31 de octubre 2004
Esta literalmente todo el mundo aquí. Oliver —del equipo de Rugby— puso su casa para hacer una fiesta de Halloween de disfraces. En un principio Hannah y yo planeamos no disfrazarnos e ir con ropa normal, a lo mucho comprar unas orejitas, claramente ante esto Sophie puso el grito en el cielo y nos disfrazó en contra de nuestra voluntad, yo iba de Wonder Woman.
Odio este traje y me siento incómoda porque era ceñido y corto, nunca me había puesto algo parecido pero era definitivamente mejor que ir en contra de Sophie. Estoy en la pista bailando con Hannah que iba de Black Widow mientras que Sophie estaba bailando con Will cerca de nosotras, ellos iban de Tinkerbell y Peter Pan, Sophie no paraba de decir una y otra vez que iban como amigos, gracias a su eterno drama amoroso.
—Tía, te queda increíble el disfraz. Estas cañón —dice Hannah casi gritando para hacerse escuchar sobre la música— Ese chico de último año, Paul O'Neill no te quita los ojos de encima
—Es porque casi tengo las tetas de fuera —digo volviéndome a subir la parte de arriba del disfraz
—No las ocultes, ¡disfrútalas! Las personas pagan para tenerlas como tú —Dice Sophie y las dos nos reímos—, y solo para que quede claro, no es solo hoy, Paul está colgado por ti desde el año pasado
—Es cierto, esta loquito por ti —dice Hannah
—Estáis mal de lo vuestro —digo riéndome
Seguimos bailando por casi toda la noche con otras chicas de nuestro año también, hasta que una de mis peores pesadillas paso, gire la cabeza de inmediato al sentir unas voces familiares, son Charlotte Whitmore y Amelia Pembroke y obviamente con sus novios, que por suerte ninguno de ellos me había visto. Mierda, mierda, mierda. Siento mi corazón acelerar y el familiar sentimiento de pavor.
—Voy al baño —digo antes de prácticamente correr hacia las escaleras
Tengo un pitido ensordecedor en los oídos, el aire me empieza a faltar, la ansiedad casi me ahoga y las lágrimas empiezan a acumularse en mis ojos, corro a un baño dentro de una habitación y me pongo a vomitar en el váter todo el contenido de mi estómago. Me quedo con la cabeza en el inodoro por si viene más, de fondo a penas escucho unas voces
«Por el amor de Dios no» decía una voz masculina
«Pero yo te amo» decía una chica
«Y tú sabes que yo no, por eso dejamos de follar, solo te veo como una amiga, si quieres algo más de mí te recomiendo que busques una silla para esperar»
«¡Eres un maldito!» escucho un portazo
El vómito vuelve y cuando termino abren la puerta del baño, es Malfoy que en un principio no se da cuenta de mi presencia mientras se pasa una mano por el cabello, pega un salto cuando se percata de mi
—¡Joder, Evans! —Me mira bien—, ¿Qué pasa? ¿Wonder Woman no aguanta un par de tragos sin potar?
—Ja, ja, vete a la mierda, Maverick —digo al ver que él iba de piloto. Me paro, tiro la cadena y saco el cepillo y la pasta de dientes que llevo conmigo a todas partes
—¿Quién coño es ese? —dice mientras escupo la espuma en el lavamanos
—Es un tío que es piloto en una película, ¿ahora lo pillas, retrasado? —me sigo lavando los dientes
—Me vienes tú a decirme a mi retrasado si no entiendes ni la gramática más simple de francés
—Oh, perdón si no todos llevamos toda la vida yendo a clases de puto francés, gilipollas —digo lavando mi cepillo y guardándolo
—Estas disculpada —dice de manera arrogante con una sonrisa
—Vete a la mierda, gilipollas —digo saliendo de la habitación enojadísima
—Wonder Woman, dejas tu corona —dijo con su voz arrogante tendiéndome la tiara, voy y me la llevo
—Eres un imbécil, Maverick —me doy la vuelta y salgo
Bajo las escaleras a toda prisa para irme de la fiesta con la cabeza gacha rogando porque ni mis amigas o esas chicas, por suerte Sophie estaba ocupada bailando con Will y Hannah hablando con un pelinegro. Logré con éxito mi misión y me marché de la fiesta, hacia un frío horrible, pero cuando me propuse a caminar hacia mi casa Paul me toca el hombro
—Alyssa ¿Ya te vas?
—Si, estoy cansada —digo como excusa para no tener que hablar sobre el tema
—Te puedo llevar si quieres
—Lo siento, tengo la regla de no subirme a coches de extraños —digo comenzando a caminar
—Paul O'Neill, ¿Tu? —me giro cuando lo escucho y lo veo tendiéndome su mano, suelto una risa
—Alysa Evans —le estrecho la mano
—Un gusto, entonces ¿Vienes? —dice abriéndome la puerta de su coche
—Solo si prometes que no me vas a secuestrar
—Tranquila, no me va eso —me sonríe y se saca su sudadera tendiéndomela —debes tener frío
—Gracias —me pongo la sudadera inmediatamente sintiéndome más cómoda— bien, Paul, me voy contigo —Subo en el auto y el también.
Hablamos un rato hasta que me dejó en la puerta de mi casa