Mike se arrodilló en el primer piso del edificio de la ASC. Los soldados de Dunkel lograron llegar a las plantas bajas donde los animales robóticos daban todo de si para contener a la mayor cantidad de enmascarados posible. Los agentes no se quedaron atrás, aunque la mayor parte se trataba de científicos y agentes administrativos les estaban dando batalla a los enmascarados de plata. Muchos comprendieron y valoraron aquel día lo bien preparados que los mantuvieron; aunque debieron hacer más por mejorar su resistencia y habilidad con las armas para no morir como algunos otros.
Un enmascarado de negro se lanzó en contra de Mike, portaba un mazo gigante que blandía con una mano con tal destreza que parecía que su arma estaba hecha de aire. Mike esquivó el ataque de un potente salto que lo dejó mal posicionado en el aire, donde un enmascarado de rojo transformado en cuervo lo embistió. Mike voló por los aires hasta destruir los cristales de la entrada principal y chocar con las barreras de contención. Se puso en pie una vez más, ignorando los cortes en su cuerpo, al fin entendió porque los uniformes eran mejores que la ropa que solían vestir, a pesar de tanto daño el traje lo cubría de heridas mortales.
Mike extendió ambas manos, transmutó sus espadas en bloques de hierro que gracias a su electricidad hizo flotar alrededor de sus manos. Lanzó una de ellas al hombre pájaro impactando en su cabeza, la descarga lo hizo caer del aire y chocar con otro grupo de soldados. Mike sonrió, pero tuvo que moverse rápido cuándo el del mazo lanzó un ataque desde detrás de su cabeza. El golpe levantó el suelo, destruyendo las baldosas. Mike rodó, se reincorporó y lanzó otra de las esferas metálicas, chocó con un costado del enmascarado y lo hizo arrodillarse, el segundo golpe en la cabeza lo dejó fuera de combate.
Era el séptimo que derrotaba. Los de mascara negra eran más fuertes al haber hecho pacto con los Ludenks, a diferencia de los de mascara roja que eran personas que nacieron con el problema de las dos almas y por ultimo los de mascara plateada eran carne de cañón. Humanos capacitados para el uso de la espada.
—Andrea —Mike llamó a su líder, tenía buen rato que no sabía de ella. Además, escuchó como Alonso detuvo al dragón y esperaba que también al sujeto que mató a Miguel. No había tenido noticias sobre los que fueron al Olimpo «¿Habrían conseguido acabar con los Altos?». Ni siquiera Marla había dado señales de vida—. Aya ¿está todo bien por allá?
—S-si… —La voz de la pelirroja fue inescrutable para Mike—. Mike, los soldados de Dunkel parecen estar disminuyendo, aguanta solo un poco más.
—Eso estoy intentando, pero… —Mike tragó saliva y levantó la vista. Sobre la nueva abertura del techo podía ver a otros cuatro soldados de mascara de negro, lo observaban a él, listos para atacarlo con sus armas—. No sé cuántos más de estos voy a poder detener.
—Tú puedes hacerlo, Mike —dijo Aya por el comunicador calmando al chico—. No hay más Dobles en el edificio, los nuevos reclutas desertaron a excepción de Mara y ella esta herida. Susan y Mirza están por venir, pero tardaran un poco.
—Ojalá Marla estuviera aquí —respondió Mike. El chico del parche extendió sus brazos al frente y acumuló energía—. Los detendré lo mejor que pueda.
Los rayos salieron como flechas de las manos de Mike. Tres de los soldados de mascara negra lograron esquivar el ataque, pero uno de ellos no. Cayó desde el segundo piso, golpe en seco el suelo sin poder moverse. Mike corrió hacia uno de ellos que portaba un gran escudo por el cual Mike corrió, rosó sus dedos en el objeto y este se transformó en cientos de tachuelas. Giró en el aire y con una patada electrificada hizo caer a su contrincante contra las tachuelas.
Desde la espalda una flecha impactó en su hombro derecho. Mike cayó al suelo y rodó por algunos metros, se detuvo en la marcha quedando de rodillas y una mano apoyada en el suelo. Vio al enmascarado con su arco cargado con varias flechas, más soldados de mascara plateada y roja aparecieron también entre Mike y los mascara negra. Vio al del escudo levantarse del suelo sacudiendo las tachuelas de su cuerpo y extendiendo su brazo para formar otro escudo. Mike se preparó, pero entonces se dio cuenta de que hacía falta uno de los soldados de mayor rango.
Al final del piso, evadiendo a todos los agentes, el último de los soldados de mascara negra abrió la puerta que daba hacia los niveles subterráneos. Mike no tardó en darse cuenta del porque habían invadido la agencia, querían recuperar a Ryanace. No podía permitirles que lo volvieran a despertar, en sus condiciones no podría enfrentarlo.
De un salto se posicionó en medio de los soldados, el hombre del escudo lo embistió por un costado. Mike rodó por el suelo. Uno de los de mascara plateada se acercó con su espada ondulada en alto y lanzó un corte que Mike pudo evitar. Sujetó al esclavo por la cara y soltó una descarga para dejarlo fuera de combate. Le arrebató el arma y la convirtió en una de sus pistolas. Apuntó, pero estaba rodeado por una docena de enemigos.
—Aya… —llamó con duda por el comunicador—. Los sistemas de defensa de la prisión ¿funcionan?
—Si, están todos activados ¿Por qué? —respondió la pelirroja mientras tecleaba en su tableta de datos. Adrian se encargaba de los pocos soldados que seguían llegando al piso, permitiéndole monitorear a momentos las misiones.
—Un soldado bajó, creo que quieren despertar a Ryanace.
—¡Tienes que detenerlo! —gritó Aya. La peor situación que pudiera existir en ese momento era que aquel aterrador sujeto despertara.
Editado: 26.09.2026