Imperfectamente Tuya

CAPITULO 1

—Madison ¿Estás lista?

—Si papá, estoy lista.

—Quién iba a decir que mi pequeña iba a estar lista a las seis de la mañana.

—Mi nuevo jefe me dejó claro que la puntualidad lo es todo.

—Sabes que podemos darte un estudio para ti sola. Tener tus propios empleados.

—Lo se papá tío Horus también me lo ofreció, Pero yo prefiero abrirme camino sola y hacerlo a mi manera.

—Y me siento orgulloso por eso mi amor.

Salgo de casa a las 6:20 mi papá me regaló una camioneta cuando termine mis estudios universitarios en mi trabajo no se necesita un auto pequeño, y me gusta.

No voy a negar que estoy nerviosa, es mi primer empleo, espero dar el ancho.

Recorro la ciudad lo malo de este trabajo es que el trayecto es largo por suerte vengo con mi anticipación por qué entró a las ocho.

El estudio es hermoso, lo diseñó el dueño cuando recién terminó la carrera. bajo de mi camioneta me acomodo la camisa que tengo puesta, he cambiado todo mi armario por ropa más cómoda y apta para trabajar bajo el sol. Tía lily me compro el mejor protector y a las cinco de la mañana me recordó usarlo.

Mi celular sonó es Martina.

—Hola primita hermosa.

—¿Ya estás en el trabajo?

—Me acabo de bajar de la camioneta.

—Ten un buen primer día.

—Gracias por acordarte.

—Como no me iba a acordar si es algo importante para ti, no he dormido nada, las grabaciones se atrasaron, así que quise llamarte antes de dejarme caer en la cama.

—Descansa cuando salga te mando mensaje.

—Te quiero.

—Yo igual.

colgué la llamada, y me dispuse a caminar hacia la entrada, algunos compañeros ya estaban adentro, metidos en sus asuntos.

—Me dirijo a la recepción.

—Hola Madison bienvenida a la empresa, el jefe te está esperando.

—Muchas gracias.

El jefe Gerardo Sotomayor, estaba sentado en su oficina, el lugar olía a café y a perfume femenino, frente a él estaba Renata del Bosque la había conocido hace unos días cuando vino a entregar la documentación que le solicitaron.

—Hola Madison, bienvenida.

—Arquitecto, Renata, buenos días.

—Siéntate por favor.

Tome asiento al lado de Renata.

—Las he llamado a ambas porque quiero que ustedes tomen un nuevo proyecto es grande y quiero que ustedes sean las encargadas. Hice una cita para las 11 con el nuevo dueño de los hoteles Avendaño.

Alex Avendaño, lo conozco no en persona Pero se mueve en mi círculo aunque pocas veces voy a fiestas Pero mis amigas están que babean por él, y no entiendo por qué si es un chico con mucho dinero Pero es un hijo de papi no hace nada más que andar de fiestas.

—Quiere renovar por lo pronto tres hoteles: el que está en el centro de la ciudad, el que está a salida sur y el que está en la costa. Ustedes se encargaran de los tres Alex quiere mentes frescas, y tú Renata eres excelente en tu trabajo, y Madison es tu momento para demostrarme que tome la mejor decisión para contratarte.

Gerardo sabía mis antecedentes familiares, él me entrevistó, fui consistente que quería hacer todo bajo mis reglas y esa era no recibir ayuda de mi familia, Gerardo conocía al tío Horus ha sido su cliente por años, me dijo que me daría la oportunidad de demostrarle que valía la pena contratarme.

—Estoy lista para dar lo mejor de mi.

—Yo prefiero a alguien con experiencia Gerardo, no tengo tiempo para estar enseñando a una novata.

—Tu fuiste una novata Ren y me tomé el tiempo de enseñarte, por supuesto que eres inteligente y sabias el trabajo, confío en que harás lo mismo con Madison.

Renata no dijo nada, Pero por lo que veo, no le caigo bien, tal vez por qué era la única mujer y ahora somos dos, o simplemente no le gusta la competencia de ningún tipo.

—Iremos en mi camioneta, salimos a las 10:30 —se levantó y se fue.

—No le hagas caso, ya lo conocerás es una buena chica.

—Iré a mi escritorio para ponerme al día gracias señor.

—Llamame Gerardo.

—Con permiso Gerardo.

Mi cubículo es pequeño pero suficiente para mi, dejo mi bolso en la parte de abajo, enciendo mi lap ya tengo el correo abierto Gerardo envío los planos de los hoteles, los reviso, es un hotel muy bonito, mi tía Lily, Martina y yo hemos pasado algunas noches ahí el spa es maravilloso.

—Hola, Madison ¿Verdad? — pregunta una voz masculina y cálida a espaldas de mi cubículo.

Levantó la vista del a pantalla de mi laptop y me encuentro con un chico de mas o menos mi edad, de sonrisa amable, cabello castaño despeinado y cargando un par de planos bajo el brazo

—Hola si, soy Madison—respondo con una sonrisa, sintiendo que la rigidez del momento anterior se esfuma un poco.

—Mucho gusto, soy Fernando Soler — se presenta, extendiéndome la mano con naturalidad—. También soy arquitecto aquí en el despacho. Vengo a darte la bienvenida oficial. Sé que el primer día siempre es abrumador, especialmente cuando el jefe te suelta un proyecto de la magnitud de los hoteles Avendaño en la primera hora de trabajo.

Le estrechó la mano con confianza.

—Muchas gracias, Fernando. La verdad es que sí estoy un poco nerviosa, pero sobre todo emocionada.

Fernando suelta una risa ligera y se recarga contra el borde del cubículo, adoptando una postura cómoda.

—No te preocupes por Renata, por cierto —añade bajando un poco la voz con una chispa de complicidad en los ojos—. Vi cómo te miraba en la oficina. Se toma todo como una competencia a muerte, pero tú solo haz lo tuyo. Tienes talento; si Gerardo te asignó este proyecto desde el día uno, por algo será. ¿Necesitas que te ayude a acomodar algo o tienes dudas con los archivos base?

Niego con la cabeza, sintiendo una genuina gratitud por su recibimiento.

—Por ahora creo que voy bien revisando los planos, pero te tomo la palabra si me pierdo en el archivo digital.

—Hecho —dice Fernando guiñandome un ojo con simpatía—. Cualquier cosa, mi cubículo está al fondo, cruzando el pasillo. ¡Mucho éxito hoy en la visita a la obra! Nos vemos a las diez y media para salir hacia allá.



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En el texto hay: mentiras, amor

Editado: 22.09.2026

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