Miércoles 26 de abril del 2028, pusieron como el día en el que Steven desapareció, nadie aparte de Mario y David que era su padre, sabían que era un detective en cubierto. Por el tiempo, que conocieron a Steven con el nombre de Alberto tenían en cuenta que era un muchacho malandro, talvez por el papel que se le dio para esta investigación.
Jueves 15 de junio del 2028, ha pasado mucho tiempo.... por ahora la mayor parte de detectives, decidió retirarse... algunos de ellos se retiran por el hecho de que no hay respuesta.
La ciudad tenía un historial de crímenes, asesinatos, extorsión y secuestros, para ellos era muy imposible que exista un tal asesino en serie, todo es confundido con sicariatos ajustes de cuentas entre bandas, inclusión la desaparición de esos jóvenes, queda como secuestros entre las bandas rivales.
Domingo 25 de junio, Mario había prometido en acompañar a Brigitte a la iglesia, aunque por lo que ella conocía Mario no era muy religioso, incluso sus amigos que los conocían creían que Mario era ateo. Mario se vistió a su modo, no era alguien que le gustaba vestir con traje elegante y cuando salió la cara de Brigitte mostró una pequeña burla.
-¿Qué? -dijo Mario-. Esto es la verdadera elegancia.
Brigitte se ríe y le dice:
-Yo no he dicho nada.
Ambos suben al carro y se dirigen a la iglesia, ya llegando Mario siente un aire de desconfianza es como que si en su mente se dijera:
«¿qué hago yo aquí?»
De la nada un grupo se les acerca.... eran los amigos de Brigitte, así que se los presenta a Mario:
-Mira amor, ellas son Nicole, Arelys, Carlos, Jessica y Antón, son amigos de la iglesia, con ellos salimos a predicar los domingos.
Mario sonríe con tranquilidad y dice:
-Gusto en conocerlos, soy Mario.
Una vez ya presentados, todos fueron adentro, el tema era muy bueno en ciertos aspectos, pero el que hizo que Mario cayera en sí, fue cuando hablaron de los mandamientos, precisamente en el número seis.
-«No matarás».
Mario quedó muy congelado en sí mismo, aquel tema le caía como balde de agua fría, algo que Brigitte notó rápidamente, mostrándose muy preocupada.
-¿Qué pasa amor? -pregunta Brigitte en voz baja.
Mario la observó, cambiando su expresión rápidamente y le responde:
-Nada amor, solo que olvide estos temas, años que no he pisado estos lugares, sabia venir con papa y mis hermanos, me trae recuerdos.
Mario escucha todo el discurso y en una parte escucha lo siguiente:
-El perdón sana las heridas, corazones rotos, cura el alma, si te arrepientes de corazón, por más sucio y horrible que sea tu pecado, Dios perdonará tu alma.... porque Dios es un padre amoroso y quiere lo mejor para cada uno, nunca nos ha de abandonar....
Mario levanta su mano y el encargado le da la autorización de hablar:
-¿Dios perdona el pecado más horrible? siempre y cuando sea de corazón ¿No? - pregunta.
El encargado lo observa y responde:
-Claro, somos sus hijos, él espera que sigamos el camino del bien, ¿Qué dice Hechos 3:19:
"Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del señor"
Mario al escucharlo, le pregunta:
-Aun así... «El alma será salvada, el cuerpo no», ¿pagamos lo que hacemos, por más mínimo? ¿No?
El encargado le dijo:
-Talvez, pero así podemos calmar el alma, cada uno ve a su manera el perdón, para cuando llegue nuestro señor, el cuerpo se reconstruirá.
Brigitte queda asombrada, aunque por una parte no comprende por qué el interés al tema del «perdón» aunque muestra una sonrisa, porque sabe que Mario no es religioso y está participando en un buen momento.
-Usted como humano, fuera de sus creencias ¿A perdonado? -pregunta Mario con tranquilidad.
El encargado lo observa, suspira en sí mismo y responde:
-Mi hijo desapareció hace más de un año, admitió que andaba perdido en un mundo equivocado, en donde buscaba lo fácil, tenía 23 años, su nombre era Ricardo, fue en aquel tiempo donde al lapso de un mes y medio desaparecieron 16 jóvenes, él era uno de ellos.
Mario al escuchar lo que el encargado dijo, quedó en shock y sorprendido, a la misma vez sentía una enorme culpa, era un peso muy difícil de cargar, el encargado siguió:
-Cuantas veces quise guiarlo al camino de Dios y no podía, fracasaba- se toma un silencio y sigue -cuando desapareció, sentí culpa, porque fracasé como padre, lo descuidé le pedí perdón a Dios, gran parte de mi sano y sentí que no era yo culpable, porque yo hice lo posible, uno a esa edad sabe diferenciar entre el bien y el mal, pero Dios sabe por qué hace las cosas, yo oró por él y aunque yo no sé si estará vivo o muerto, lo que si se, es que yo lo perdono y si alguien le hizo daño, con mi alma y corazón debo de perdonar, porque aunque es muy duro, es lo que me toca hacer.
Mario quedó en silencio, prefirió no hablar, no por miedo, sentía que podía agraviar las cosas, y solo dijo:
-Lo lamento...... no quería eso.
El encargado no entendía, pero lo tomó como una respuesta de gratitud, las personas presentes, los amigos de Brigitte y la misma Brigitte quedaron confundidas, Mario se sienta, aunque su rostro mostraba una pequeña parte de alivio, Brigitte lo abrazo y le dice:
-No pensé que serías capaz de hablar, me dejaste impresionada.
Mario sonríe y con tranquilidad le dijo:
-A mí me gustaba esto, nunca entendí por qué lo abandoné.
Los amigos de Brigitte lo observan con una mirada de desconfianza, había algo en Mario que chocaba con ellos, Nicole era la única que quedó asustada era por como era su personalidad. Cuando todo termina Antón planea hacer una pequeña fiesta en su casa, invitando a Brigitte, todos los amigos confirmaron, pero Brigitte sabe que no quiere dejar solo a Mario, se acerca a sus amigos y les pregunta:
-¿Puede ir Mario?
Mario por una parte no quería ir, pero Brigitte quería que él esté, los amigos estaban entre dudas y cada uno se miraba, así que, por ella Antón responde:
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Editado: 25.10.2026