Cogió un lápiz les saco punta y se aseguró de que esta tuviera la punta muy fina. Después agarró una hoja y colocó justo al lado una fotografía.
Resopló y observó la fotografía varias veces hasta que con sumo cuidado, colocó el trozo de papel encima y comenzó a marcarla en el papel.
La fotografía poco a poco fue como absorbiéndose dentro del trozo de papel hasta que esta se quedó impregnada en él en un calco completamente exacto.
Después marcó con el lápiz los bordes, y se aseguró de que todos los trazos fuesen perfectos.
Después cerró los ojos, y dio la vuelta a papel asegurándose de que no hubiera ninguna parte de la fotografía fuera del papel.
Acto seguido colocó su mano encima y apretó con todas sus fuerzas durante varios segundos para después girarla nuevamente. El sudor le caía de la frente, realizando un recorrido por sus mejillas y acabando detrás de la oreja.
Por último escribió un texto justo en el pie de la fotografía y colocó el símbolo negativo en grande.
En cuanto hizo esto último se separó del papel lo escondió cerca de un lago y huyó de lugar.