La Hermandad del Dulce Nombre de Bellavista.
Cuando la tarde del Viernes de Dolores comienza a inclinarse hacia la noche, el barrio de Bellavista adquiere una personalidad especial. Las calles se llenan poco a poco de vecinos, familias y cofrades que esperan la llegada de una de las grandes protagonistas de las Vísperas sevillanas: la Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios y María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión.
La corporación tiene sus raíces en la historia religiosa del propio barrio. Existe un antecedente sacramental desde 1968 y, después de diferentes etapas, la corporación penitencial fue reorganizada en 1992, pasó a ser Agrupación Parroquial en 1995 y adquirió el carácter de Hermandad de Penitencia en 2006.
Su actual sede canónica es la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Bellavista, situada en la calle Asensio y Toledo. Desde 2019 los titulares reciben culto allí, después del traslado motivado por las obras de reconstrucción de su templo histórico.
Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios.
El primer titular de la corporación es Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios, imagen de Cristo cautivo realizada por Antonio Castillo Lastrucci en 1964. La imagen fue donada a Bellavista y bendecida bajo su actual advocación el 9 de octubre de 1970.
La imagen preside el paso de misterio, que representa el Prendimiento de Jesús en Getsemaní. El conjunto escultórico se fue completando posteriormente, con imágenes secundarias realizadas principalmente por Miguel Ángel Valverde y las figuras de San Juan y Judas vinculadas a José Manuel Montaño.
El misterio se presenta sobre un paso de madera tallada, en el que también destaca la presencia del olivo natural que forma parte de la escena. En 2026 se estrenó el tallado de la trasera del paso, dentro de un proyecto que continúa en ejecución.
Tras el Señor suena la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención, una formación estrechamente vinculada a la Hermandad desde hace años.
María Santísima del Dulce Nombre.
Tras el misterio aparece el segundo gran devocional de Bellavista: María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión.
La Dolorosa es obra de Luis Álvarez Duarte, realizada a finales de la década de 1960 y vinculada desde entonces a la devoción del barrio.
La Virgen procesiona bajo palio. En 2026 continuaba utilizando el palio de terciopelo azul liso, mientras la Hermandad trabajaba en un ambicioso proyecto para su futuro paso de palio, diseñado por Álvaro Abril Vela. La primera fase del nuevo proyecto fue finalmente aplazada a 2027, por lo que el estreno no formó parte de la Semana Santa de 2026.
Detrás de la Virgen se escucha la Banda de Música Santa Ana de Dos Hermanas, acompañamiento que forma parte de la personalidad sonora de esta cofradía.
Los nazarenos de Bellavista
El cortejo presenta una estética fácilmente reconocible: túnica blanca de cola, antifaz morado, botonadura morada y cíngulo, junto con calzado negro y calcetines blancos, según la descripción documentada del hábito de la Hermandad.
El contraste entre el blanco de las túnicas y el morado de los antifaces crea una imagen especialmente característica cuando el cortejo comienza a avanzar por las calles del barrio al caer la tarde.
Un Viernes de Dolores muy especial en 2026
El 27 de marzo de 2026 tuvo un significado especial para la Hermandad. Después de varios años realizando la salida mediante una instalación provisional, los titulares pudieron efectuar por primera vez desde 2019 la salida de los pasos desde el interior de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, gracias a la nueva puerta lateral del templo.
El Consejo General de Hermandades y Cofradías aprobó además un cambio en el recorrido de salida: la cofradía dejó atrás la salida por la carpa instalada en el patio interior y pasó a salir por los jardines de la parroquia hacia Guadalajara, continuando por Asensio y Toledo y alcanzando después Soria.
La Cruz de Guía comenzó su recorrido a las 18:30 horas, y la entrada del segundo paso estaba prevista para las 1:45 de la madrugada.
El recorrido por Bellavista.
La procesión recorrió prácticamente todo el corazón de Bellavista, reforzando ese carácter profundamente vecinal que distingue a esta Hermandad.
Desde la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús tomó:
Guadalajara → Asensio y Toledo → Soria → Plaza Fernando VI → Logroño → Palencia → Jazmín → Ávila → Asensio y Toledo → Almirante Argandoña → Magnolia → Santa Margarita → Alonso Mingo → Plaza del Retiro → Pamplona → Guadalajara → Enamorados → Caldereros → Espejos → Plaza de las Cadenas → Laguna → Almenas → Plaza del Retiro → Alcuceros → Rosas → Guadalajara → Altares.
Todo el recorrido permanece dentro de Bellavista, pasando tanto por sus vías principales como por calles interiores en las que la relación entre la Hermandad y los vecinos adquiere una especial intensidad.
La música y el ambiente de la tarde.
Cuando el misterio de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios comienza a avanzar, el sonido de la Agrupación Musical de la Redención llena las calles. El paso avanza acompañado por las marchas, mientras los nazarenos blancos y morados van dibujando una larga línea penitencial.
Después llega el palio de María Santísima del Dulce Nombre, acompañado por la Banda de Música Santa Ana de Dos Hermanas. El cambio sonoro entre ambos pasos crea uno de los momentos más característicos de la procesión: primero la fuerza del misterio y, posteriormente, la solemnidad y sensibilidad de la música de banda detrás de la Dolorosa.
Pero Bellavista no es solamente música y pasos. También están las puertas de las casas abiertas, los balcones, los niños que contemplan por primera vez un cortejo de nazarenos, los mayores que llevan décadas viendo pasar a sus titulares y las familias que convierten la salida en una tradición compartida.
Una Hermandad profundamente vinculada a su barrio.
La historia reciente de Bellavista demuestra hasta qué punto una cofradía puede formar parte de la identidad de un barrio.
Ya en 1993, Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios realizó su primer Vía Crucis por las calles de Bellavista. Aquella experiencia anticipaba la fuerte presencia que posteriormente tendría la Hermandad en la vida cofrade del distrito.
Décadas después, cada Viernes de Dolores vuelve a repetirse ese encuentro entre los titulares y sus vecinos.
Y quizá ahí se encuentre una de las grandes particularidades de Bellavista: no es necesario abandonar el barrio para sentir que la Semana Santa ha comenzado. Basta con esperar en una de sus calles, escuchar a lo lejos los primeros compases de la música y ver aparecer lentamente la Cruz de Guía.
El regreso a la parroquia
La noche avanza mientras la cofradía completa su recorrido. Las calles comienzan a quedarse más tranquilas y las luces de las viviendas acompañan el paso de los últimos nazarenos.
Finalmente, después de recorrer Guadalajara y alcanzar Altares, la Hermandad emprende el último tramo hacia su templo.
La Cruz de Guía regresa primero. Después vuelve el misterio del Señor de la Salud y Remedios. Y, finalmente, bajo la noche de Bellavista, aparece María Santísima del Dulce Nombre.
Cuando el último paso entra en la parroquia, aproximadamente a las 1:45 de la madrugada, termina una nueva estación de penitencia.
Las calles vuelven lentamente al silencio.
Pero para Bellavista la Semana Santa no ha terminado. Al contrario: acaba de comenzar.
Porque cuando los últimos sonidos de la Banda de Música Santa Ana se pierden en la distancia y los nazarenos abandonan definitivamente las calles, permanece algo que ninguna procesión puede llevarse consigo: la memoria de un barrio que, una vez más, ha acompañado a sus titulares bajo el cielo de Sevilla.
Y así concluye la segunda parte de nuestro recorrido por el Viernes de Dolores, dejando abierta la puerta a la siguiente Hermandad y a una nueva historia de fe, tradición, música y sentimiento sevillano.