Capítulo 5
Estaba pensando en todo lo que pasó, ¿Por qué Emmanuel me dijo "bye"?
No tenía suficiente valor para preguntarle, dejé la conversación ahí; porqué tenía que dormir para mañana ir a clases.
(...)
Me desperté a las cinco de la mañana, por la falta de sueño.
Preparé mi lonche, me bañé y me alisté para ir a la escuela.
EN LA ESCUELA
A las siete y media ya estaba en la escuela. A las ocho en punto cantamos el himno nacional.
—Miren a quien tenemos aquí hoy —dijo mi compañero de clases, Eddy. —«La reina de las ausencias».
Yo le regalé una sonrisa antes de sentarme en mi butaca.
—Ámbar, la semana pasada faltaste a clases —dijo la profesora de Artes—¿Te pasaba algo?
—No, profe —le dije— no pasaba nada.
La profesora dejó una clase sobre investigar de Artes visuales, y me acordé de Emmanuel, él me dijo que quería ser Director de Cine.
A las diez en punto nos dieron recreo, Alahia me vino a buscar y mientras salíamos nos encontramos con Mathieu.
—Ámbar, quería disculparme por lo de ayer —me dijo— perdón.
—Quiero que me devuelvas mi teléfono —le dije— no que me pidas perdón.
—Sí —dijo, sacando algo de su mochila.
Era un teléfono nuevo.
Lo que dije fue bromeando, pero yo le había mentido a mamá y ella iba a pagar su dinero por algo que obviamente él hizo.
Acepté el teléfono y me fui para la cafetería con Alahia.
—¿Disculpas? —preguntó Alahia con curiosidad —¿Teléfono nuevo?
—Sí.
—¿De qué me perdí?
—De nada —le dije.
No quería decirle a Alahia de lo que hizo Mathieu, porqué se que le iría a reclamar de inmediato.
—¿Por qué hoy no hubo abrazos? —me preguntó Alahia.
—Porqué terminamos.
—No me sorprende —dijo Alahia— ni siquiera amor había.
—¿No que notabas su amor por mí? —le pregunté.
—Mas bien, creo que lo de ustedes no es algo mutuo, luego se puede convertir en obsesión...
—No comiences —le interrumpí.
Alahia y yo duramos un buen tiempo en la cafetería hasta que sonó la campana y cada una se fue para su aula.
¿Que iba a hacer con el teléfono que me dió Mathieu? ¿Qué le diré a mamá? —Estaba pensando.
Nos despacharon más temprano hoy, a las dos de la tarde, porqué los profesores tenían una reunión.
El mejor amigo de Mathieu, se me acercó y me preguntó que había pasado con él.
—Tú eres su amigo —le dije— deberías saberlo.
—Entonces, ¿Es cierto que lo dejaste por Emmanuel?
¿Qué? ¿Cómo Leonardo sabía de Emmanuel?
—No, lo dejé porqué estaba cansada.
—¿Cansada de qué?
—¡Basta! No tengo porque darte explicaciones —le dije— ve a preguntarle todo eso a él.
Le dije eso a Leonardo y me fui.
¿Cómo conocían a Emmanuel? ¿Por qué Mathieu nunca me habló de él?
¿Mathieu le dijo que lo dejé por Emmanuel? Bendito desgraciado.
3:15
Al llegar a casa, encontré a mamá.
—¿Tan pronto llegaste? —le pregunté.
—Sí, no había mucho trabajo hoy.
—Ten el teléfono —me dijo mamá— dándome el teléfono totalmente nuevo.
Al prenderlo vi el contacto de Emmanuel, estaba pensando en si escribirle o no.
No lo hice. Me llegó un mensaje de Alahia.
—¿Ese no es el muchacho que te dejó como una estatua los otros días?—me preguntó, junto con una captura de pantalla de un perfil de Instagram.
—Sí, es él.
—Bueno, manita —me dijo— te quedaste fuera.
—¿Por qué? —le pregunté curiosamente.
—Mira —me dijo Alahia— mandándome una foto.
¿Cuántas mentiras me ocultaba Emmanuel?
Mathieu y Leonardo lo conocen y hasta le dicen “Emmilio”.
¿Una foto sentado con alguien? ¿Quién es?
Ahora que me acuerdo, él me había dicho que me conocía.