Fénix Oscuro

Capítulo 1: Allá voy hermana

Dia 1 de noviembre, del año 2012 


  Hace díez años que las hermanas Hernández no se habían visto, siguieron comunicadas una con la otra, pero sus charlas eran breves y escasas. Tanto que a Laura le sorprendió cuando su hermana le comunicó que tenía SIDA, y a pesar de que estaba muy enojada con ella, porque no le había contado que se contagió de VIH como hace casi cinco años, en vez recriminarle decidió tomar un vuelo y partir desde su hogar actual en Barcelona hasta su ciudad natal en Madrid España, su hermana también le había dicho que necesitaba hablarle de algo muy importante.  

  Durante el vuelo, Laura sólo podía pensar en la apariencia, que su hermana Sarita tenía durante la videollamada qué ambas habían tenido previamente. Su boca con los labios resecos y rojos de tanto escupir sangre, la piel pálida cubierta con lo que parecían ser lunares rojos, sus ojos inyectados en sangre y sin mencionar el gran estado de desnutrición que mostraban en su cara, brazos y en especial su cuello, no hacían más que causarle muchas ansias por llegar a su destino.

  Sus pensamientos cambiaron cuando vio una fotografía de ellas y sus difuntos padres. Su madre se había muerto por una sobredosis de pastillas, en vida había sido una mujer muy buena siempre consintiendo a Laura, lo cual molestaba mucho a Sarita. En cuanto a su padre se suicidó hace como cinco años tirándose a las vías del tren, en el cual ella estaba, aún recuerda como el tren se de tuvo bruscamente y el como personas sequejaban porque tenían mucha prisa por llegar tal parte.

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  Una jovencísima Laura de dieciséis años de edad venía de un largo día en el colegio, escuchando música en sus auriculares nuevos para no molestar y para no ser molestada por los demás pasajeros. Pero entonces sus planes de seguir escuchando música hasta llegar a su parada, se vieron afectados cuando en tren paró abruptamente haciendo que ella se tuviese que sujetar bien de su asiento para no caerse.

  El tiempo pasaba y varios pasajeros empezaron a quejarse, porque tenían cosas que hacer y exigían saber la razón de que el tren se haya detenido. Laura se había quitado los auriculares ya que los trabajadores ferrocarril podían pedirles en cualquier momento que  se bajaran del tren. Por lo que se puso a oír las conversaciones de los demás pasajeros, había dos en especial que le llamaron la atención por lo fuerte que hablaban.

- Tienen que darse prisa, tengo llegar a mí trabajo hoy tengo una junta y es en media hora -dijo el hombre a uno de los trabajadores del ferrocarril que intentaba calmar a los  todos los pasajeros.
- Usted cree tener problemas, mí suegra está sola en mi casa, sino llego pronto matará uno a uno a mis gatitos -dijo la mujer al hombre en frente de trabajador.
- Por favor guarden la calma, tuvimos que detener el tren porque un hombre cayó en las vías y lo intentamos sacar sin hacerle más daño de los que ya tiene, falta poco así que sean pacientes -pidió el trabajador a los pasajeros quejumbrosos.

  La verdad es que Laura sentía algo de morbo por la situación en la cual se encontraba, no todos los días ella podía salir de su rutina y tener algo nuevo de que hablar con sus padres. Por supuesto que ella no tenía idea de quien era la persona que estaba en peligro, en lo que a ella respecta se trataba cualquier ser humano del planeta, menos alguien que sea conocido suyo.

  Cuando por fin lo lograron sacar, después de dos horas, lo llevaron en una ambulancia y el tren retorno su marcha. Más nunca volvió a saber de la mujer de los gatos o del hombre, sin embargo si supo cuando llegó a su casa por medio de una mensaje gravado por su madre en la contestadora automática, que su padre estaba siendo operado en el hospital Central de la Cruz Roja San José y Santa Adela a causa de un terrible accidente. 
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  Su padre murió y pasaron meses, antes de que su madre le contara la verdad de que su padre se quiso quitar la vida. Su madre después de ver el horripilante estado en el que había quedado el cuerpo de su esposo, optó por la cremación y guardó las cenizas de su esposo en un jarro de porcelana azul. El jarrón con las cenizas de su padre, fue puesto dentro de un ataúd y enterrado. Él También era, al igual que su madre, alguien que siempre la trataba como una consentida. Luego de nueve meses de su muerte, su madre aún seguía llorando por las noches abrazando la fotografía que ella estaba sosteniendo ahora.

  Al aterrizar el avión la mujer de veintinueve años, se apresuró en bajar y así poder detener a un taxi, para que la llevase al hospital en el que su hermana estaba internada. El frío le hacía doler todo el cuerpo, era tan parecido a cuado en su cumpleaños número once fueron a nadar a un lago en donde fueron sorprendidos por una lluvia que duró tres días.  

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  Una pequeña Laura de once años de edad, estaba viendo las gotas de lluvia deslizarse por el cristal de la ventana del cuarto que compartía con su hermana dos años menor que ella. Ella no podía dormir y su hermanita no era un caso diferente, pues no se había dejado de mover ni un solo momento, las dos tenían mucho frío y en el caso Sarita incluso se había resfriado. Por lo que a Laura se le ocurrió la gran idea de dormir abrazadas una con la otra como dos mellizas en el útero de su madre.
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  Cuando por fin logro ver un taxi, le hizo una seña para que se detenga. El hombre que conducía el taxi amablemente se ofreció a subir sus maletas al vehículo, lo que ella aceptó para después subirse al auto. Con sus maletas dentro del auto, el taxista se subió al auto y después de ponerse el cinturón le preguntó a Laura  a donde quería que la lleve.



Sanantonio

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En el texto hay: amor lesbico, insesto, suspenso y misterio

Editado: 08.01.2021

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