La segunda venida del Cristo de Dios

El Plan de Redención de Jesús, el Cristo

Aclaración: ya que estos detalles de la Redención, es decir la orientación y estabilización de los elementos del alma por el Corregente, el Hijo de Dios, no son conocidos, algunas religiones todavía enseñan acerca de la disolución de la forma espiritual en el espíritu etéreo, llamado también "Nirvana". Estas declaraciones proceden de manifestaciones, que llegaron a este mundo por diversos canales del más allá antes de los tiempos de Jesús de Nazaret. Hubo videntes que según su estado del alma veían en parte esta disolución de las almas y escribieron sobre ello. Esta idea en algunos países todavía es un hecho seguro y es considerado como lo más elevado y perfecto. También después del sacrificio del Hijo de Dios estos países conservaron sus reconocimientos e ideas.

Continúo. Moisés y Elías seguían hablando a Jesús: Tu Espíritu, oh Hijo de Dios, está en la omnipresencia de Dios. Se extiende desde la cualidad del Orden hasta la de la Seriedad, es decir que el actuar conjunto de Dios-Padre y Su Hijo se realiza en estas cuatro cualidades. Son las cuatro leyes de Dios: Orden, Voluntad, Sabiduría y Seriedad.

Reconoce, oh Hijo del Señor -siguieron diciendo Moisés y Elías-, estas cuatro legitimidades son también los elementos divinos de toda la Creación. Cada alma ha surgido de la totalidad y por eso posee estos cuatro elementos divinos. Tu misión divina, oh Hijo del Todopoderoso, que has aceptado, es: como Corregente de la Creación y en las cuatro cualidades como espíritu etéreo omnipresente, debes encargarte de la orientación legítima de los elementos divinos en las almas cargadas y caídas, y del soporte de los mismos por el incremento de la luz primaria.

De nuevo Le abrieron Moisés y Elías otro ámbito de la crónica atmosférica, por lo que pudo reconocer el estado de ésta y de las almas y de los seres humanos. El vio que con el soporte espiritual de los elementos divinos, que El podría dar a la humanidad, ésta tendría la posibilidad de llevarse a sí misma y a la estructura de la Tierra, a una vibración cada vez más elevada con la correspondiente vida legitima, y de convertir el estado de materia densa de ambos en uno de materia fina. El vio y reconoció, que por Su acción podía hacer que las fuerzas luminosas de Dios también pudiesen extenderse a los diversos ámbitos condensados de los cuatro planos de purificación, llamados aún jerarquías satánicas, y que todo se fundiría en armonía con la existencia eterna.

Sin embargo también vio en la crónica atmosférica abierta, llamada también crónica etérea (registros akáshicos), lo contrario: si las almas y los seres humanos, a pesar de Su sacrificio, no se acordaban de las leyes del Padre y no llevaban una vida en la voluntad de Dios,

sino que siguen evocando causas de guerras, asesinatos, desastres terrenales, odio, envidia, enemistad, sensualidad y cosas similares, entonces los elementos de las almas ya no podrían desordenarse, pero sí los átomos y elementos de esta Tierra, que entonces adoptarían una rotación opuesta. La consecuencia de estas acciones contra la ley sería nuevamente un gran tormento, sufrimientos, enfermedades y dolencias. Vio cómo los océanos se elevarían de sus cuencas como resultado de enormes desplazamientos de los polos, causados principalmente por la rotación opuesta de los átomos y elementos terrestres. Vio poderosas mareas vivas que comienzan catástrofes inimaginablemente grandes y conducen al fin seguro de esta materia.

El Jesús de Nazaret transfigurado vio cómo las capas sedimentarias de la Tierra se desprendían como la corteza de un árbol y cómo el sistema solar se fundía. Sin embargo Él reconoció al mismo tiempo, como éste se unía a otros sistemas, para hacer surgir una nueva Tierra y un nuevo Cielo. Además el Jesús de Nazaret transfigurado reconoció cuántas almas desencarnadas, que a pesar de la disolución de la materia, aún se aferran a sus restos, se atormentan por la vida terrenal en sus imaginaciones, ya que sus cuerpos espirituales no pudieron disolverse, porque Su sacrificio de amor actuó como prenda y apoyo en los elementos del alma, que es su luz de liberación y resurrección, pero que debe realizarse para poder desprenderse de todas las ideas y de la pecaminosidad terrenales.

Jesús de Nazaret dijo a Moisés y a Elías: Mi amor es el amor de la luz primaria, de la cual provengo. Cumpliré Mi misión en el sentido de Mi Padre. Él se despidió de los príncipes de la luz del Orden y de la Voluntad y se colocó en medio de sus discípulos que estaban emocionados, cegados por la luz.

Señor, Señor, dijeron todos excitados, ¿qué ha sucedido? Jesús de Nazaret respondió conforme al nivel de conocimientos de Sus discípulos y les dijo: “Podría deciros muchas cosas, pero hoy no las entenderíais. Solo cuando el Espíritu de Mi Padre penetre aún más en vuestras almas y en vuestro ánimo, comprenderéis esta visión. Cuando todo se haya cumplido os enviaré de nuevo al Consolador, el Espíritu Santo. Él será a su vez una luz de manifestación para muchas almas. Este espíritu de la iluminación vendrá a vosotros, seres humanos, y se instalará en vosotros como luz y fuerza. Entonces se manifestará de nuevo y os instruirá a todos vosotros en más verdades”.

El amor de Dios en Jesús de Nazaret creció y se perfeccionó en Getsemaní y en el Gólgota. La divinidad absoluta, es decir la unión absoluta con la luz primaria, con Dios Su Padre, tuvo lugar en toda su dimensión en el Gólgota. Este acontecimiento externo fue simbólico para la humanidad.

En el transcurso de este acontecimiento en el Gólgota, la atmósfera y la Tierra fueron tocadas por la luz primaria. Por eso se habló y se habla aún hoy de un terremoto, que sacudió la Tierra durante la muerte de Jesús de Nazaret, y aterrorizó a la gente. También este terremoto y la visualización de las almas, que según se dice, se levantaron de las tumbas como seres humanos, fueron solo un signo externo de la luz primaria que había tocado a las almas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.