Zeus se sentía parte de la ciudad , caminando en todas direcciones mientras la noche avanzaba. Seguía paseando noche tras noche por el hospital visitando a Nancy desde la distancia. Por la mañana dormía unas horas antes de acompañarnos al cielo a sus tareas. Le encantaba socializar y pasar tiempo con Luna le reconfortaba.
Una de esas mañanas como todos los días el ciego se detuvo en una tienda de comestibles cuando un vehículo paró a pocos metros.
Un hombre se bajó del vehículo y camino hacia el interior de la tienda donde se encontraba el ciego. En esta ocasión Zeus se quedó fuera y nada más ver aquel hombre entrar se acercó a la puerta y su instinto le comenzó a decir que algo no iba bien.
Reconocía ese olor ,esa aroma y rápidamente se puso en guardia. En su mente comenzaron a aparecer similitudes hasta que se percató,de que era uno de los asaltantes de Nancy. Zeus se puso muy nervioso hasta el punto de que entró en la tienda para insistir al ciego de que saliese de allí. Zeus observó lo que parecía un arma guardada en el bolsillo trasero del pantalón.
Sin tiempo para reaccionar y antes de que el hombre pudiera levantar su arma, Zeus se abalanzó sobre el , lo inmovilizó, agarró a Luna y tiró de su compañero hasta la salida. Después entró rápido y se encaró con aquel hombre.
Este disparó dos veces contra él y salió a la tienda subiéndose en el coche y acelerando a gran velocidad.
Zeus lo observó y siguió con la mirada el coche hasta que desapareció. A continuación se acercó al ciego y a Luna y se aseguró de que estuvieran bien.
—O amigo gracias. Nos ha salvado otra vez de una situación peligrosa. Eres nuestro ángel de la guarda—
La policía habló con el dependiente de la tienda y con el ciego y poco tiempo después se marcharon a casa. Zeus se mostraba tranquilo y como hacía todos los días al caer la noche Zeus golpeó la puerta para que la abriera.
Su compañero lo hizo le dio la buenas noches y Zeus salió del portal de camino al hospital como hacía todos los días. Sin embargo esta vez Zeus se detuvo pocos minutos después cuando observó como varias personas lo estaban siguiendo en la distancia. Analizó cada rostro y salió de aquel lugar perdiéndolos de vista.
De nuevo retomó el camino hacia el hospital y tras permanecer quieto escondido el aroma que había olido horas antes regresó. Zeus se concentró y en su cerebro apareció un mapa como si fuese un GPS indicando el lugar en el que estaba la persona a la que había visto horas antes y la que había asaltado a Nancy. Zeus salió corriendo a toda velocidad esquivando a coches y buscando el camino más corto hasta que llegó a una finca en mitad de la nada con una puerta de varios metros y una persona armada al otro lado.
Nada más acercarse a la valla para ojear un tipo se acercó y dijo.
—Tú eres ese perro de mierda que ha asustado a este gilipollas. Mira que tonto es que te dispara dos veces y no te da. Lo que no sé es a lo que has venido y como has llegado hasta aquí. Lárgate o te pego un tiro—
Zeus se quedó quieto inmóvil mientras el otro hombre al otro de la valla iba perdiendo la paciencia.
—Márchate de aquí o te disparo—le decía enseñando su arma.
Finalmente Zeus se marchó no sin antes bordear toda la casa por los alrededores. Caminaba pegado a la valla hasta que dos perros salieron a su encuentro y comenzaron a morderle. Sin embargo su cuerpo metálico impidió que los dientes de los canes penetraran su piel.
Zeus se deshizo de ellos pero no les hizo ningún daño; simplemente dejó que se lastimaran ellos mismos.
Los perros se alejaron y Zeus se marchó cuando sin previo aviso varias personas se avanzaron sobre él, y lo metieron dentro de una caja metálica . Zeus no entendía nada y se asustó tanto que se agazapó en la caja hasta que el viaje llegara a su fin.
Después varias personas buscaron y le metieron dentro de una jaula pequeña metálica . A su lado había otro perro más y nada más levantar la mirada observó que había muchos perros más encerrados igual que él.
Zeus miró a una de las ventanas y observó como el sol empezaba a aparecer lo que significaba que tenía que regresar a casa. Cada vez se iba poniendo más nervioso, que según pasaban las horas el lugar le inquietaba.
Editado: 03.10.2026