Cazadores de Sombras: Ciudad de las Almas Perdidas (yeongyu)

Capítulo 2: Espinas

Jake estaba esperando a Beomgyu, a Kai y a Niki fuera del Instituto, bajo una piedra que sobresalía y lo protegía un poco del grueso de la lluvia. Se volvió hacia ellos al verlos salir por la puerta, y Beomgyu se fijo en que tenía su cabello pegado a la frente y el cuello. Él se lo echó hacia atrás y lo observó con una pregunta en los ojos.

- Estoy absuelto. - Contestó él, y cuando Jake comenzó a sonreír, él negó con la cabeza. - Pero le han quitado prioridad a la búsqueda de Yeonjun. E... estoy seguro de que creen que está muerto.

Jake miró hacia sus empapados vaqueros y camiseta (una arrugada camiseta gris con ribetes de color en la que se leía: "ES EVIDENTE QUE HE TOMADO DECISIONES EQUIVOCADAS"). Meneó la cabeza.

- Lo siento.

- La Clave puede ser así. - Comentó Niki. - Supongo que no deberíamos haber esperado otra cosa.

- Basia coquum. - Repuso Jake. - O como quiera que sea su lema.

- Es "Descensus Averno facilis est". "El descenso al infierno es fácil." - Explicó Kai. - Tú has dicho: "Besa al cocinero".

- Maldita sea. - Exclamó Jake. - Sabía que Yeonjun me la estaba pegando. - Su mojado cabello castaño le cayó sobre los ojos; él se lo apartó con tal gesto de impaciencia que Beomgyu alcanzó a ver un destello de plata de la Marca de Caín que tenía en la frente. - ¿Y ahora qué hacemos?

- Ahora vamos a ver a la reina Jennie. - Contestó Beomgyu. Mientras se tocaba la campanita que llevaba al cuello, le explicó a Jake la visita de Somi durante la fiesta de Minho y Taemin, y que le había prometido la ayuda de la reina Jennie.

Jake no parecía muy convencido.

- ¿Aquella dama con muy mala actitud que te hizo besar a Yeonjun? No me gustó nada.

- ¿Eso es lo que recuerdas de ella? ¿Que hizo que Beomgyu besara a Yeonjun? - Niki parecía enfadado. - La reina Jennie es peligrosa. Esa vez solo estaba jugando. Por lo general, antes de desayunar le gusta volver locos de rabia a unos cuantos humanos, todos los días.

- Yo no soy humano. - Recordó Jake. - Ya no. - Miró a Niki sólo un instante, y volvió a mirar a Beomgyu. - ¿Quieres que vaya contigo?

- Creo que estaría bien tenerte allí. Vampiro diurno, con la Marca de Caín... algunas cosas deben de impresionar a la reina.

- Yo no apostaría por eso. - Intervino Kai.

Beomgyu miró más allá de él.

- ¿Dónde está Soobin? - Preguntó.

- Ha dicho que sería mejor que no fuera. Al parecer, la reina Jennie y él tienen algún tipo de historia.

Niki arqueó las cejas.

- No ese tipo de "historia". - Explicó Kai irritado. - Una enemistad. Aunque... - Añadió a media voz. - Con todo lo que Soobin ha vivido antes de estar conmigo, no me sorprendería que también hubiera algo más.

- ¡Kai! - Niki se quedó atrás para hablar con su hermano, y Beomgyu abrió el paraguas con un chasquido. Era uno que Jake le había comprado años atrás en el Museo de Historia Natural, y tenía dinosaurios dibujados. Beomgyu vio que Jake ponía una expresión divertida al reconocerlo.

- ¿Nos vamos? - Preguntó Jake, y le ofreció el brazo.

***

La lluvia caía sin parar; creaba pequeñas cascadas en las alcantarillas y los taxis salpicaban agua con sus ruedas al pasar. Era raro, pensó Jake, que aunque no tenía frío, la sensación de notarse mojado y pegajoso aún le resultaba molesta. Miró hacia atrás a Kai y a Niki; este no lo había mirado a los ojos desde que había salido del Instituto, y se preguntó qué estaría pensando. Al parecer, quería hablar con su hermano, y cuando se detuvieron en la esquina, lo oyó decir: "¿qué te parece que papá se haya presentado para el puesto de Inquisidor?"

- Me parece que es un trabajo aburrido. No sé por qué lo querrá.

Niki sujetaba un paraguas. Era de plástico transparente, decorado con calcomanías de flores de colores. Era una de las cosas más repipis que Jake había visto nunca, y no culpaba a Kai por salirse de él y probar suerte con la lluvia.

- No me importa si es aburrido. - Susurró con fuerza Niki. - Si se lo dan, estará en Idris todo el tiempo. Y me refiero a todo, todo el tiempo. No puede dirigir el Instituto y ser el Inquisidor. No puede tener dos trabajos al mismo tiempo.

- Por si no lo has notado, Nik, ya está en Idris todo el tiempo.

- Kai... - El resto de lo que le iba a decir se perdió cuando el semáforo cambio y el tráfico avanzó ruidoso, salpicando agua helada sobre la acera. Beomgyu esquivó el géiser que se había formado, y casi se estrelló contra Jake. Él lo cogió de la mano para equilibrarlo.

- Perdona. - Dijo Beomgyu. Jake notó su mano pequeña y fría en la suya. - No estaba prestando atención.

- Lo sé. - Jake trató que no se le notara la preocupación en la voz. Durante las últimas dos semanas, Beomgyu no había estado "prestando atención" a nada. Al principio, había llorado, y luego se había puesto furioso; furioso porque no había podido participar en las patrullas que buscaban a Yeonjun, furioso con el incesante interrogatorio del Consejo, furioso de que lo mantuvieran prácticamente prisionero en casa porque la Clave lo consideraba sospechoso. Y sobre todo, furioso consigo mismo por no ser capaz de imaginar una runa que pudiera ayudar. Por las noches, se quedaba sentado en su escritorio durante horas, con la estela cogida con tanta fuerza entre sus dedos emblanquecidos, que Jake temía que la partiera en dos. Había tratado de obligar a su mente a que le mostrara un dibujo que le dijera donde se hallaba Yeonjun, pero noche tras noche, no sucedía nada.

Parecía mayor, pensó Jake mientras entraban en el parque por un agujero en el muro de piedra de la Quinta Avenida. Mayor no en el mal sentido, pero sí que era diferente del chico que había sido cuando habían entrado en el club Pandemónium la noche que lo había cambiado todo. Había crecido, pero era más que eso. Su expresión era más seria, había más gracia y fuerza en su forma de andar, y los ojos cafés le bailaban menos, se centraban más. Con un sobresalto de sorpresa, pensó que comenzaba a parecerse a Taemin.




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