La Marca que no Elegí

SINOPSIS

En Valduera, una ciudad donde las familias alfa gobiernan bajo el disfraz de una democracia, ser omega significa nacer con una fecha de vencimiento: la edad legal de la Declaración, el día en que el Estado asigna un vínculo obligatorio a quien manifiesta esa condición. Irene Sáenz lleva años ocultando la suya con bloqueadores de mercado negro, trabajando como analista de riesgos para la corporación que más la destruiría si supiera la verdad: Contino Holdings, propietaria de la ley que redactó su abuelo.

Cuando un fallo en un panel médico corporativo expone su condición durante una auditoría interna, Irene no cae en manos del Ministerio de Clasificación. Cae en manos de Gabriel Contino, el heredero alfa de la corporación, un hombre que ha construido su reputación sobre el control absoluto de su propio cuerpo y del de todos los que dependen de él. Gabriel podría denunciarla. En cambio, la reclama como su asistente personal, ocultándola a plena vista mientras decide qué hacer con lo que ha encontrado.

Lo que Gabriel no cuenta es que la presencia de Irene reactiva algo que él lleva años reprimiendo: una sensibilidad al vínculo que su propia familia le hizo creer que estaba muerta. Lo que Irene no cuenta es que su padre, ejecutado por el Estado hace quince años, dejó pruebas de que la Ley de Declaración esconde algo mucho peor que el control social. A medida que el deseo entre ellos se vuelve imposible de negar, ambos deben decidir cuánto están dispuestos a arriesgar: él, el imperio que heredó; ella, la libertad que nunca tuvo. Y cuando la verdad sobre la familia Contino salga a la luz, tendrán que averiguar si lo que sienten puede sobrevivir a lo que se han hecho el uno al otro.




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