La segunda venida del Cristo de Dios

El día del Cristo de Dios se acerca

Vuelvo a resumir una vez más:

Así como muchas cosas están cambiando en esta Tierra, en las almas de las personas y en los planos de purificación, también está cambiando la constelación de los planetas. A través de la ley de la voluntad de Dios, el "Hágase", que aspira a la estructura sutil de la creación de la Caída, también están apareciendo cada vez más discrepancias en los planetas y alrededor de ellos, lo que, como se ha revelado, tendrán un efecto en la constelación planetaria. Esto se debe a que la luz primaria anhela relajarse y asimilarse a la vida verdadera y perfecta. Esto ocurre no solo en las almas, sino en todas las áreas materiales condensadas de la Creación.

A través de la Obra redentora de Jesús el Cristo, la humanidad recibió fuerzas espirituales creadoras. Dotada con estas capacidades podría haberse esforzado por purificar las almas y la estructura terrestre. A través del credo de unidad en y con Dios no solo el planeta Tierra, sino todos los planetas del sistema solar incluido el Sol, se habrían relajado, purificado y orientado hacia la irradiación divina legítima. Como resultado los grandes campos de tensión no habrían aparecido y el sistema solar podría haber experimentado una transformación tranquila.

Pero como ésto no ocurrió, debido a la aparición de los campos de tensión, se alteran también las órbitas planetarias. Como se ha manifestado, esto da lugar a un efecto contrario que traerá grandes peligros y penurias, no solo para los seres humanos sino también para la Tierra.

La Era de la Redención está llegando a su fin, y por tanto el retorno del Cristo de Dios es inminente. Pero antes de este maravilloso acontecimiento todas las tensiones en la atmósfera deben ser superadas. En este sentido ocurrirá lo siguiente:

La luz primaria, la fuerza espiritual, penetra cada vez más profundamente en la Tierra y en las almas humanas. Esta luz santa de Dios no tiene un efecto destructivo, sino constructivo. Todos los ámbitos divinos la aceptan; así también los hijos puros, porque todo el universo de la Creación se construye y expande por la luz primaria. Solo la humanidad sigue creando más discrepancias.

El Reino eterno consta de siete Cielos básicos. Estos están animados por la luz primaria. En cada uno de estos Cielos básicos circulan planetas de los otros seis Cielos como subregiones, ya que todo debe estar contenido en todo. Los siete Cielos básicos con sus subregiones se mueven en órbitas elípticas en el ciclo de eones alrededor del Sol Central Primario. Los sistemas solares de cada Cielo, reciben energía del Sol Central Primario a través de la respectiva entidad solar o cualidad solar.

El gobierno de Dios, la energía fluente que lo origina todo, lo transporta y lo mantiene, está organizado de tal manera por el Creador del universo, que ninguna energía puede perderse.

Descrito de nuevo con palabras ligeramente diferentes: cuando los campos de tensión se descarguen en todos los ámbitos condensados, ocurrirá en la Tierra lo siguiente: catástrofes terrestres sin precedentes se alternarán con miedo y condiciones caóticas en los diferentes países y ciudades. Los últimos restos de las armas se convertirán en arados solo cuando el mundo se haya purificado tras guerras, epidemias y saqueos, alternados con catástrofes terrestres.

Después de esta batalla de las naciones, de la catástrofe mundial, en los corazones de los supervivientes habrá temporalmente paz y recogimiento. Porque los cuerpos vegetando en debilidad por haber sufrido hambre y haberse agotado a sí mismos, no desearán otra cosa que descanso. La atmósfera está purificada y la Tierra se prepara para la expansión.

Durante y después de este tiempo caótico, la estrella de Belén, llamada Urano, y sus planetas auxiliares, tendrán un efecto especial en las almas tanto encarnadas como desencarnadas. Como ya he informado, muchas personas describen a Urano como un planeta belicoso. En realidad es el planeta de la paz y la tranquilidad.

Urano, con sus planetas auxiliares, transformará la atmósfera aún existente en luz y energía mediante la fuerza de la luz primaria, y muchas personas y almas que han abandonado el cuerpo, serán preparadas para la energía sagrada del Redentor, para Su aparición. Durante este tiempo caótico, en el que los seres humanos y las almas estarán experimentando la relajación de la Tierra, también tendrá lugar una gran limpieza en todos los ámbitos del Orden.

Así como aumenta el número de profetas de Dios encarnados aquí en la Tierra, que quieren orientar a la humanidad hacia el destello divino, también actúan ángeles-maestros de los mundos celestiales puros en los planos de purificación, así como semiángeles de los tres planos de preparación (estos son almas evolucionadas que han pasado los cuatro planos de purificación), para despertar y orientar hacia Dios a las almas despolarizadas y espiritualmente dormidas.

Dios, el Eterno en Cristo, está tratando una vez más de dar a Su pueblo cegado e ignorante, a la humanidad en esta Tierra y a las almas en los ámbitos astrales, otra oportunidad para el discernimiento y el arrepentimiento. Pues las almas y personas en estado letárgico, si a pesar de todos los esfuerzos de los profetas, ángeles instructores y semiángeles, no se orientan al amor divino ni cumplen Su mandamiento de amor; durante la expansión tendrán que soportar humillaciones y tormentos mucho mayores que la humanidad en el periodo de descanso después de las guerras y las catástrofes terrestres.

Mientras la ley de Dios sigue permitiendo que sus prometedoras fuerzas etéreas penetren en todos los sistemas solares condensados incluido el sistema más burdo, la Tierra; entre los pueblos que hayan sobrevivido estas catástrofes despierta un tiempo aparentemente tranquilo.

Los mil años de los que habla la Biblia, no deben aplicarse a este calendario terrestre. El reloj cósmico funciona de forma completamente diferente. Todas los esferas del Orden en las que viven las almas que han abandonado su cuerpo, también están incluidas en este gran periodo de transformación. Estas esferas, que son estructuralmente diferentes, no tienen los números anuales de la humanidad: allí se calcula en el tiempo eón, que se orienta por las órbitas elípticas de los ámbitos espirituales alrededor del Sol Central Primario. Además habrá condiciones de luminosidad completamente opuestas. Esto significa que las fuerzas de iluminación del Sol, de la Luna y demás planetas irradiarán la Tierra desde una perspectiva completamente nueva, a menudo opuesta, lo que dará lugar a formas de vida y condiciones de vida diferentes.




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