Los derrotados no fueron privados de su libre albedrío. A través del Hijo de Dios se les ofreció una lucha justa, mientras Cristo estaba todavía en vestido humano, y también en Su cuerpo resucitado. Cristo, el Corregente de la Creación, venció la batalla del amor ya cuando estaba aún en traje terrenal. Su amor por las personas y almas era mayor que el odio de ellas. Por eso la luz primaria fluyó en los elementos del alma sin privar del libre albedrío a los hijos caídos de Dios.
Hasta el día de hoy, las almas y personas incorregibles e ignorantes todavía creen que Satanás, también conocido como Lucifer o ángel de la Caída, todavía vive entre ellas. Esto es un engaño. El ángel femenino, que quería ser un principio positivo como Dios, hace mucho tiempo que reconoció y se arrepintió de su delito.
Solo las almas y las personas transformadas por sus pensamientos y actos contra la ley de Dios, querían y todavía quieren continuar hoy con este dominio satánico. Satanás, el ángel femenino, también llamado diablo, ya no está como un ser contrario a Dios entre los seres humanos. Lo negativo que todavía sucede hoy en día en y entre la humanidad, solo es lo engendrado por este ángel caído: las personas incorregibles se cargan constantemente con pensamientos y actos ilegítimos. Esta carga es el Satanás de los sentidos, son los arrebatos satánicos de un alma agobiada, que aturden a la persona y la convierten en ladrona en todos los aspectos de la vida. El Satanás de los sentidos es por tanto, el alma aún impura concentrada solo en el mundo de los sentidos, y que transfiere sus rasgos de voluntad a su cuerpo terrenal aún débil. Por eso el ser humano debe reflexionar sobre lo que es bueno y de acuerdo a la ley y reeducarse, para que el alma, centrada en los sentidos externos, despierte a su naturaleza divina y pueda purificarse mediante una máxima disciplina humana.
Todos los ámbitos condensados, los soles y planetas, preparan la venida del Cristo de Dios, así como también prepararon Su nacimiento en Jesús de Nazaret.
La estrella de Belén fue el planeta que entró en el campo planetario de esta Tierra, al que la humanidad llama Urano. Mucha gente considera que este planeta es un planeta rebelde entre los demás. Sin embargo, desde la perspectiva espiritual, es el planeta del silencio, el que, junto con el planeta Plutón y otros planetas poderosos, quiere atraer la atención del mundo hacia Cristo y Su Obra espiritual. Este planeta de Belén junto con algunos otros planetas, tocará a muchas más almas en el tiempo venidero y las orientará a Dios. Muchos seres de la luz, que en traje terrenal sirvieron o quisieron servir a Cristo, llegaron a través de la senda de irradiación de una constelación planetaria, en la que Urano jugó un papel decisivo. Para aquellas personas y almas que todavía viven en un "sueño terrenal", es decir atadas a la Tierra y alejadas de Dios, Urano es un alborotador, porque estas personas y almas apenas pueden soportar la fuerza dinámica que emana de este planeta.
Si la mayoría de la humanidad llevara una vida de acuerdo a la voluntad de Dios, la estructura burda, la materia, podría refinarse mediante el poder de la luz primaria, y las almas y la Tierra podrían alcanzar gradualmente la adaptación a la consciencia de Dios y a los mundos espiritualmente puros. Jesús el Cristo a través de Su "está consumado", confirió al alma humana estas energías de adaptación mediante las cuales ésto podría haber ocurrido.
Ya solo a través de una vida dedicada a Dios, en la que el alma encarnada se hubiese convertido en un cristiano de acción y hermano de todos los seres humanos, sin fronteras nacionales, podría haber vivido y actuado de verdad creativamente. Ya solo con esto se habría llevado a cabo este refinamiento.
El ser humano es el satélite de la Tierra. Si la antena de su alma no se orienta a la fuerza suprema, a la luz primaria, sino solo a la luz aparente, a la potenciación del propio ego, así también se reduce la fuerza vital de su planeta de vida. A través de pensamientos y actos contrarios a la ley Divina (por ejemplo experimentos atómicos y ondas sonoras ilegítimas, debido al tráfico aéreo y satélites) el ser humano crea campos de tensión, que no solo son perceptibles en la superficie terrestre y en la atmósfera, sino que también se extienden a los planetas y órbitas planetarias, que pertenecen directamente a la Tierra, el planeta de residencia de los seres humanos.
Tan pronto como el ser humano se comporta ilegítimamente con su Tierra, altera los campos magnéticos y las corrientes galvánicas. Estos actos contra la ley Divina también se notan enormemente en el mundo animal, vegetal y mineral. Estas grandes descargas de fuerza también afectan a la atmósfera, provocando que entre en desarmonía y se abra en algunos puntos. Las influencias luminosas cósmicas resultantes, provocan entre otras cosas enfermedades y un mayor riesgo de accidentes y muerte. A través de la atmósfera, que es el aura de los seres humanos y de la Tierra, los planetas de este sistema solar están también influenciados por la atmósfera, que es el aura de las personas y de la Tierra, en combinación con la luz primaria, que irradió cada vez más fuerza al final de la era de Piscis. Son principalmente estos planetas los que tienen un mayor impacto en la Tierra y la estimulan a crecer y multiplicar minerales a través de sus campos magnéticos. Se trata principalmente de Saturno, Marte, Júpiter, Venus, Neptuno, Urano y en el sentido más amplio, Plutón.
¡El Cristo de Dios habló de una nueva Tierra y de un nuevo Cielo!
Dios es espíritu. Su voluntad espiritual se manifiesta mediante Su ley de irradiación. El "Hágase" actúa en la llamada Era del Acuario, en la que la irradiación legítima, que es la fuerza primaria o la luz primaria, irradia en todos los ámbitos de purificación (ámbitos astrales). La purificación de estas zonas, que son las más densas, comienza en el peldaño del Orden, al que sobre todo también pertenece esta Tierra. Jesús de Nazaret nació en la Tierra, la zona más condensada dentro del nivel del Orden. Por eso en Su segunda venida como Redentor e Hijo de Dios, Él aparecerá primero en el ámbito del Orden, en el área atmosférica de esta Tierra.
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Editado: 19.10.2026