Draco Malfoy
12 de marzo 2005
Necesite un poco de tiempo para juntar valor y planear exactamente lo que le iba a decir, no podía cagarla y arriesgarme a perder a Alyssa para siempre, pero ya lo tenía decidido, después de este partido contra St Ann’s voy a pedirle disculpas en serio, soy capaz de hasta ponerme de rodillas con tal de que me perdone.
Alyssa Evans
—Dios, esos cuantos años tienen ¿40? —dice Hannah al ver entrar a la cancha los chicos del otro instituto
—Y tu le decías gorilas a los de nuestro equipo —digo
Como siempre Sophie está mirando a Will, este la saluda y ella se sonroja
—¿Cuándo le vas a poner fin a este drama estúpido? —dice Hannah poniendo los ojos en blanco—, estoy a un paso de yo misma planearles la cita
—Solo somos amigos —insiste Sophie
—Dios, eres la persona más terca que he conocido y viniendo de mi es decir mucho —dice Hannah
El silbato sonó marcando el inicio del partido. El césped estaba embarrado, y el sonido de los impactos —ese choque seco y sordo de hombros contra pectorales— resonaba en el ambiente.
A Harry lo vi recoger un balón suelto tras un ruck, su camiseta número 13, dictando el avance con gritos cortos y precisos. Theo, con el 10, recibió el pase, hizo una finta hacia la derecha que dejó a dos de St. Ann’s buscando aire, y lanzó un pase hacia la banda.
El 15, corrió como si le fuera la vida en ello, esquivando a un rival y ganando diez metros antes de ser placado cerca de la línea de 22.
—¡Apoyo, apoyo! —rugió Harry desde el fondo.
Will el 7, se lanzó al suelo, protegiendo el balón. El equipo estaba conectado. La pelota volvió a manos de Malfoy, el 12, mis ojos involuntariamente siempre volvían a él. Se abrió paso, golpeando a los defensas de St. Ann’s.
El marcador estaba ajustado y el tiempo se agotaba. El 9 y el 8 combinaron rápido, abriendo el juego para que el 11 y el 14 se encargaran de fijar marcas. Estábamos a nada de ganar.
Pero entonces, ocurrió.
Malfoy tomó el balón tras una rápida descarga del 6. Vi cómo buscaba el espacio por el flanco izquierdo. St. Ann’s, frustrados, perdieron la compostura. Uno de sus jugadores, un tipo enorme con el número 4, ignoró el balón y se lanzó como un misil directamente hacia la rodilla y el torso de Malfoy, cargando de forma ilegal y desmedida, mucho después de que la jugada hubiera seguido su curso.
El impacto fue brutal, un sonido sordo que me heló la sangre.
Malfoy no se movió. Se quedó tendido allí, en medio de la intensidad del juego, con una pierna en una posición antinatural. El silbato del árbitro perforó el aire, todo el equipo comenzaron a rodearlo, yo tenía los ojos demasiado abiertos con terror, estaba luchando con el impulso de ir corriendo a verlo, Harry y Theo ya estaban arrodillados a su lado con cara de preocupación, yo tenía los nudillos blancos por la fuerza con la que me agarraba del barandal.
La ambulancia no tardó en llegar y se lo llevaron en una camilla