Capítulo 4
—¿Ya terminaste con tu novio? —me preguntó Emmanuel.
—No ¿Por qué? —le pregunté.
—Ya te lo he dicho.
—Ok.
Puse el teléfono ahí y me puse a leer hasta quedarme dormida.
(...)
—Ámbar, ¿Estás despierta? —escuché a mamá preguntar mientras tocaba la puerta.
—Sí.
—Es domingo, ¿No piensas ir a la iglesia hoy?
—No —le dije.
Mamá siempre me recordaba hacer esas cosas, como: ir a mis prácticas de vollyball, hacer mis tareas, entre otras cosas.
—Esta bien. No olvides hacer tus tareas, que mañana es Lunes —me recordó.
La escuela no me interesaba mucho, aunque quiero ir a la universidad y estudiar medicina; siempre he preferido el volleyball.
Me bañé, después salí para desayunar.
—¿Todo bien con mi cuñado?— pregunta Gaby.
—Shhh, ya no tienes cuñado —le dije riéndome.
—Ahh, te buscaré otro —me dijo Gaby, con toda la inocencia de un niño.
Después de desayunar, yo y Gaby limpiamos los trastes que habíamos usado mientras mamá estaba calculando la medida de un vestido.
Cuando terminamos, Gaby se puso a ver la TV y yo a usar mi teléfono.
Tenía muchas llamadas pérdidas de Mathieu, decidí bloquearlo.
Emmanuel me había escrito, me pidió mi WhatsApp y se lo di.
Emmanuel: Ya que no puedes dejar a tu novio por mí, ¿Podemos ser mejores amigos?
Ámbar: ¿Mejores amigos?
Emmanuel:Sí, hasta que termines con tu novio.
Pero que FE
Bueno ya había terminado con el.
Ámbar: Ok.
Me puse a hacer las tareas que tenía pendientes y a limpiar mi habitación.
Después de terminar, chateé con Emmanuel... por horas.
(...)
—Tok, tok —escuché a alguien tocar la puerta.
—¿Quién es? —pregunté.
—Lo preguntas como si aquí vivieran una manada de personas —escuché la voz de Gaby.
—¿Qué quieres?
—Ya es hora de irme.
Agarré un abrigo de color morado y me lo puse.
—¿Con este sol “así”? —me preguntó mamá.
—Es para no quemarme la piel.
—Se cree albina ella, déjala mamá —dijo Gaby.
—JAJAJA —Se rió mamá a carcajadas.
Gaby se despidió de mamá con un beso en las mejillas y nos fuimos.
Cuando estábamos llegando a la casa de mi papá, volví a ver a aquel chico.
Está vez no pude evitar pensar que era Emmanuel, porqué se quedó mirándome y era idéntico al de la foto e incluso me guiño un ojo.
Mi corazón empezó a latir de inmediato, una sensación que nunca había sentido antes.
Mi teléfono empezó a vibrar, pero no contesté porqué mamá siempre me dice que no use el teléfono en la calle.
Al llegar para dónde mi papá, saqué el teléfono y me di cuenta de que Emmanuel me estaba llamando.
—¿Necesitas algo? —le pregunté.
—¿Estás en la calle?
—No.
—Entiendo.
—Emmanuel, ¿De dónde eres?
—De la ciudad Los Redentores —me dijo.
¡¿Los Redentores?!
Entonces, ¿no es él? Que decepcionada estoy.
Me despedí de Gaby y de mi papá, y me fui.
Cuando salí, aquel chico estaba parado como si me estuviera esperando.
¿Me estoy ilusionando?
Mi teléfono vibró, está vez no le hice caso a mamá... contesté.
Perdón mamá
Era Emmanuel.
—¿No estabas en tu casa?
—Me preguntaste si estaba en "la calle".
—Ah, sí. ¿Puedes voltear?.
Al voltear, aquel chico estaba hablando por teléfono.
La emoción que sentí no me dejó decirle nada a Emmanuel, ¿Era él?
—¿Puedes venir? —me preguntó Emmanuel.
—Sí, sí pue... —No, ella no puede Emmilio —Apareció Mathieu, arrebatandome el teléfono.
Pude notar mucha ira en su mirada, sus ojos no tardaron mucho ponerse rojos... Podía notar lo enojado que estaba.
—¿Qué crees que haces?
—Ámbar, por favor, no lo conoces —arregla las cosas conmigo.
—¿Qué es lo que no entiendes? No te amo, Mathieu.
—¿Y a él? ¿Sí?
—Sí —le contesté.
—Ni siquiera lo conoces.
—Nos estamos conociendo...
Mathieu arrojó mi teléfono al suelo, con tantas fuerzas que se le desbarató la pantalla.
Recogí el teléfono y me fui, sin tiempo de mirar si Emmanuel seguía ahí.
¿Por qué Mathieu le dijo "Emmilio"? ¿Se conocen?
Al llegar a casa, saqué mi laptop para poder usar el WhatsApp.
No sabía cómo le iba a decir a mi mamá que Mathieu me había roto el teléfono, no le había hablado de Emmanuel.
Y sé que no iba a estar de acuerdo, es muy estricta con ese tema de conocer personas por las redes.
Tenía el WhatsApp de mi celular vinculado en la laptop.
Emmanuel me había escrito.
—Me hubieras dicho que andabas con tu novio, Ámbar, —me dijo— creo que la que quiere jugar conmigo eres tú.
—¿Cómo que andaba con mi novio? —le pregunté a Emmanuel— ¿De qué hablas?
—Sí, Ámbar —me dice él— estabas con él.
¿Estaba con él? ¿Cómo sabe que Mathieu es mi novio?
—Y, ¿Cuál es el problema? —le pregunté.
—No, ninguno —discúlpame— me dijo.
Emmanuel: (dieciocho años de edad)
Sabía quien era Ámbar... la novia de mi amigo. Nunca la había visto, pero Mathieu no pasaba un segundo sin mencionarla.
Mathieu y yo fuimos compañeros de clase y es un amigo.
Aunque no éramos tan amigos compartíamos por nuestro amigo en común, Leonardo.
Tal vez Ámbar nunca supo de mí porqué él no me menciona, una vez nos contó que era muy difícil mantener una conversación con Ámbar porque siempre discutían.
No sabía que ella era la novia de él, hasta que la vi en persona y se lo comenté a Leonardo y él me dijo que ella ya era novia de Mathieu.
Increíble, ¿No podía ser alguien más?
Intenté no sentir nada por respeto a Mathieu, pero no pude… era más fuerte el sentimiento.
El día que le escribí no esperaba que me contestara, deseé que lo negara y así tendría una escusa… pero no lo hizo.
El tiempo que tenemos hablando, aunque es poco me ha hecho sentir bien; bastante bien.