El día siguiente llegó, David fue con su papel de profesor y Steven con el de alumno, todo normal, aunque la orden de David fue pedirle a Arnold que se duplique el trabajo... se pone un profesor por colega, aunque en ese colegio no haya sospechas, las cámaras se empezaron a contar más, incluso en las calles pasaban haciéndose pasar por vagabundos.
Día Miércoles todo normal, la última clase del día de hoy es Lenguaje, todos estaban quietos y moderados, en minutos llegaba el tutor. Mario ingresa a su curso saludando como siempre:
—Buenas tardes, chicos.
Todos se pusieron de pie y saludaron:
—¡Buenas tardes profesor!
Mario deja su mochila en su escritorio y observa a Steven, obviamente se acordó....
—¿Acaso no le dije que quiero ver a su representante, se le olvidó, señor Alberto? —dijo Mario.
Steven fue consumido por los nervios, no se le veía nada en mente y solo dijo:
—Ellos trabajan profesor.
Mario lo quedó observando con un tono muy serio, tenía una mirada que apuñalaba el alma, mostró una personalidad tranquila y se dirigió a todos:
—¡Cuando suene la campana de salida! ¡todos se van! menos Alberto
Steven quedó sin habla, por ratos el miedo lo consumía, miraba la hora y entre sí solo se decía: "No quiero que termine la clase".
Antes de que suene la campana, le envió un mensaje a su papá... el cual decía:
— "El profesor Mario me pidió quedarme, después de que termine la clase"
Y un segundo mensaje que decía:
— "Estoy asustado, ayúdame"
La campana suena dando fin a la clase, Mario se queda de pie en la puerta para asegurar que Steven no salga. Cada uno que salía lo quedaba observando a Steven, unas miradas burlonas y otros de lástima. El curso quedó vacío, solo eran Mario y Steven.
Mario observó y verificó que no haya nadie y se fue a sentar a su escritorio.
— Ven acá, siéntate al frente mío —dijo Mario.
Steven con nerviosismo se levantó y se sienta en el pupitre de al frente, su cabeza agachada lo decía todo.
— ¿Tienes miedo? —pregunta Mario con tranquilidad.
Steven quedó sin respuesta, no decía nada. Mario se levanta y le dice:
— No entiendo tu miedo, se supone que eres muy valiente, además, ¿por qué temes?, no te estoy pegando, ni nada, solo es un castigo, pero quiero que respondas esto... ¿Piensas que tu actitud fue buena? ¿Acaso aparentas algo que no eres?
Steven alzó su cabeza y solo responde:
— Yo solo quería que me respeten.
Mario frunció su cara y le interrumpe:
— ¿Amenazando? ¿Piensas que así se gana esto? —preguntaba Mario—. Te equivocas hijo, nada en este tiempo está bonito y lo fácil no siempre es bueno... ¿Entiendes?
Steven quedó cabizbajo... desde el fondo no tenía que tomar en serio lo que le dicen.
— ¿No sabes cuántos jóvenes mueren a diario? —le pregunta Mario—. Hay sicariatos, secuestros, algunos de esos mocosos no pasan de 20 años, más dicho ya ni llegan a los 30, sabes, lo único que yo puedo decirte es que camines recto y elige bien, acuérdate una cosa, el mundo da vueltas y tarde o temprano todos pagamos lo que hacemos.
Steven se enoja y alzó su cabeza, y le dice:
— ¿Usted acaso ha tenido necesidades? —pregunta—. No sabe eso, pero sí es bueno para criticarme por mis decisiones.
Mario se empieza a reír... y solo le responde:
—¿Te crees el centro del universo? ¿Crees que no pasé necesidad? ¿Crees que yo tuve las facilidades que tienes tú? — pregunta — no, no las tuve, yo sí, me esforcé, teniendo y tuve la oportunidad de hacer cosas malas, pero yo no soy como tú, yo odio lo que es fácil, conocí su verdadero precio.
Steven lo queda observando, no se le venía nada a la mente.... Mario se le acerca y le dice:
— No sabes cuántos amigos y primos míos fueron asesinados por andar en estas cosas, los policías, los detectives que enviaron para buscar a un responsable sobre la desaparición de esos jóvenes que se creían intocables... incluso el mismo alcalde... buscan un culpable ¿para qué? ¿para limpiar la imagen de quién? Ahora hay muchos asesinatos, bandas que quitan la paz, pero en vez de solucionar eso, andan atrás de un asesino ¿quién sabe si existe?
Steven quedó en silencio... pensando en cada palabra.
— Pero ellos son humanos como usted y yo, tenían hermanos, madres, padres y amigos, tenía el derecho de vivir y quien sabe, empezar de nuevo —dijo Steven — ¿Y cómo sabe que buscan a un asesino?
Mario sonrió un poco...
— Solo es algo instintivo, era obvio — Mario responde— Te pregunto ¿Y las personas inocentes? ¿Aquellas que mataron? ¿No tenían hermanos? ¿Madres? no justificas lo que hacen, porque solo dicen: ellos lo hacen por necesidad y por su madre ¿Y los otros no tiene derecho a defenderse? nadie trabaja por diversión, trabajamos por necesidad, no para regalarle a esas ratas.
Steven quedo callado, prefirió no decir nada, Mario se percata de eso, sabia en su mente que este tipo de personas, por más ejemplos que se le dé, no aprenden, Mario se sentó y le dijo:
— Vete y piensa lo que haces, espero que no sea tarde.
Steven se levanta en silencio y procede a retirarse, Mario quedó observando a la nada, sus ojos se llenaron de ira, sentía aquella presión que hace tiempo tuvo, su mente empezó a imaginar escenarios y daba vueltas y solo pensó una cosa...
— "Una manzana podrida, no podrira a las demás"
Mario salió de la sala y todo lo demás solo quedó en silencio, las cámaras observaron a Steven salir de esa sala... pero fue su última toma, las otras cámaras no lo observaron más... todo fue como a las 13:25 pm.
El profesor Castillo, un señor de unos 55 años, da pasando por la salida de tercero bachillerato "A" y observa a Mario sentado, escribiendo en un cuaderno, se le hizo raro que a esta hora el siga en el colegio.
— Hola Mario... ya terminaron las clases, ¿qué haces? —pregunta el profesor Castillo.
Mario lo mira, sonríe y le responde:
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Editado: 25.10.2026