Antifaz Endeble (saga Disfraz #2)

Capítulo XXX

No es igual

No me di cuenta en qué momento Ryan se había arrodillado en nuestro lado en completo silencio, dándonos nuestro momento de despedida más íntimo, a pesar de que él no era tan cercano a Mars.

Respetó el silencio en el que Jess y yo nos sumimos, no intentó aprovecharse de la debilidad de Jess y tampoco intentó apartarme, cuando seguía encima de Mars intentando detener la sangre de aquella absurda herida en su pecho, sobre todo cuando ya no tenía ningún pulso al cual mantener.

No me di cuenta en qué momento Omar se encontraba inmovilizado con esposas, al igual que Jhon. No quise detallar que tan herido estaba el tío de Alexandra, sólo me limité a pensar que Ryan se había encargado de vengar todo lo que le había hecho a nuestra chica.

No sé si pasaron minutos u horas cuando llegaron los agentes de papá más la policía, quien estaba muy pendiente de aquel traficante, aquel que estuvieron persiguiendo por años sin tener algún éxito hasta este momento.

Pude ver de reojo como mi padre, con delicadeza tomó a Jess de los hombros y la apartó, ella seguía desconsolada, llorando en silencio y probablemente echándose la culpa.

Cuando en realidad no la tiene, y cuando en realidad el culpable de la muerte de Mars soy yo.

── Ryan, lleva a Jess al auto, ahí está José y una ambulancia para que los revisen.

Ryan se levantó y con delicadeza dio un apretón al hombro inerte de Mars.

Tuve que controlarme cuando hizo lo mismo conmigo, tenía tanta ira acumulada, tanta decepción hacía mí mismo, tanto dolor ante la muerte de mi mejor amigo. Que sentí que no merecía la compasión de nadie.

Ryan se acercó con delicadeza a Jess, pasó su mano por su cintura y la atrajo a él. Me limité a verlos hasta que desaparecieron de mi vista. Volví enfocar mis ojos en Mars, donde yo seguía sujetando su herida con mis manos.

Mi padre arrodilló a mi lado, aunque intenté evitarlo. Subí mi mirada para mirarlo, no sé qué habrá visto mi padre en mi rostro, pues, el suyo se contrajo con dolor.

No me estaba dando compasión, estaba compartiendo mi dolor.

Era la segunda vez que alguien importante para mí moría frente a mis ojos y yo no lograba hacer nada, me había prometido que ese error no lo volvería a repetir, y, sin embargo, volvió a pasar. Cerré los ojos y sollocé con fuerza bajando la cabeza hasta apoyarla en el estómago de Mars, aun sin dejar de hacer presión en la herida en su pecho.

── Derek. ──Mi padre me llama con suavidad── Ya es suficiente, debes soltarlo, debemos irnos.

Subo la cabeza y comienzo a sacudirla en negativa.

── No, no... puedo. ──Apenas y puedo hablar debido al llanto, miro de nuevo a papá── De nuevo fallé, papá. No lo pude salvar, no quiero soltarlo, no me hagas soltarlo. Yo soy el que debería estar...

── No se te ocurra terminar esa frase, nunca vuelvas a pensar en algo así o siquiera insinuarlo.

── Pero...

── Derek, suéltalo.

Mordí mi labio inferior con fuerza, miré de nuevo a mi mejor amigo, quien estaba más pálido de lo normal y aquello me hizo sentir una presión en el pecho.

Sabía que no podía quedarme así para siempre, así que, en cuanto dejé de ejercer presión en su pecho, inmediatamente los agujeros en su pecho empezaron a sangrar con más fuerza. Ver aquello me hizo sentir que perdí una parte muy valiosa de mí, me sentí ligeramente vacío. Tuve que desviar la mirada para no perder el control de nuevo.

Papá debió haberlo notado, porque se levantó rápidamente y me tomó por los hombros cuando unos paramédicos tomaron a Mars para meterlo en una bolsa y taparlo por completo.

Intento avanzar hacia mi amigo, papá me lo impidió.

── ¡E-espera! ¡¿Por qué se lo llevan así?! ──Grito con todas mis fuerzas── ¡No se lo lleven como si estuviera muerto!

Lo está.

Cuando comenzaron a llevárselo, en un intento por detenerlos inclinándome hacia adelante, no tuve fuerza para lograrlo, papá lo nota y me suelta, por lo que terminé casi cayendo al suelo si no fuera porque apoyé mis manos.

Cosa que no debí haber hecho, al sentir un líquido caliente entre mis dedos, bajo mi vista para ver como estoy sobre el charco de sangre de mi mejor amigo.

No pude más.

En un golpe de ansiedad, me levanto de golpe hacia atrás y miro mis manos. Trago saliva intentando controlar mis náuseas y mis nervios.

Tienes que controlarte.

Papá limpia mis manos y me arrastra a afuera sin importarle mis arrebatos.

Busco a la pelirroja y al ver a Jess mi mente parece reaccionar y serenarse lo suficiente para ir por ella, por lo que le pido algo a papá que acepta sin dudar.

Jess está recostada en el pecho de Ryan con los ojos cerrados, pero claramente su rostro demuestra lo atormentada que está. Me acerco ella con cansancio y ella abre sus ojos al sentirme cerca, se endereza en su lugar con lentitud, tomo el rostro entre mis manos para examinarla, me tranquilizo un poco al verla en buen estado. Sólo con algunos golpes que me encargué de cobrárselos a Jhon.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.