Al pasar de los años todo cambio y no solo él se miraba fracturado ahora todos lo estaban.
Después de vivir en tormentosa paz se sentía completo con todo lo que tenía, la felicidad se resumía en pocas cosas sentimentales y en muchos materiales, su reino era prospero a medida que todos crecían y callaban.
La ninfa mágica poseía el don de ver y saber cómo pensaban los seres que la rodeaban, era capaz de sonreír ante las tristezas y callar ante las mentiras, cuando El guerrero de cristal actuaba de manera terca y errónea ella se adelantaba a los hechos y le contaba cuales serían las consecuencias de sus actos o la falta de ellos. Como has escuchado antes para ella el guerrero era el ser más cruel, despiadado, terco, demente, poderoso y sordo que conocía en el reino humano así que era de esperarse que no escuchara a su ninfa mágica, la tomo por exagerada y ridícula. Aunque la duda quedo ahí clavada como astilla pensó que era imposible, como podría pasar algo peor de lo que él ya había hecho en la guerra y en su reino, se dijo a si mismo que cualquier factura más valdría la pena, se repetía una y otra vez tengo todo por lo que luche y merezco todo lo que nunca me permitir soñar, el mundo me ha dado poco y la vida me debe mucho, yo gane la guerra por fin soy feliz tengo mi ninfa mágica a mi lado para mi deleite físico, personal y social, un príncipe con un trono para su futuro, una princesa con un castillos y montañas.
Como sabrás no en todas las guerras se lucha por lo correcto algo nace cuando algo muere.
El tiempo pasaba y las grietas debilitaban más a El guerrero de cristal, cuando vives fracturado el tiempo pasa lento, las grietas duelen tanto que aprendes a disfrazarlas de silencio, lagrimas sin llanto, gritos, una imaginación de sucesos nunca vividos, de ausencias, de malas compañías, de noches exquisitas, aunque breves y muchas malas decisiones.
El hogar apagado, la ninfa mágica sin brillo en la piel, los cabellos cortos y enredados, las mejillas pegadas al hueso, labios secos y agrietados, con una piel dañada por el estrés, el sol y la luna, un desorden muy humano llamado vitíligo sin duda esta ninfa ya era humana, el príncipe estaba dominado por el mal humor y el sarcasmo, el rey que vivía en él se estaba apagando, la princesa no era más la felicidad de los demás sus lágrimas mojaban a todos , sin ganas de jugar, sin ganas de explorar más el mundo, solo esperaba a que todo cambiara pronto, solo esperaba como el resto de su familia.
Sin decir nada, sin pelear ya, sin reclamar el perfume de alguien más en su ropa. Sin cuestionar por sus ausencias, sin luchar por su libertad y libre albedrio.
Supo cómo pelear esta guerra intima con su mayor enemigo, el padre de sus hijos su más granade rival por el reino de los humanos, el villano de su vida quien le dio todo y se lo quito también, la ninfa mágica supo ser el enemigo oculto, sus únicos intereses eran ser libre y vivir feliz junto a su rey Atlas y su princesa Seren. En su guerra el oro del guerrero de cristal no la deslumbraba así que fue fácil poner en práctica su plan, pero no sería sencillo tenía decisiones que tomar y sacrificios que hacer, pero vale la pena se lo preguntaba a diario, un hijo siempre va le la pena y más cuando son dos seres tan únicos y mágicos como ellos.
El tiempo pasaba y el guerrero de cristal se fracturaba más.
El tiempo pasaba y la ninfa ya era efímera no mágica.
El tiempo pasaba y el príncipe Atlas defendía con fiereza a su madre, dejando ver el rey que vivía en él, su propósito por día era destruir la torre y las cadenas que aprisionaban a su madre y su hermana, pero también a su padre él también era prisionero.
El tiempo pasaba y la princesa Seren le preguntaba a su padre si ella también seria cautiva cuando fuese grande y mágica como su madre.
El guerrero noto la marchita familia que formo, supo que era tiempo de hacer lo que nunca pensó en hacer, liberarlos un poco de esa cadena a los que los condeno, hablo con sus hijos les dijo, les eh ofrecido todo lo que tengo, a mi manera pero los cuide y los amo si esto no es suficiente les daré la libertad que quieren con la condición de que vuelvan a mi cuando todo lo que les molesta cambie, le hiso una petición a su ninfa mágica, le dijo, tu libertad a cambio de que con el tiempo si no me das tu cariño otra vez, tampoco me des tu rencor, ella con la escasa cordura que le permitía tener la situación, sostuvo la sonrisa que siempre adornaba su rostro y le respondió, te atreves a pedir cuando tú lo has arrebatado todo, en el momento en que sea libre te olvidare así que no podre darte ni cariño ni rencor, solo olvido.
Con esas palabras el guerrero perdió esta victoria, por hoy no lo intentaría más, bajo la cabeza y se marchó a recolectar mundos perdidos y pelear guerras ajenas, regresaría a ese mundo de perdición como lo que era, el cobarde más valiente.