No me toques!

Capítulo 16.

"El mayor error de Ser Humano es confiar ciegamente en otro Ser Humano

-MB"

 

No tengo ni la más mínima idea de que decirle a Lara, ¿Cómo explico una caja rosita toda bonita con un maldito cuchillo cubierto de sangre? Ella hace algo que no esperaba, busca el celular en su bolsillo y marca rápidamente un número...

—Tu amiga es una psicópata.

—¡Que no llames a Maxon!

Sin pensarlo corro en su dirección para sacarle el teléfono pero ella sin moverse de su lugar con un manotazo me empuja para atrás, tropiezo y caigo al suelo, indignada levanto la mirada y ella continúa hablando.

—Pensé que la única casi sociópata aquí era yo —Chifla mirando hacia el techo—, pero está loca me dejo con la boca abierta ¿Sabías que está metida en cosas turbias?

Enojada me levanto y como no me estaba prestando la suficiente atención le quito el celular de la mano y corto la llamada. Eso hace que enfurezca y venga directo a mí, pienso correr porque para ser sinceros ella da miedo pero en ese instante alguien golpea la puerta.

—¡Abre la puerta! ¿Qué está pasando allí adentro?

El Señor Nieves volvió, quiero suspirar con tranquilidad pero esta maldita loca no me deja.

—¡Espera un minuto Noah! —Grito y volteo hacia Lara.

—Lara escúchame, no soy ninguna psicópata —Ella hace una mueca—, pero la persona que lo mando si lo es y esta allá afuera...

Afuera.

Noah.

Con los ojos abiertos y llena de pánico me apresuro en abrir la puerta, cuando lo hago veo a Noah cerca de las escaleras, observo mi alrededor asustada, mi cabeza gira de derecha a izquierda pero no hay nadie por lo cual suspiro aliviada.

Él se da cuenta de que estoy aquí así que se aproxima.

—¿Qué demonios pasó?

Ladeo la cabeza hacia un costado.

—Mejor pregunta ¿Qué no ha pasado? —Él arruga su ceño. Le hago un movimiento de cabeza para que entre en mi casa y él niega con la cabeza—. En este momento no estoy para tus juegos Noah, la novia de mi amigo acaba de abrir la maldita caja y acusarme...

—¿No podías guardarla mejor? ¿Por qué si quiera dejas que entre a tu casa?

—Tal vez porque el maldito psicópata nos estaba mirando al otro lado de la acera.

Eso lo sorprende y palidece. Gira en la dirección que le he comentado y luego me hace gestos con las manos para que me apresure a entrar.

—Hablemos mejor adentro.

Quiero reír por su cobardía pero no es el momento, mucho menos ahora que dejamos a Lara sola adentro con la caja. Entro y él me sigue, cierro la puerta detrás de él y lo primero que veo al entrar solo logra estresarme más.

—¿Pero eres tarada? —La voz de Noah ni siquiera la sobresalta—. ¿Cómo vas a sostener un arma que puede ser utilizado como evidencia.

—No es cualquier cuchillo —Dice sosteniéndolo y observándolo con cuidado—, trabaje de mesera en varias ciudades y esto me suena... cuando estaba en un pueblo ayude en la cocina —Suelta una risa para nada bonita—, más bien fregaba los platos y este cuchillo es muy similar al que usaban allá.

—Es sólo un cuchillo —Digo y le muestro la caja para que la deposite ahí—, pueden haber millones de estos.

—No, estoy segura, realmente solo he visto este cuchillo en ese lugar pero bueno no soy quien para meterme en sus mierdas.

Noah la mira con un poco de curiosidad.

—¿Qué es lo que lo hace diferente según tú? —Ella lo mira por el rabillo del ojo—, ¿Qué lo hace diferente de los otros cuchillos?

Ella no responde, sigue con el cuchillo en mano mirándolo detenidamente y yo camino hacia ella cansada.

—Solo es un cuchillo —Agarro un paño de la mesada y lo uso para quitárselo de las manos y tirarlo a la caja, ella me lanza una mala mirada que me dan escalofríos—. Cuando el fisca...

—Es el sello —Dice interrumpiéndome, me empuja para caminar hacia Noah él cual no retrocede por su cercanía aunque Lara no se acerca demasiado—. Ese lugar realmente era un caos, era un pequeño pueblo en donde no me quede mucho tiempo las cosas eran un poco turbias por esos lugares. Ese cuchillo tiene un pequeño sello en la madera, casi es imperceptible porque ya esta vieja pero es el mismo estoy segura.

Termino recostándome contra la mesada algo enojada con Noah por prestarle atención a alguien que ni siquiera conoce. Es solo un cuchillo, sería demasiada coincidencia que Lara haya visto uno exactamente igual, pero lo indignante aquí es que el Señor Nieves la mira como si en verdad ella tuviese razón.

—¿Quiénes eran los dueños del Local?

—Noah... —Quiero que el tema finalice pero los dos me ignoran por completo.

—Ahora que lo pienso no lo sé —Ella se cruza de brazos—, solo conocí al gerente, no estaba pasando por un buen momento ese local y apenas tenían empleados porque el sueldo era muy bajo. Acepte solo por el hecho de que necesitaba el dinero.

—¿No viste al dueño ni una sola vez?

—¿Eres sordo? Te estoy diciendo que no —Noah ni siquiera piensa en atacarla con algún comentario suyo. Me río de lo absurda que es esta conversación—. Solo sé que el dueño tenía una esposa y una hija y que no vivían en el pueblo porque su hija estaba desaparecida o algo así. Realmente no le preste atención a la historia.

Eso me llama un poco la atención, pero niego internamente es imposible que eso tenga algo que ver con esto. El timbre de casa timbra y al fin Noah se digna en mirarme. Tal vez siga molesto por mi comentario de hace un rato pero... maldición estoy a un centímetro de volverme loca, con todo lo que está pasando es normal que me ponga de esa manera.

—¿Quién es?

—Ahora si me quieres escuchar ¿no? —Él frunce el ceño—. Es el Fiscal Jean.

—¿Estás loca? —Pregunta alarmado—. ¿Cómo pudiste llamarlo?

Enojada ni siquiera pienso en prestarle atención asi que voy directo a recibir al Fiscal, no voy a seguir haciendo lo que me diga Noah debo de tomar mis propias decisiones y aunque él no crea en el fiscal yo si lo hago. Paso a su lado sin siquiera mirarlo y abro la puerta, cuando la abro lo veo pero no está solo. Un hombre con traje de policía está a su lado y me observa con curiosidad, oh, no esperaba que viniera con alguien más.




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