luna

 

Cuando llegamos a su casa salto del coche y espero impacientemente a que abra la puerta, realmente necesito un momento a solas para ordenar el revoltijo de emociones y pensamientos que están cruzando mi cuerpo. Entramos al salón y la suave fragancia de la vainilla llena la estancia, creo que ha venido alguien a limpiar la casa.

 

Entro a mi habitación temporal tirando los tacones a un lado y retiro las cortinas, el alto ventanal enmarca las vistas preciosas de un pequeño lago que besa con lentitud al reflejo de la luna, el agua brilla como si estuviera repleta de diamantes incrustados. Bajo la cremallera de mi vestido y lo dejo a un lado para coger una toalla. Necesito relajarme y un baño en las frías aguas de ese lago no me vendría mal. Deslizo la ventana y salgo acariciando la húmeda hierva con mis pies, mi piel se eriza sintiendo el repentino cambio de temperaturas.

 

En mi vida solo hubo un hombre y ese hombre rompió mi corazón, las cosas con Eros se han salido de mis manos y no quiero que la historia de Adam se repita porque sé que terminaría emocionalmente destruida. Se siente como algo pasajero, sin embargo, cada vez que estoy a su lado las mariposas revolotean furiosamente en mi interior, tengo mucho miedo. En tan solo unas semanas Eros me ha enseñado todo lo que mi cuerpo puede sentir con unos simples roces, con el hermano de Amanda nunca experimenté deseo, pasión o siquiera un ápice de lujuria, pero con Eros todos los ingredientes se juntan formando un cóctel explosivo y embriagador. Lentamente me voy sumergiendo en el helado lago y parpadeo permitiendo que mi cuerpo se relaje bajo la hermosa luz de la luna.

 

―Tenemos que hablar. ―me sobresalto al escuchar su voz—. Dije que eras mi novia porque mi madre lleva insistiendo con los mismo por meses, los griegos solemos formar una familia bastante pronto y como pudiste notar ella está impaciente por ser abuela.

 

Cierro los ojos y me quedo de espaldas escuchando el chapoteo del agua cuando él entra. Puedo percibir que no está muy lejos de mi cuerpo y me sumerjo hasta cubrir mi desnudez bajo el agua, no tengo la intención de que me vea en ropa interior y menos en esta.

 

―Yo no soy un hombre de sentimientos, Genova y tú pareces ser una mujer dulce y apasionada que está dispuesta a dar todo de si.―Cupido retira el pelo empapado de mi espalda y lo posiciona sobre mi hombro derecho. ―Entregué mi corazón una vez, pero no valió la pena. Yo no quiero una relación amorosa, eso no es lo mío, sin embargo, eres tan inocente que temo dañarte. Genova, eres como una hechicera que ha logrado cautivarme, me he vuelto adicto a tus besos y tus hermosas sonrisas. Me encanta sentir las reacciones de tu cuerpo, ahora pareces un corderillo asustado. A veces no puedo resistirme y cedo a tus encantos. Esto que está sucediendo entre nosotros es superior a ambos. Te quiero para mí, quiero que seas mía en cuerpo y alma, y eso me hace el ser más egoísta de este universo. Deberías de alejarte de mí antes de que sea demasiado tarde.

 

Me estremezco asombrada por el efecto que tienen sus palabras sobre mí. Por fin se ha abierto, pero es como si me hablara en lenguaje de claves, se contradice con cada frase que sale de su boca ¿Debería de rendirme ante él y permitir que me muestre todo aquello que esconde sin pensar en las consecuencias?

 

―Si tanto quieres que me aleje ¿Por qué no lo haces tú?―preguntofijando los ojos en el reflejo de nuestros cuerpos en el agua.

 

―¿Crees qué no lo he intentado?―espeta―Lo he intentado desde que te conozco, pero tu sigues ahí indagando en mis pensamientos, to méli mou.

 

―Yo no sé que decir, nunca había sentido algo igual. ―murmuro dándome la vuelta para mirarlo de frente, sus ojos toman un brillo inigualable cuando la luna se refleja en ellos.

 

―Me estás volviendo loco.― Eros acaricia mis mejillas con sus manos mojadas y cierro los ojos bajo su toque.

 

Sus labios rozan los míos y la danza entre ellos comienza, nos besamos con intensidad dando todo lo que tenemos y entregándonos por completo al momento. Su boca saborea la mía con deseo y la pasión explota en nuestro pequeño espacio. Subo mis manos a su pelo y lo humedezco con las gotas de agua que caen sobre él. Me cuesta seguir el despiadado ritmo de sus labios, los dedos del griego se entierran en mi cadera desnuda atrayéndome contra su duro cuerpo. Puedo sentir cada detalle, es solo piel contra piel. Tímidamente mi lengua toma la iniciativa y se introduce en su boca saboreando las especias de la cena y el excitante sabor a Eros. Un gutural gemido escapa de su garganta cuando mis dedos tiran de los mechones de su cabello y jadeo porque la intensidad del beso aumenta a niveles alarmantes. Es una batalla, es imparable. Mis manos exploran los fuertes pectorales del magnate y bajan hasta recorrer el chocolate que guarda su vientre. No podemos detenernos, necesitamos del dulce néctar que desprende cada uno. Sus dientes chupan y mordisquean mi labio inferior, me quejo en silencio, no quiero que termine nunca.

 

―Yo no amo, espero que sepas eso.―mis labios tiemblan en un mohín y mi estomago cae empicado. Con lentitud me voy separando del griego.

 

―Es bueno saberlo. —mi voz suena fría y distante ¿Pero por qué si yo a él no lo amo?

Nunca he creído en el amor a primera vista y me niego rotundamente a hacerlo ahora.

 

Salgo del lago y toco mis labios con las yemas de mis dedos preguntándole al universo que es lo que está pasando conmigo. La toalla de algodón se ciñe sobre mi desnudez y me doy la vuelta encaminándome hacia mi habitación.

 

―¿Te vas?―pregunta con inseguridad.

 

¡Oh! No creo que el mundo haya visto la mirada insegura de Cupido, esto es inédito.

 

―Sí, tengo sueño,―respondo e ingreso en mi dormitorio con la respiración desbocada y el corazón en un puño.



Shawtyonlyjb

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En el texto hay: amor, millonario, magnate

Editado: 22.01.2020

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